Timoteos

¿Cómo presentar a Jesús a los jóvenes de la generación Z?

Cada generación tiene algo especial que aportar a la humanidad; en ella nacen nuevas ideas, nuevos corazones, nuevas personas que Dios pone en la sociedad con un propósito. Que se escriba esto para las generaciones futuras, y que el pueblo que será creado alabe al Señor. Salmos 102:18.

¿Cómo es la Generación Z?

La Generación Z, también conocidos como Centennials, son aquellas personas nacidas entre 1997 y 2006. Se distingue por haber crecido a la par con la tecnología y el mundo digital. Jóvenes que tienen la información a la mano y un pensamiento crítico frente a los problemas que les rodean.

Esto es lo que dicen los expertos sobre la Generación Z:

  • Son profesionales multitarea.
  • Le prestan atención a algo en los primeros ocho segundos.
  • Prefieren enviar mensajes de texto a hablar cara a cara.
  • Crecieron con el internet.
  • 8 horas al día es el tiempo promedio que la Generación Z gasta online.
  • 80% interactúa con un celular o tablet mientras ven televisión.
  • Son el 25% de la población mundial, es decir, 1.8 billones de personas.
  • El 71% está globalmente conectada vía internet.
  • El 98% tiene su propio celular.

La era digital ha marcado la identidad de muchas personas de esta generación, configurado sus formas de interactuar y comunicar dentro del escenario virtual donde se comparte mucha información privada: datos personales, fotos, gustos, amistades, aficiones, etc. Algunos jóvenes han llegado a mostrar información que no es real con tal de impresionar o aparentar algo que no son.

Otro rasgo característico de los Centennials es que dejan a un lado las etiquetas discriminatorias como el físico, color de piel, orientación sexual, creencia, nacionalidad, en fin, dejan al lado las diferencias pues estás no constituyen el 100% de su identidad. Es una generación que continuamente expresa su libertad de pensamiento y conducta sin miedo a lo que diga la sociedad.

Su comportamiento presiona en contra de algunos ideales de sus anteriores generaciones como los Millenians (nacidos entre 1981 y 1996) o Baby boomers (entre 1946 y 1964), pues según un estudio realizado por Futurecast and Barkely. Inc, “esta generación está redactando nuevas reglas que favorecen los puntos de vista liberales, casi radicales, sobre cuestiones como la raza, el género, la identidad y la sexualidad. Socialmente y tecnológicamente empoderados, están llegando a la escena en un momento crucial de la historia”. No obstante, es una generación que también imita los valores de responsabilidad, determinación, ética de trabajo, confiabilidad, inteligencia e independencia.

¿Sabías qué… en Colombia, la Generación Z ha sido marcada por cinco acontecimientos importantes: el boom de la telefonía móvil (1998), el inicio de la crisis económica mundial (2008), el lanzamiento de múltiples redes sociales (2011), el primer matrimonio civil del mismo género en el país (2013) y el ‘no’ en el plebiscito por la paz (2016)?

¿Cerca o lejos de Jesús?

Las últimas investigaciones realizadas a la generación Z muestran que no hay una claridad frente a lo que piensan de Dios o la fe. Sin embargo, en Estados Unidos, se ha visto que un 60% de jóvenes desertan de sus iglesias entre la secundaria y universidad. Además, en 12 países europeos, más de la mitad de los jóvenes adultos (55%) no se identifican con una religión o creencia.

La generación Z es espiritual pero no religiosa, lo cual no es del todo malo, ya que ser religiosos también nos aleja de Dios. El mismo Jesús se salió de los moldes religiosos de su época y realizaba una crítica constante frente la vida religiosa de los fariseos y los maestros de la ley (léase Mateo 23).

Manifestarse religioso no significa ser practicante, por ejemplo, en Argentina la comunidad cristiana es grande, pero la participación al culto (católico y protestante) es baja. Así mismo, los Centennials consideran que muchas personas viven de manera hipócrita su religión y creencias, y por eso se han alejado.

Dispuestos a recibir a Cristo

A pesar de lo anterior, la generación Z son personas que se muestran espirituales y están dispuestos a abrir sus corazones. La iglesia debe acercarse a estas nuevas generaciones y evangelizar entendiendo primero su forma de pensar y comprender los temas coyunturales que a ellos les afecta (ciberbullying, acoso adolescente, violencia, sexualidad prematura, pobreza, entre otros).

Cambia el lenguaje, pero no el mensaje, ahí está la clave. La palabra de Dios siempre será la misma ayer, hoy y siempre, pero los seres humanos somos cambiantes y debemos pensar en un lenguaje que sea a fin a las nuevas generaciones. El apóstol Pablo explica la importancia de hablar a la gente de Jesús entendiendo su contexto y su lenguaje: Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a estos. Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios, sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley. Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. 1 Corintios 9:20-22.

En ese sentido, muchas iglesias están empezando a adoptar algunas características de los Centennials para poder llegar a ellos por medio de los mismos jóvenes. Como dijo el evangelista juvenil, Jack Wyrtzen: “cada generación es responsable de alcanzar a su generación para Cristo”. Los propios jóvenes cristianos han logrado fusionar cultura juvenil y cultura evangélica, son los mismos jóvenes quienes pueden ministrar y guiar a su generación.

No son una “generación perdida” como muchos la llaman, de hecho, siendo guiados por Cristo a través de los mismos jóvenes, pueden llegar a ser un ejemplo, como dice 1 Timoteo 4:12: Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. Contemplando la riqueza de su generación podemos también llevar a nuestra iglesia a los pies de Cristo.

Por: Norma Elizabeth Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Helena Lopes – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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