Biblos

Los derechos humanos en la Biblia

La historia de la humanidad está marcada por múltiples luchas por lograr el reconocimiento de los derechos humanos en todas las áreas de la vida. Sin embargo, se ignora que el principal defensor de nuestros derechos es Dios y la Biblia lo demuestra.

La declaración de los Derechos Humanos, instituida el 10 de diciembre de 1948, expresa los derechos fundamentales que todo ser humano tiene para vivir con dignidad. No obstante, la Biblia ya trataba estos conceptos desde mucho tiempo antes, de un modo más amplio y profundo.

Estos son algunos de los Derechos Humanos que ya se mencionaban en la Biblia.

Todos nacemos libres e iguales, dotados de razón y conciencia. 

– Libertad: Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres. Juan 8:36.

– Igualdad: El rico y el pobre tienen esto en común: a ambos los ha creado el Señor. Proverbios 22:2.

– Razón: Lo he llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, inteligencia y capacidad creativa. Éxodo 31:3.

– Conciencia: En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera. Génesis 3:7.

Derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad

– El SEÑOR te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. Salmos 121:7.

Nadie será esclavizado

– Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. Gálatas 5:1.

Nadie será torturado

– Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:31-32.

No detención arbitraria o destierro

– Yo, SEÑOR, soy tu siervo; soy siervo tuyo, tu hijo fiel; ¡tú has roto mis cadenas! Salmos 116:16.

Derecho a la intimidad y al buen nombre

– No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse será refutada. Esta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede —afirma el Señor—. Isaías 54:17.

Derecho a la nacionalidad y a la libertad de movimiento

– Pero a ustedes les digo: “Poseerán la tierra que perteneció a esas naciones, tierra donde abundan la leche y la miel. Yo mismo se la daré a ustedes como herencia”. Yo soy el Señor su Dios, que los he distinguido entre las demás naciones. Levítico 20:24.

Derecho al matrimonio y a la familia

– “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, ¿y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”?  Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Mateo 19:5-6.

Libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; libertad de opinión y de expresión; libertad de reunión y de asociación pacíficas.

– Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor. Gálatas 5:13.

Derecho al trabajo, al descanso y al tiempo libre.

– Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. Colosenses 3:23-24.

– Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Mateo 11:28.

Derecho a la educación y a la cultura

– Instruye al sabio, y se hará más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber. Proverbios 9:9.

Derecho al orden social y deberes con la comunidad

– Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Hebreos 10:24-25.

“Si somos iguales ante Dios, somos iguales ante el Estado”, dice el pastor Darío Silva-Silva citando al teólogo Juan Calvino. “Allí nació la democracia, que es, como dijo López Michelsen, la versión laica del protestantismo”, comparte Silva-Silva en una prédica. Así, la Biblia contiene todos los fundamentos de los Derechos Humanos, mostrando cómo la vida se compone de tres personas: Dios, el otro y yo. Tal y como nos dice Jesús en Mateo 22:37-39, los mandamientos más importantes son: amar a Dios y amar al prójimo como a ti mismo, incluso si es tu enemigo.  De igual manera, la Palabra expresa al hombre como un sujeto de derechos, creado por Dios, igual entre sus hermanos, libre y al tiempo responsable del otro, con el fin de tener una buena convivencia en el amor, el respeto y dignidad.

Foto: Freepik (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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