Proverbios

¿Por qué me autosaboteo?

“Hace uno días me llamaron para que diera una entrevista sobre un proyecto en el que he estado trabajado. Me emocioné mucho, no podría creer que mi proyecto llamara la atención de un medio de comunicación. Era una gran oportunidad de darlo a conocer y eso podría ayudarme a conseguir financiación y clientes. Luego sentí que no sería capaz de responder correctamente la entrevista y llamé a cancelarla. Le conté a una amiga y ella me dijo que sin duda era un caso de autosabotaje”.

Estas son las palabras de Diana Gutiérrez, una hábil diseñadora industrial quien en más de una ocasión ha reconocido ser ‘víctima’ de sí misma. Y es que el caso de Diana no es el único. Prácticamente todos los seres humanos pasamos por lo mismo. Un gran ejemplo de ello son los propósitos que nos hacemos en Año Nuevo y que abandonamos poco después. Muchos de esos propósitos nos convierten en mejores personas, pero cuando nos cuestan o sacan de la zona de confort, simplemente renunciamos y saboteamos a la mejor versión que podríamos construir.

¿Qué es el autosabotaje?

La psicóloga Isabel Rovira asegura que “el autosabotaje y todas aquellas conductas que están relacionadas con él, son actos inconscientes que aparecen en los momentos que pueden suponer un gran cambio en la vida de las personas, sea del tipo que sea. Estas conductas tienden a obstaculizar la consecución de metas o logros mediante auto-manipulaciones inconscientes.

El objetivo del autosabotaje es mantener a la persona dentro de su zona de confort, dentro de la cual todo es fácil o, al menos, previsible. Es también un tipo de mecanismo de defensa inconsciente a través del cual la persona intenta evitar posibles sufrimientos futuros, situaciones de estrés o situaciones desconocidas”.

Está relacionado también con el síndrome del impostor, pero no se basa en creer que no merece sus logros sino en evitar dar el siguiente paso para conseguirlos. Según Ilse Schmidt-Zimmermann, psicóloga con base en Frankfurt, Alemania, “un acto de autosabotaje puede ser un acto de supervivencia que te ayuda a evitar desafíos para los que no crees estar listo”.

El autosabotaje muestra una falla en el conocimiento de mi identidad en Cristo y del propósito para el que fui diseñado por Dios. Es sentirse perdido frente aquello que se persigue y, por lo tanto, inseguro y desconfiado en la capacidad de conseguirlo.

Para Andrés Spyker, pastor de la iglesia MAS VIDA en México, “el Auto-sabotaje tiene su raíz en un temor e identidad falsa provocado por algo negativo en tu historia. Por su parte, el Auto-liderazgo y crecimiento tiene su fundamento en la fe de lo que Dios ha dicho de ti y tu futuro”.

¿Cómo me autosaboteo?

De acuerdo con Rovira, existen cuatro clases de autosabotaje, las cuales se clasifican según el tipo de conducta que lleve a cabo la persona:

No finalizar las cosas: La persona inicia un gran número de retos o proyectos los cuales acaba dejando a medias o, incluso, abandonando. Habitualmente, la persona tiende a dedicar numerosas horas de trabajo y esfuerzo, para luego desistir cuando está a punto de conseguirlo.

La explicación que se encuentra para este fenómeno es que si la persona no acaba este o cualquier otro proyecto, nunca tendrá que enfrentarse a la posibilidad de fracasar o a no saber estar a la altura de las posteriores exigencias que este éxito le acarreará.

Procrastinación: El arte de posponer las cosas. Consiste en el hábito de postergar o retrasar aquellas actividades que la persona debe atender necesariamente, reemplazándolas por otras menos significativas o más sencillas y atractivas.

De esta forma, si la persona dedica todo su tiempo y empeño en conseguir algo y aun así no lo logra, pondrá de manifiesto su supuesta incompetencia, por lo tanto, si no se esfuerza esto le servirá de excusa ante el fracaso.

Perfeccionismo: Bajo el escudo del perfeccionismo la persona encuentra la excusa perfecta para no avanzar, sin que parezca que realmente no sabe si quiere conseguir aquello por lo que está trabajando.

Existen dos posibilidades dentro de la excusa del perfeccionismo. O bien que la persona piense que como no puede hacer alguna cosa de manera perfecta directamente no lo haga, o bien que mediante constantes revisiones y cambios evite acabar el proyecto.

Excusas: Además de todo lo anterior, la persona puede llegar a encontrar un gran número de excusas que le justifiquen no enfrentarse a cualquier cambio o posible riesgo. Las más comunes son falta de tiempo, de recursos económicos, edad, etc.

¿Cómo dejar de ser mi propio verdugo?

El autosabotaje es tan inconsciente que podemos hacerlo todo el tiempo y no darnos cuenta. La clave es identificar que está ocurriendo y si estamos cayendo en inseguridades por falta de confianza en los dones que Dios nos ha dado.

La solución es dejar de lado las excusas y tomar las riendas de nuestras vidas para cumplir con el propósito y el llamado que Dios ha trazado para nosotros. Preguntarnos ¿Quién soy? ¿Qué quiere Dios que haga? y ¿Qué puedo hacer? nos encamina a trabajar por ese llamado buscando soluciones y no excusas.

Laura Teme, en su libro “Mujer protagonista”, brinda una apreciación que sirve tanto a mujeres como a hombres sobre ser víctima o protagonistas de nuestras propias vidas: “Dios garantiza que suplirá todo lo que nos falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19). Eso significa que Él, por causa de su promesa suplirá lo que me falta. Mi responsabilidad está en hacer mi parte, no importa cuán grande o pequeña sea.

La víctima cuida su zona de confort. La protagonista está dispuesta a enfrentar los retos de la incomodidad para crecer. Si estás demasiado cómoda en el espacio que te encuentras y te estás preguntando por qué no estás alcanzando determinado objetivo, o no está sucediendo en tu vida aquello que esperas, la respuesta es que el plano del éxito nunca invade tu zona de confort. No escondas tus debilidades, mejor opta por exponerte para lograrlo”. Debemos hacer nuestra parte, hoy. Decir que todavía no conocemos nuestro propósito es una excusa, pues el propósito de nuestras vidas es alabar a Dios y mostrar Su amor a otros desde el lugar en el que hoy estamos. Es algo tan simple como “florece donde Dios te tiene plantado hoy” y renuncia a autosabotearte.

Foto: Tiago Bandeira – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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