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Lecciones de emprendimiento desde la Biblia (Parte II)

A través de la Biblia se pueden aprender diversas lecciones sobre emprendimiento aplicables en los negocios actuales. En esta segunda parte, presentaremos algunas de las virtudes que diferentes personajes bíblicos pusieron en práctica para alcanzar éxito.

Perseverancia, la fortaleza del emprendedor

La Real Academia de la Lengua Española define perseverar como mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión, y eso es lo que identifica este testimonio bíblico.

El libro de Josué es un compilado de enseñanzas para los emprendedores y un claro ejemplo de lo que tiene que enfrentar una persona que quiere ver su idea crecer.

Josué fue el sucesor de Moisés y el líder que llevó al pueblo de Israel a la tierra prometida. Sin embargo, el camino que tuvo que recorrer y el pueblo al que se tuvo que enfrentar en más de una ocasión no fue nada agradable para lograr su propósito.

Antes de comenzar a liderar, Josué era la mano derecha de Moisés y como tal ya conocía al pueblo que debía liderar en un futuro. Él había visto los milagros de Dios a través del patriarca pero también conocía de primera mano lo desagradecido y desobediente que era el pueblo. Eso no lo acobardó a la hora de tomar la batuta.

Tal fue la tarea encargada por el Señor a este emprendedor que en Josué 1: 6-7, le da este mensaje “Sé fuerte y valiente, porque tu harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; solo así tendrás éxito a dondequiera que vayas. Sin embargo, el pueblo que debía guiar era necio, terco y apegado a las glorias del pasado a pesar de haber estado durante décadas viviendo en el desierto.

Josué aprendió a lidiar con todo tipo de situaciones, que van desde estar metido en una ciudad donde todos lo quería matar (Jericó) hasta enfrentar las más desmotivadoras perdidas (Batalla de Hai). Aun así su propósito y el cumplimiento de sus sueños jamás se truncaron.

La perseverancia de Josué en su empresa fue total. Él enfrentó peligros de muerte, presenció milagros como el cruce del río Jordán, conquistó ciudades, tuvo que disciplinar y castigar a los suyos, enfrentó oposición interna y externa, superó la falta de recursos para su campaña y al fin, logró dejar al pueblo instalado en Canaán.

Todo ello se puede leer en las historias del libro de Josué donde se detalla cada una de las formas como este líder creyó y confió en lo que El Señor le había dicho y puso a trabajar los talentos que tenía.

Este mismo ejemplo es digno de imitar por los emprendedores, ya que en la mayoría de veces hacerlo no es una tarea fácil pero mantenerse dedicado y trabajando en su propósito dará el éxito a su idea emprendedora.

Una meta clara y definida, la guía del emprendedor  

Jesús fue el emprendedor por excelencia.  Él arrancó desde cero, se enfrentó a todo tipo de situaciones, tuvo su equipo e incluso uno de ellos lo traicionó. Educó a sus coequiperos, compartió un mensaje diferente y a través de canales de comunicación innovadores para su época, optimizó el tiempo y sufrió por su causa, logrando transformar el mundo.

Jesús tenía su propósito definido y claro, por eso al iniciar su obra salvadora a los 30 años (Lucas 3:23), logró transformar su sociedad en tan solo tres años. Tener clara la meta desde el principio, le dio claridad al Señor para no perder el enfoque de su misión en la tierra en medio de todas las dificultades que atravesó, tal como lo expresó Jesús en el Huerto de Getsemaní “Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»”.

Cada una de las situaciones, milagros, confrontaciones, ayudas, mensajes, parábolas y enseñanzas tuvieron un propósito claro, que hoy influencia y transforma vidas a pesar de haber sido dicho hace más de 2.000 años.

Durante todo su ministerio, Jesús se guió por el propósito que le fue revelado desde el momento de su concepción, convirtiéndose en el mejor ejemplo del cumplimiento del propósito de vida. Por medio de Cristo, Dios nos había elegido desde un principio para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quién siempre lleva a cabo sus planes. Efesios 1:11 (BLS).

Él fue radical en el cumplimiento de su misión y esto fue claro en el momento en que su obra llegara a generar incomodidad entre autoridades religiosas, políticas, culturales e incluso su misma familia terrenal, sin que Jesús llegara a irrespetar a alguna autoridad.

Tener claro el propósito de una misión y/o idea emprendedora es imperativo para avanzar al éxito. Sin una meta definida, el camino del emprendedor puede tomar cualquier rumbo menos el que esperaba. Es fundamental saber cuál es el destino antes de arrancar una empresa y ejemplo de ello es todo el ministerio de Jesús.

Tener definida su misión le ayudó al hijo de Dios a enviar el mensaje en el momento justo y a las personas correctas. Le ayudó a crear e innovar en herramientas y modos de comunicación (Parábolas) poco usados y a integrar un equipo que motivados esparcirían el mensaje de salvación por todo el mundo, entre otras cosas. Una meta clara es definitiva para la evolución del emprendedor y su idea.

Foto: 123RF

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