Hechos

La esperanza de la promesa

En tiempos donde la pandemia del covid-19 ha mermado nuestra esperanza a mínimos mientras muchas familias y personas en todo el mundo despiden con dolor a sus seres queridos, cierran negocios y replantean una vida en medio de la nueva normalidad. Recordar lo que comprenden las promesas de Dios para la vida, la familia, la vida cristiana es una ayuda y apoyo del amor de Dios para levantar los brazos e hinchar el espíritu de alegría y fortaleza.

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

En medio de tanta desesperanza, Dios se manifiesta con poder a través de sus promesas no solo para recordarnos que todo estará bien sino también para brindarnos la seguridad de que con ÉL siempre habrá un futuro esperanzador. Recordemos algunas de las características de las promesas de Dios:

Las promesas de Dios jamás se rompen y se cumplen en SU tiempo

Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 2 Corintios 1:20

El pastor Darío Silva-Silva señala en su libro “El Código Jesús” que “Uno de los atributos básicos de Dios es, pues,  la invariabilidad, es decir, el hecho terminante de que El Ser en Sí no  cambia; y, por eso, porque  le es imposible negarse a sí mismo, yo puedo seguir confiando en él y en sus promesas aún en medio del putrefacto ambiente que el nuevo milenio ha generado alrededor del cristianismo. Más específicamente,  lo que dice el autor de Hebreos  —que Jesucristo es invariable, el mismo siempre, en todas las épocas-  reafirma la convicción  sencilla y directa que me ha sustentado por años: Jesucristo es Dios”.

En esta misma línea, las Sagradas Escritura reafirma esa condición de cumplimiento: Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado, para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se les conceda a los que creen. Gálatas 3:22. Luego en Hebreos 10:23 concluye: Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.

Las promesas de Dios son escalón y sostén para avanzar en la vida cristiana.

La Biblia señala en 2 Corintios 7:1 que: Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.

“Abraham es un buen ejemplo  de que la paciencia es necesaria para recibir las bendiciones divinas, y que esta virtud se desarrolla solo si uno entiende  que  lo que Dios prometa, Dios lo cumplirá. Abraham nos enseña que  vale la pena esperar con paciencia el cumplimiento de las promesas de Dios. El padre de la fe lo es porque es el padre de la paciencia. Si hay algo que muestre la fe es precisamente la paciencia” señala el pastor Silva-Silva en el libro “El Fruto Eterno”.

Si bien las promesas de Dios para nuestras vidas ofrecen esperanza también son la causa para que el creyente “no se duerma en los laureles”, puesto que el cumplimiento de estas no depende de nosotros sino de la voluntad y soberanía de Dios, tal como lo recuerda 2 Pedro 3:9: El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.

Las promesas de Dios están basadas en los mismo preceptos de la salvación: Creer y recibir.

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios dice en Juan 1:12. Creer y recibir son dos verbos determinantes en este versículo que engloba el concepto de la Salvación, y en las promesas de Dios es igual.

Las promesas parten del supuesto de que se cumplirán. Eclesiastés 5:5 asevera: Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos. Es así como las Sagradas Escrituras desde el inicio ha dejado en claro que Dios ha cumplido todas sus promesas, como lo detalla Josué 21:45 Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra. Y más adelante en Números 23:19 concluye tajantemente: Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?

Las promesas de Dios se heredan

No sean perezosos; más bien, imiten a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas. Hebreos 6:12.

El pastor Darío Silva-Silva recuerda “El versículo da unas excelentes respuestas: “No sean perezosos” significa, por la positiva,  “sean diligentes, estén activos”.   Ahora bien, esta carta afirma que la fe es la característica número uno del cristiano, que no puede haber cristianismo sin fe;  y, además,  nos habla de la paciencia como requisito  para heredar las promesas de Dios. En otras palabras, las bendiciones prometidas por el Padre solo se heredan por medio de la paciencia”, explica el reverendo de la Iglesia cristiana Casa Sobre la Roca en su libro “El fruto eterno”.

Foto: Jcomp / Freepik (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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