Jueces

¿Fin al divorcio unilateral?

El proyecto de ley que permitía a uno de los cónyuges romper la relación matrimonial y acceder al divorcio sin recurrir al otro ni dar explicación ante un juez, generó debate en el Congreso de Colombia. A continuación, encontrará las razones por las que se hundió el divorcio unilateral.

En Colombia, los divorcios van en aumento. En el 2012 se registraron 18.172 divorcios y en el 2019, 24.239, según estadísticas que mostró Juan Fernando Reyes Kuri, congresista liberal. Por otro lado, las uniones matrimoniales van disminuyendo con el pasar de los años, pues en el 2012 se unieron 67.798 parejas y en 2019 lo hicieron 55.727.

Efrén Garzón, especialista en terapia familiar, señaló en el Portafolio que las cifras son el resultado de una generación millennial que no le otorga el mismo valor al matrimonio tanto civil como religioso. “Las personas que están entre los 25 y 35 años ya no tienen el mismo concepto ni del rito religioso, ni del jurídico. La gente considera hoy que cohabitar bajo el mismo techo tiene la misma validez que ese tipo de matrimonios”, explica.

Por ende, el divorcio libre se ve como una alternativa viable cuando desde un principio la idea del matrimonio no es sólida. No obstante, el proyecto de ley de divorcio unilateral que buscaba que una de las dos personas pudiera recurrir al divorcio sin el consentimiento de la otra parte y sin demostrar ante un juez las relaciones sexuales extramatrimoniales, el uso de sustancias psicoactivas, embriaguez, maltrato, enfermedad, entre otras causales, se archivó el 15 de abril de 2021.

Congresistas cristianos derrotaron el proyecto

El “divorcio exprés”, como algunos lo llamaron, se derrotó con 78 votos contra 70, gracias a los congresistas cristianos liderados por Carlos Acosta (Colombia Justa-Libres), quienes plantearon que el divorcio unilateral se trataba de una propuesta que “desvirtúa la naturaleza del matrimonio y atenta contra el núcleo de la sociedad: la familia”. “No se trata de anular un contrato cuando no me sirve. La institución matrimonial tiene ánimo de permanencia y no se puede tratar a la ligera, porque media derechos fundamentales, no solo de los cónyuges, sino de los hijos cuando son menores de edad, que tienen derechos prevalentes”, reiteró Acosta.

El matrimonio, base de la familia y de la sociedad, es de carácter permanente, y en Colombia solo se puede diluir dentro de las causales como casos de violencia, relación extramatrimonial, alguna enfermedad, entre otros. No obstante, desde una mirada jurídica, el matrimonio es un contrato bilateral en donde la pareja asume un compromiso legal. Por ende, dar por terminado dicho contrato con el divorcio es una decisión que involucra a ambas partes.

Reflexiones bíblicas frente al divorcio unilateral

Desde el Antiguo Testamento, Dios muestra su posición frente al divorcio en Malaquías 2:16: Yo aborrezco el divorcio —dice el SEÑOR, Dios de Israel—, y al que cubre de violencia sus vestiduras», dice el SEÑOR Todopoderoso. Así que cuídense en su espíritu, y no sean traicioneros. Todo esto debido a que el matrimonio no fue establecido con una cláusula de divorcio, sino que, por el contrario, se creó como un compromiso eterno, no solo con la pareja, sino con Dios.

Además, el apóstol Pablo en 1 Corintios 7:1-16 nos habla de los problemas matrimoniales y de la separación, como se lee a continuación: No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y solo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio. (…) Sin embargo, si se separa, que no se vuelva a casar; de lo contrario, que se reconcilie con su esposo. Así mismo, que el hombre no se divorcie de su esposa (7:5,7:11). Es decir que la excepción para separarse es para orar y por mutuo acuerdo, no puede haber una decisión unilateral.

Según Jaime Alarcón Véjar, profesor de teología evangélica de Chile, explica que el divorcio unilateral existe desde la antigüedad pues el matrimonio y la disolución de este era un derecho exclusivo de los hombres. “En el Antiguo Testamento, la costumbre israelita no solamente tolero el divorcio, también lo legisló y sistematizó a través de las múltiples leyes judías, las que disolvía el matrimonio a través del divorcio y permitían a los divorciados volver a casarse. Con el tiempo se fue cayendo en una completa permisividad y abuso de esta herramienta legal donde la principal perjudicada resultó ser la mujer, quien constituye el lado débil de la familia patriarcal”, comenta Alarcón en su texto “El divorcio una realidad tolerada por Dios”.

Posteriormente, Jesús reinterpreta el texto de Deuteronomio 24:1-4 y se enfrenta a los fariseos para terminar con esta tradición arbitraria y opresiva para la mujer, por eso, según Mateo 5:31-32, no se le puede dar “carta de divorcio” a la mujer por cualquier causa, sólo en caso de inmoralidad sexual. De esta forma, Jesús pone el matrimonio en una situación ideal en donde se busca el bienestar tanto del hombre como de la mujer. De manera que existen dos causales de divorcio en la Biblia: La inmoralidad sexual, cuando el hombre o la mujer están engañando reiteradamente a su cónyuge; y el abandono, que no solo se trata solo de cuando alguno se va, sino también se refiere a cuando el hombre o la mujer comienzan a tener una separación de vida, de cuerpos, de vida social, con los hijos y viven bajo el mismo techo. Si bien, estas dos causales están aprobadas en la Biblia, la decisión continúa siendo de dos, que guiados por Dios en oración podrán definir el rumbo de su matrimonio.

Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales. Hebreos 13:4.

El amor es bilateral

Algunas personas deciden primero casarse por lo civil, ver cómo funciona el matrimonio y si no cuadran las cosas, la solución más sencilla es el divorcio.

Pero en caso de que una de las partes no esté de acuerdo, ¿debería ceder? Si bien, la unión marital está compuesta por dos personas diferentes con sus propias particularidades, en unidad deben evaluar y solucionar los problemas que se presenten. Si existe realmente amor, ambos deben estar comprometidos, de lo contrario, se muestra inmadurez espiritual, falta de compromiso personal y con Dios y/o desconocimiento de lo que significa realmente el matrimonio.

Con el divorcio se rompe más que un papel; se rompen los lazos familiares, la comunicación y hasta la identidad de los hijos se ve afectada por esta decisión, por eso, el matrimonio tiene tres canales de comunicación: un canal bilateral y recíproco entre esposos, un canal horizontal y constante con los hijos, y un canal abierto y eterno con Dios, quién mantiene firme la unión matrimonial y familiar.

Por: Norma Elizabeth Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Zoriana Stakhniv – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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