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Kate Sheppard, la creyente pionera del voto femenino

La lucha por el derecho al sufragio de las mujeres en igualdad de condiciones con los hombres inició gracias a la labor de una creyente que no descansó hasta lograr que Nueva Zelanda fuese el primer país en aprobar el voto femenino. Esta es la historia de la pionera del voto para las mujeres.

El 28 de noviembre de 1893 es una fecha memorable para Nueva Zelanda y para el mundo. Este día las mujeres neozelandesas votaron por primera vez. El hecho convertiría a esta nación en la primera de todo el mundo donde las mujeres podían votar en unas elecciones parlamentarias.

“Estamos cansados de que nos repartan una ‘esfera’, y de que nos digan que cualquier cosa fuera de esa esfera es ‘no femenina’”, fue la premisa para las nuevas generaciones en la cual Kate Sheppard basó su lucha por el voto femenino.

Katherine Wilson Sheppard nació en Liverpool en 1847, emigró a Christchurch a los veinte años y en 1871 se casó con el comerciante Walter Sheppard. Esta activista inglesa, de padres escoceses y criada en Escocia, se convirtió en la líder del movimiento del sufragio femenino.

Ella fue una de las primeras feministas que luchó por la igualdad en todos los estamentos de la sociedad, incluyendo la política y su participación en ella. Según la Enciclopedia Británica “entre las causas que adoptó por primera vez fue la reforma de la vestimenta para las mujeres, principalmente la abolición de los corsés y otras prendas de vestir constrictivas. En una época en que se alentaba a las mujeres a ser “femeninas”, también promovía el ciclismo y otras actividades físicas para mujeres”.

Batalla por igualdad en el voto

Según el Grupo de Historia del Ministerio de Cultura y Patrimonio de Nueva Zelanda “la campaña de sufragio en Nueva Zelanda comenzó como una rama remota de un amplio movimiento de fines de los derechos de las mujeres del siglo XIX que se extendió por Gran Bretaña y sus colonias, los Estados Unidos y el norte de Europa. Este movimiento fue formado por dos temas principales: la igualdad de derechos políticos para las mujeres y la determinación de usarlos para la reforma moral de la sociedad (a través, por ejemplo, de la prohibición del alcohol)”.

Entre estos movimientos se encuentra la Unión de Templanza Cristiana de Mujeres (WCTU, por sus siglas en inglés). Katherine Sheppard fue una de las fundadoras del WCTU en Nueva Zelanda en 1885. A través de la labor del Unión de Templanza Cristiana de Mujeres se intensificó la presión hacia el gobierno de la época y la sociedad, por medio de diversas peticiones firmadas por miles de mujeres y dirigidas al Parlamento “en 1891, más de 9.000 firmas fueron se reunieron, en 1892, casi 20.000, y finalmente en 1893 se obtuvieron casi 32.000”, explica el grupo de historia neozelandés.

Kate fue protagonista en la recolección de firmas de cada una de estas peticiones, enfrentándose a una férrea oposición de los hombres de distintas partes del país a las cuales ella viajaba para conseguir apoyos para su causa. Asimismo, ella escribía en periódicos defendiendo el derecho a votar para las mujeres y a la par realizaba mitines políticos con el fin de aumentar la presión frente a los políticos del parlamento hasta la presentación de las firmas recogidas para la petición de 1893.

Esta última petición (1893) fue la que condujo a Nueva Zelanda a ser el primer Estado autónomo del mundo donde las mujeres conquistaron el derecho de sufragio. El documento fue firmado por casi una cuarta parte de la población femenina adulta y en su época constituyó la mayor petición de esa clase suscrita en el país y en otros naciones occidentales. Precisamente, el documento que contiene esta petición fue incluido en el patrimonio documental inscrito en el Registro de la Memoria del Mundo de la Unesco en 1997.

Tras la petición, el “tire y afloje” entre los que se políticos que se encontraban a favor y en contra del sufragio por parte de las mujeres (la mayoría amigos de la industria del licor que se oponían al voto femenino por los temores “de que las mujeres apoyaran las crecientes demandas de prohibición del alcohol”) pasó de los salones del parlamento a la vida cotidiana hasta el 8 de septiembre de 1893, cuando el proyecto de ley para avalar el voto femenino fuera aprobado con 20 votos a favor y 18 en contra.

Tras la aprobación y con la llegada del nuevo primer ministro, Richard Sheddon, el 19 de septiembre de 1893 el proyecto se convirtió en la nueva ley electoral del país.

Luego de la firma, las mujeres pudieron ejercer por primera vez su derecho al voto el 28 de noviembre de 1893. En aquella fecha histórica para el mundo, 90.290 mujeres ejercieron su derecho al sufragio a pesar de que estaba inscritas 109.461, una participación del 82% (muy superior al 70% de votantes masculinos registrados).

Esta batalla por la igualdad no paró con esta victoria debido a que las mujeres obtuvieron el derecho de presentarse al Parlamento Neozelandés hasta 1919 y la primera diputada fue elegida hasta 1933. Sin embargo, esta victoria marcó el rumbo para qué miles de mujeres de otras naciones comenzaran la lucha por sus derechos sociales y políticos.

Tras cumplir con su propósito en Nueva Zelanda, Kate Sheppard continúo trabajando por los derechos de las mujeres desde la presidencia del Consejo Nacional de Mujeres de Nueva Zelanda (NCW) y desde los medios de comunicación, ya que se desempeñó editora de The White Ribbon, el primer periódico de Nueva Zelanda en ser propiedad, administrado y publicado únicamente por mujeres.

Finalmente, Sheppard falleció el 13 de julio de 1934, un año después de que la primera mujer diputada, Elizabeth McCombs, ingresara en el Parlamento y tras convertirse en la luz principal del movimiento de sufragio femenino de Nueva Zelanda y la pionera del mismo en el mundo.

Foto: Donna Robertson para The collection of Christchurch City Libraries

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