Lucas MD

Secuelas, extrañezas y variantes del Covid-19

El COVID-19 ha infectado a más de 180 millones de personas en el mundo, de las cuales aproximadamente 165 millones se han recuperado y casi cuatro millones han muerto. Para muchos científicos, este coronavirus es extraño, impredecible, e incluso, aterrador. Aquí les contamos lo último que se ha encontrado sobre esta enfermedad.

No hay duda que uno de los virus más engañosos y que no se ha terminado por descubrir el es COVID-19 que lleva más de un año propagándose por el Planeta Tierra. Un alto porcentaje de los que han tenido el virus, han convivido distintos síntomas o efectos a largo plazo. El estudio de JAMA Network Open ha denominado estas secuelas como “Covid largo”, Covid continuado”, “Síndrome pos-Covid” o “síndrome pos-Covid agudo”. Según la Organización Mundial de la Salud, “en algunas personas, algunos síntomas pueden persistir o volver a aparecer por semanas o meses luego de la recuperación inicial. Esto también puede ocurrir a personas con enfermedad leve”.

¿Cómo saber si una persona ya tuvo covid-19? aquí algunos síntomas:

Fatiga y dificultad para conciliar el sueño

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la fatiga es uno de los síntomas más comunes y uno de los que más perdura, seguido de la pérdida del olfato o gusto. Un estudio realizado por la Universidad de Washington, asegura que aproximadamente tres de cada 10 personas que han tenido COVID -19 también han presentado una peor calidad de vida, en comparación con el momento anterior a contraer el nuevo coronavirus. Y ocho de cada 10, indicó que tenía problemas para realizar al menos una actividad cotidiana.

Otro estudio que hizo seguimiento a más de 1.700 pacientes de COVID-19 en Wuhan, China, asegura que 76% sufrió al menos un síntoma meses después de ser dados de alta del hospital. Entre ellos se encuentra la Fatiga y dificultades para dormir, con 63% y 26%, respectivamente.

Problemas para respirar, tos, pérdida del olfato y gusto

En el estudio de JAMA Network Open, la dificultad respiratoria fue uno de los más comunes. Mientras que la tos y la pérdida del olfato o gusto aparecen en lo alto de las listas de la OMS y los CDC sobre los síntomas que pueden persistir.

Confusión y “lapsus mentales”

Según el doctor Alfonso Hernández-Romieu, miembro de los CDC, “los pacientes que sufren efectos a largo plazo por el virus, enfrentan, en gran medida, una condición que se conoce como confusión, lapsus o -niebla mental- que se define como un deterioro cognitivo subjetivo leve, aproximadamente cuatro semanas después de la enfermedad aguda”. Entre tanto, Allison Navis, profesora asistente en la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Mount Sinai en Nueva York, señaló que esta confusión mental no parece tener una relación clara con la gravedad de la infección por COVID-19, y se ha observado en pacientes jóvenes, niños y adolescentes, que tuvieron un Covid leve y eran sanos.

Problemas psicológicos

Algunos síntomas que han presentado pacientes pos-Covid son ansiedad o depresión, siendo esta con mayor duración a largo plazo. Varios casos se han reportado en China.

Señales en la piel

Erupciones de urticaria, papuloescamosas e inflamación de manos y pies son hasta ahora, las manifestaciones más comunes en piel. Un estudio del British Journal of Dermatology realizado por investigadores españoles a 375 pacientes con COVID-19, descubrió que “47% de los casos presentó ronchas de forma y extensión muy variables, algunas parecidas a las que salen cuando nos pican los mosquitos o las pulgas, otras como múltiples manchitas rojas diseminadas”, explicó el doctor Elmer Huerta, especialista en salud pública a CNN.

Extrañezas del Covid-19

Síndrome de Sjögren

Esta enfermedad inflamatoria autoinmune, también conocida como síndrome de Sjögren, daña progresivamente las glándulas lagrimales y salivales. El síntoma es despertarse con sequedad excesiva de boca y ojos.

Dedos de los pies covid-19

Según la doctora Esther Freeman, directora de Global Health Dermatology del Massachusetts General Hospital y profesora adjunta de Dermatología en la Facultad de Medicina de Harvard, los dedos de los pies de color rojo y morado que se hinchan, queman y pican, es un inusual síntoma se apoda “dedos de los pies COVID-19”.

“La buena noticia es que desaparecen”, expresa Freeman, pues no pareciera que fuera a causar un daño permanente.

Los investigadores dicen que aunque la mayoría de estos casos ocurren en los pies, las manos también pueden verse afectadas. Se han reportado erupciones similares a las que resultan de la urticaria y la varicela en personas que dan positivo por coronavirus.

Lengua codiv-19

El Hospital Universitario La Paz y de Atención Primaria del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) de la Comunidad de Madrid, reveló nuevos síntomas asociados al SARS-CoV-2, entre ellas, la lengua COVID-19, que consiste en un aumento del tamaño de la lengua y otras lesiones linguales como una depapilación en parches, es decir, zonas de la lengua más lisas y que se asocian en muchas ocasiones a la pérdida del gusto.

Hongo negro

India vive un brote de mucormicosis u “hongo negro” que ha infectado a miles de personas en ese país y cuya mortalidad es del 50%. Incluso, ya se registró el primer caso en Uruguay.

Según el doctor Javier Pérez-Fernández, director médico de servicios de cuidados críticos del Hospital Baptist de Miami, “la mayoría de las víctimas que estaban sufriendo de un caso activo de COVID-19 o que se habían ya recuperado de la infección, estaban cayendo enfermas en la India por condición diabética, haber usado altas dosis de corticosteroides, tener historia de cáncer o trasplante de órganos”.

La mucormicosis, nombre que proviene de las palabras “mucor” que en latín traduce moho; “mico” que significa hongo; y “osis” que significa proceso. La enfermedad es muy rara y no se transmite de persona a persona. El modo en que una persona se contagia es respirando las esporas del hongo, que se pueden encontrar en el medio ambiente.

Las variantes

El pasado 31 mayo, la Organización Mundial de la Salud, anunció un nuevo sistema de nombres para las variantes del COVID-19. A partir de ahora, se utilizará letras griegas para referirse a estas.

Las variantes que más preocupan son:

  • Alfa, referida a la británica
  • Beta, para renombrar la sudafricana
  • Gama, la antigua brasileña (detectada en noviembre del 2020)
  • Delta, la india “Si se identifican oficialmente más de 24 variantes, el sistema se queda sin letras griegas y se anunciará un nuevo programa de nombres”, dijo Van Kerkhove a STAT News en una entrevista.

La variante colombiana ¿Existe?

Luego de conocerse la información sobre la presencia de una supuesta variante colombiana de COVID-19, la Organización  Panamericana de la Salud (OPS) aclaró que “no existe una variante colombiana del virus” y que “esta en particular se trata de la variante B1.621, la cual, agregó el organismo, algunos medios españoles han denominado de manera equivoca como la ‘cepa colombiana’”.

Jairo Méndez, virólogo y asesor regional en enfermedades virales de la OPS, afirmó que “además de generar información confusa sobre el origen del virus y el riesgo potencial que representa cada una de las variantes, propicia la discriminación y la estigmatización de países o territorios”.

¿Qué hacer frente al miedo que produce el virus?

El temor que causa el COVID-19 invade al mundo. Sin embargo, lo único que podemos hacer frente a la pandemia, es aferrarnos a Dios y a su Palabra. Tengamos en cuenta estos cuatro puntos:

  1. Que todo lo que sucede hoy está escrito y Jesús nos advirtió sobre esto. Precisamente en Lucas 21:11, Jesús dice que unas de las señales antes del fi n son las epidemias.
  2. Tenemos que aferrarnos a Dios y fortalecer nuestra fe en Él. No venceremos el temor con nuestras fuerzas.
  3. Recordemos que Dios es nuestro refugio y podemos acudir a Él como lo dice el Salmo 46.
  4. La pandemia es solo una excusa para que busquemos a Dios y lo experimentemos en nuestra vida.

Mortalidad materna por covid-19 preocupa en Colombia

Según datos del Instituto Nacional de Salud (INS), el aumento en el número de casos en 2020 fue de 38,4 % al comparar estos registros con los de 2019. En total, murieron 414 mujeres por complicaciones durante la gestación, el parto o el postparto. Estas cifras muestran que 17,9% falleció por hemorragia obstétrica, 15,5% por trastorno hipertensivo asociado al embarazo y 13,5% murió por neumonía asociada al SARS-CoV-2.

Este año, un grupo de investigadores publicó en la revista médica The Lancet un análisis sobre los efectos de la pandemia de COVID-19 en los resultados maternos y perinatales y llegaron a las siguientes conclusiones:

“El aumento observado en la muerte materna se basa únicamente en datos de los países de ingresos bajos y medianos. Sin embargo, nuestros hallazgos son particularmente preocupantes porque estas áreas ya soportan la mayor parte de la carga mundial de mortalidad materna”.

Aunque era complejo encontrar las razones exactas por las que esas cifras habían crecido, tenían algunas explicaciones:

  • Hipótesis 1: El poco acceso que tuvieron las pacientes a servicios de salud durante la pandemia.
  • Hipótesis 2: Hubo una gran reducción de asistencia a las sesiones de rutina por riesgo de contagiarse de COVID-19 en entornos médicos.
  • Hipótesis 3: Que parte del personal que atendía atención prenatal, fue reasignado a apoyar otros equipos médicos para hacerle frente a los distintos picos de COVID-19.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com

Foto: Parastoo Maleki – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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