Hechos

“Conocer e impulsar la libertad religiosa construye una mejor Colombia”

Hoy se celebra el día de la Libertad Religiosa y de Cultos en todo Colombia y la Revista Hechos&Crónicas entrevistó a Lorena Ríos Cuéllar, promotora y defensora de la libertad religiosa en Colombia y ex directora nacional de la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior, para profundizar sobre la historia de esta celebración, los avances en libertad religiosa y los actuales retos del derecho a creer y profesar una religión libremente en el país.

El día de la libertad religiosa, 4 julio, fue unos de los grandes avances de la política pública de libertad religiosa y de cultos que vio la luz cuando usted era directora de Asuntos Religiosos del MinInterior. Después de varios años de trabajo en este campo y según su opinión ¿Actualmente cuál es el panorama de la libertad religiosa en Colombia?

Un saludo cordial a la revista Hechos y Crónicas, medio de comunicación que acompañó muy de cerca los avances y acciones en el Ministerio del Interior cuando fui directora nacional de asuntos religiosos.

Considero que ésta última década ha sido significativa en el reconocimiento del derecho fundamental de libertad religiosa, al haberse promovido desde el año 2014 -con un enfoque participativo-,  distintas acciones gubernamentales que integran hoy las líneas de acción de la primera política pública nacional en la materia, dentro de la cual se reconoce y visibiliza no sólo a las entidades religiosas, sino a todo un sector religioso como un “actor social” estratégico en la transformación de las comunidades y la sociedad colombiana.

Ello se evidencia en los actos proferidos por el gobierno nacional:  Tres (3) resoluciones ministeriales (creación de la Mesa Nacional de Asuntos Religiosos; la Red Académica para la garantía de la libertad religiosa y el Primer Banco de Iniciativas Interreligiosa – BIIR); Cinco (5) decretos presidenciales (expedición de las certificaciones online y gratuitas de las personerías jurídicas de las entidades religiosas; la adopción de la primera política pública nacional de libertad religiosa; la creación de la primera dirección de asuntos religiosos; la creación del cargo de director(a) de asuntos religioso; y el establecimiento de parámetros para celebración de nuevos convenios de derecho interno público);  y la inclusión de la libertad religiosa dentro de las bases y articulado del anterior y el actual plan nacional de desarrollo (Plan de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un nuevo país” y Plan de Desarrollo 2018-2022 “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”).

Este marco permite generar unas bases claves para la consolidación de la libertad religiosa no sólo a nivel nacional sino también a nivel de la política exterior. Por tanto, considero que estamos frente a un panorama favorable para su implementación y la generación de futuras reglamentaciones que permitan abordar más ámbitos de este derecho fundamental y su conexión con estrategias, acciones del gobierno nacional y de cooperación internacional.

Desde el lanzamiento y puesta en marcha de la política pública de libertad religiosa y de cultos y su trabajo en el área ¿Qué retos tiene el derecho a creer libremente de religión o creencias en las regiones sea una realidad para el 100% de los colombianos?

El primero es continuar siendo parte de la agenda dentro de los gobiernos territoriales, para que puedan y sigan generándose acciones, planes, proyectos y programas en los que no sólo participen las entidades religiosas y sus organizaciones sociales, sino también se prevean recursos para ejecución de proyectos sociales, humanitarios, educativos, ambientales y de emprendimiento por parte de las mismas; teniendo en cuenta que el aporte del sector religioso se caracteriza por entregar un valor extra: “El Ontológico y Espiritual”, que contribuyen a una mejor ciudadanía y a un desarrollo integral de las comunidades.

Lo segundo, es seguir generando acciones de tipo pedagógico y educativo a los servidores públicos y ciudadanía en general, frente al ámbito de acción de este derecho, lo cual implica también el reconocimiento del mismo por parte de las instituciones educativas, las estatales y la validación de sus títulos ante terceros.

Por último, la generación de nuevas apuestas reglamentarias y legislativas que reflejen el actual desarrollo y avance de ésta libertad religiosa en Colombia.

La pandemia del covid-19 ha tenido cerrados los templos durante más de un año y hasta ahora están empezando a retomar actividades de tipo religioso, según su opinión ¿Cómo ha afectado la pandemia del covid-19 este derecho a la libertad religiosa y de cultos? 

Creo que se ha generado una afectación positiva y una negativa.

Considero que se afectó negativamente las actividades propias de congregación del colectivo religioso que muchas veces quedaron al arbitrio de la interpretación de las autoridades locales frente a los protocolos de bioseguridad adoptados. Aunándose a lo anterior, la ostensible disminución de recursos para generar y sostener obras de impacto social y humanitario, situación que afectó en la mayoría de casos, el sostenimiento propio de los lugares de culto.

Pero lo positivo es que la pandemia trajo consigo una nueva manera de abordaje espiritual, la realización de los servicios religiosos online, el desarrollo de las plataformas digitales, estrategias virtuales, conocimiento sobre adopción e implementación de medidas de bioseguridad, prestación de ayuda social, humanitaria y/o psico-espiritual, e incluso, la adaptación de los espacios físicos para actividades complementarias para el desarrollo de acciones humanitarias, de seguridad alimentaria y de emprendimiento.

Como promotora de la libertad religiosa en Colombia y antigua directora de Asuntos Religiosos ¿Cómo va la implementación de la Política Pública de Libertad Religiosa al día de hoy? 

Una vez culminé este periodo de casi siete (7) años dentro del gobierno nacional, puedo decir que la política pública de libertad religiosa ya ha sido socializada en todos los departamentos del país. No sólo hay más de 16 departamentos que ha adoptado sus lineamientos, sino también más de 30 municipios y distritos que los han adoptado también.

Así mismo, se han continuado con las acciones de implementación que se construyeron de la mano del sector religioso del país, tales como:   la designación de enlaces de asuntos religiosos por parte de los gobiernos territoriales;  la generación de instancias de participación intersectoriales para la garantía de éste derecho, la acciones pedagógicas, académicas y de formación sobre el alcance de la libertad religiosa a los servidores públicos y miembros del  sector   religioso;   la  caracterización del aporte al capital social y desarrollo sostenible del sector religioso y su alineación con los objetivos de desarrollo sostenible que constituyen indicadores y metas de ejecución de los planes de desarrollo territoriales;   la generación de instrumentos para la cuantificación del aporte social del sector religioso;    la generación de alianzas nacionales y con organismos de cooperación multilateral;   la cofinanciación de los programas sociales, humanitarios y de emprendimiento a través del Primer Banco de Iniciativas Interreligiosas – BIIR;   la generación de campañas para la visibilización del aporte del sector religioso en el país;   la virtualización de los tramites de personerías jurídicas;  la georreferenciación no sólo de los lugares de culto sino también de las problemáticas puntuales y vulneración de éste derecho en los territorios del país; entre otros.

finalmente ¿Qué mensaje le envía Lorena Ríos, como promotora y defensora de la libertad religiosa en Colombia, a todos los creyentes en medio de la celebración del día de la libertad religiosa (4 julio) en medio de la pandemia?

Quiero recordarles que este 4 de julio, se cumplen 30 años de haberse expedido la actual Carta Política de 1991, y este acontecimiento NO puede pasar inadvertido. En forma desafortunada “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, por eso hago un llamado urgente a todo el sector religioso, y en especial a los líderes interreligiosos, para que dentro de las congregaciones se sensibilice y reconozca la importancia de la lucha librada hace más de 30 años, incluso, dentro de la misma Asamblea Nacional Constituyente (1990), para que fuese reconocida y establecida la libertad y pluralidad religiosa en el país.

Por tanto, se constituye en un reto para nosotros y las nuevas generaciones, el conocer, valorar e impulsar una libertad religiosa que permita derrumbar muros y construir puentes, que permitan desde nuestro aporte como sector religioso, el construir una mejor sociedad y una mejor Colombia.

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Foto: Archivo particular.  

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