Testimonios

“Las locuras de hoy son las grandes historias del mañana”

Todo se remonta al año 2002 cuando José Guillermo Peña se desempeñaba como 2° comandante del Batallón Miguel Antonio Caro en Bogotá.

Allí empezó a asistir a la iglesia cristiana Casa Sobre la Roca junto con toda su familia, conformada por su esposa Luz Jeanet Bonilla Duarte y sus dos hijos José Alejando y Juan Camilo. Ese año, Dios comenzó a transformar la historia de vida de esta familia oriunda de Girardot, Cundinamarca, pues al llegar a los pies de Cristo empezaron a darse cuenta de las grandes promesas que Él tenía para ellos.

Tras un breve traslado a Cartago, Valle, donde la fe seguía intacta gracias a su fuerte conexión espiritual y a la regular asistencia a la sede de Casa Sobre la Roca en Pereira, donde continuaron su camino en el aprendizaje del amor de Dios. Pasados unos meses, llegó el tiempo del retiro y decidieron radicarse de nuevo en Bogotá.

Allí se integró de lleno a las actividades de la iglesia y pudo compartir tiempo completo con su familia, pues por cuestiones del trabajo no había tenido esta oportunidad, “fue un tiempo increíble que pude compartir con mis hijos y mi esposa”, explica Peña.

La misión que empezó con una crisis

El tiempo pasó y con él llegaron problemas económicos como consecuencia de malas decisiones tomadas en el pasado.

Antes de su retiro, el coronel José Guillermo Peña conformó una empresa de taxis que era administrada por otras personas. Sin embargo, al no estar al frente de ella empezaron los problemas, por lo que el antiguo integrante del Ejército Nacional tuvo que volver a Girardot para levantar la empresa de la crisis financiera.

“En ese momento, mi familia no entendía cuál era el propósito de Dios para nuestras vidas con esta circunstancia pero aun así teníamos la fe en que íbamos a salir adelante. En medio de este duro proceso de prueba, Dios nos regaló este versículo: Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos, mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!”, sostuvo Peña.

En medio de esta situación, la familia decidió trasladarse del todo a Girardot. Allí se congregaron en la iglesia cristiana Dulce Refugio y allí el Señor los inquietó para trabajar en llevarles el Evangelio a los soldados. Por diversos motivos, la familia Peña continuaba viajando frecuentemente a la capital y fue precisamente en uno de estos viajes, cuando pasaban al frente de la guardia de Centro Nacional de entrenamiento en Tolemaida, que el Señor le reveló a su esposa Jeanet esta misión, difícil de cumplir debido a que en estado de retiro el acceso a la base y a los soldados es muy complicado. La tarea tenía un obstáculo y era la posición de la institución frente al desarrollo del cristianismo, entre otras razones. Esto no era nada inspirador ni mucho menos motivador, así que pensaron dejarlo en manos de pastores y evangelistas.

El 5 de mayo del 2012, poco tiempo después de conocer su misión, lograron desarrollar el primer gran evento en la Escuela de Soldados Profesionales  donde asistieron 1.000 soldados. Sin embargo, no fue el único evento que lograron realizar bajo el respaldo de Dios. Tiempo después desarrollaron otra actividad en el Batallón de Instrucción y Entrenamiento N° 6 ubicado en el corregimiento de Piedras en el departamento del Tolima.

La realización de estos eventos dejó valiosas enseñanzas a la pareja. Entre ellas está que no es necesario ser pastores o evangelistas para llevar la Palabra de Dios a todos con pasión, amor y recordando siempre que Dios dio a su único hijo para salvar a la humanidad, precepto que engloba el objetivo detrás de la gran comisión, por lo que decidieron que su versículo abanderado sería Marcos 16:15 Les dijo: Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.

De militar a consejero juvenil

En julio de 2012, el coronel (r) fue llamado a integrarse al Colegio Militar Liceo Moderno como director militar. Tras las grandes victorias espirituales obtenidas con los soldados, a José le faltaba abrir más puertas en el mundo militar.

Antes de ingresar a la entrevista con Esperanza Trujillo de Castiblanco, fundadora de la institución educativa, le advirtieron que no fuera a decir que era cristiano por temor a que fuera rechazado por sus creencias. Sin embargo, estas fueron las que le abrieron las puertas para cambiar la vida de muchos jóvenes del Colegio Militar.

“Me dijeron que NO fuera a decir que era cristiano pero en la misma entrevista con la Fundadora del Colegio terminamos orando por una serie de problemas que ella tenía, y gracias al respaldo de Dios, estas dificultades mejoraron por lo que se abrieron las puertas para que la palabra de Dios comenzara a ser predicada en el colegio”, explica el coronel retirado del Ejército.

Al poco tiempo de ejercer su trabajo, se inició la política de comenzar las clases con una oración y los todos los viernes se compartía una reflexión espiritual y se oraba con todos los estudiantes presentes en formación. Gracias a la mejoría y a estos cambios que se daban dentro de la institución, José Peña también se convirtió en un consejero escolar que atendía a los jóvenes con problemas de los grados 9, 10 y 11.

“Gracias a esta situación aprendimos que Dios puede transformar vidas en poco tiempo. Además, siempre nos ha llamado la atención trabajar con aquellos jóvenes con actitudes diferentes, esos jóvenes ‘problema’, porque sabemos que la elección de Jesús no se basó en lo que aquellos jóvenes poseían, sino en lo que Él era. Él prefirió empezar de cero y trabajar con jóvenes sin preparación alguna, en otras palabras, con la piedra en bruto. Así fue como nosotros empezamos a trabajar con la ayuda de Dios en la vida de estos jóvenes”, explica Peña.

En esta nueva experiencia, Dios empezó a abrir más puertas para evangelizar dentro del colegio. A la esposa del coronel le fue asignada la materia de afianzamiento en la fe en los grados 9 – 10 – 11. Esto permitió que la evangelización fuera realizada de forma integral, mientras que Dios tocaba los corazones así mismo, usaba al coronel para aconsejar, a su esposa para enseñar y a los jóvenes para sembrar la semilla del evangelio en su familia y entorno más cercano.

Gracias a esta labor realizada en llave entre Dios y la Familia Peña, el 22 de Julio de 2013 se pudo realizar una primera reunión denominado “Jóvenes sin límites” con el objetivo de trabajar por el crecimiento espiritual, mental, físico y social de los jóvenes cuyos principios y valores sean fundamentados en la Palabra de Dios y lograr que trascendieran en todos los ámbitos de la sociedad, distinguiéndose como jóvenes íntegros, santos y consagrados para que dejan huella e impacten a las personas con el mensaje de vida y salvación de Jesucristo.

De regreso a las raíces

En diciembre del 2014 y tras pedirle orientación al Señor para buscar una iglesia con la cual se identificaran, el Señor le reveló a Luz Janet el destino de la familia “teníamos que regresar a nuestros principios, volver al lugar donde nacimos”. Es así que en el mes de febrero del 2015, asistieron a la primera reunión del año del Ministerio de Centuriones y allí, el Señor le confirmó el mensaje que antes le había dado a su esposa.

A pesar de la distancia de su lugar de residencia, la familia regresó a la iglesia Casa Sobre la Roca en Bogotá donde se conectaron con el Ministerio Centuriones (grupo ministerial para militares y policías), donde encontraron un fuerte apoyo para desarrollar la tarea de llevar el Evangelio a los miembros de la Fuerza Pública con la visión y el trabajo que se adelanta en la Iglesia.

A la par del trabajo ministerial, la pareja continúo desarrollando actividades con el grupo de jóvenes, que en la actualidad lo integran más de 60 personas en vinculación con sus padres y familiares.

El trabajo de evangelización sigue sin parar

La familia Peña conformó desde hace más de un año un grupo de oración en Ricaurte (Cundinamarca) que se reúne todos los miércoles a las 7 p.m. con el objetivo, en palabras del coronel, de “llevar el mensaje de Dios a las familias que nos acompañan”.

Igualmente en el trascurso los últimos meses, Dios le ha permitido al coronel Peña y a su familia abrir las puertas para que el Evangelio sea escuchado al interior de algunas unidades de las Fuerzas Militares, en donde se han desarrollado actividades de evangelización en compañía del pastor y oficial de la Armada, Franklin Peña y el coronel Gilberto González.

“Toda historia tiene un comienzo y un final, no importa donde, pero absolutamente todo tiene un comienzo. Y nuestro comienzo fue en la mitad de nuestras vidas, pero siempre ha estado Jesucristo con Su cobertura. Ahora comprendemos que ese versículo con el cual Dios nos llevó a la ciudad de Girardot se ha cumplido: Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos” — afirma el SEÑOR —. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! Isaías 55:8-9 , finaliza el coronel (R) José Guillermo Peña Pedraza.

¡Toda la honra y gloria a Dios por lo que ha hecho en nuestras vidas!

Foto: Juan Camilo Peña (@jcamilope)

 

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