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Nueve errores para no cometer al emprender

Estamos en el momento del emprendimiento y es común que los nuevos empresarios analicen los mejores consejos sobre lo que se debe hacer a la hora de iniciar un negocio. Pero ¿Se ha preguntado qué es eso que no se debe hacer al emprender?

La profesora de marketing y directora de cursos de EOI Business School, Silvia Mazzoli, quien además se dedica al asesoramiento de emprendedores, ha explicado cuáles son los diez errores más comunes a la hora de comenzar un proyecto. Hechos&Crónicas analiza sus consejos a la luz de la Palabra de Dios.

1- No tener madera para emprender

“En principio todo el mundo puede hacerlo, pero hay que tener madera de emprender. Una actitud basada en el trabajo duro, la tenacidad, el optimismo y la obsesión por el proyecto, es la base de todo lo demás”, asegura Mazzoli.

Si bien es cierto que casi cualquiera puede emprender, es necesario consultar la guía y voluntad de Dios antes de comenzar, pues de esta manera aseguraremos el camino y tendremos la fortaleza para trabajar todo lo duro que se requiere. Emprender no es nada fácil, requiere constancia en medio de una montaña rusa de sucesos. Solo Dios puede guiar ese camino.

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos. Salmo 143:10.

2- No tener un plan de negocio  

El segundo error que se debe evitar es lanzarse al mercado antes de haber validado adecuadamente las hipótesis del negocio, dado que las ideas por si solas, aunque puedan parecer provechosas e innovadoras, no valen nada si detrás no existe una tracción que las avale y las haga viable económicamente”. La frase para todo emprendedor según Mazzoli debe ser “crea, mide y aprende”.

No se puede comenzar un emprendimiento si previamente no se ha analizado el mercado, la estrategia a seguir y de hecho, si no se ha planeado bien el producto o el servicio a prestar. Se debe tomar un tiempo para analizar, pensar y aprender antes de comenzar.

Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso! Proverbios 21:5.  

3- Emprender en solitario

“Otro error es tratar de emprender en solitario, pues nadie es capaz de hacer todo lo que el devenir de una empresa exige, por lo que también es un arte rodearse de personas expertas, de un equipo”, asegura la profesora de EOI.

Por más conocimientos que tengamos, no tenemos manos suficientes ni somos expertos en todas las áreas, por eso es importante saber encontrar un equipo que nos ayude a sacar adelante nuestro emprendimiento.

Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Eclesiastés 4:9-10.

4- Asociarse con cualquier

Respecto a los socios, la asesora recomienda “no asociarse con cualquiera. Estos deben tener una visión similar, sino se paraliza la empresa y alguien debe tomar las decisiones finales e importantes; por lo que es recomendada la redacción por parte de un abogado de un pacto de socios, en el que se incluyan las cláusulas que regulan las relaciones entre socios”.

En este punto es clave recordar lo que dice la Biblia sobre el yugo desigual. Lo ideal es que tengan en común aquello que es prioridad en sus vidas, es decir, que ambos tengan a Dios en primer lugar.

No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 2 Corintios 6:14.

5- Ignorando al consumidor

“El emprendedor debe evitar pensar que su producto es comercialmente factible solamente porque ha recibido la aprobación de su entorno. Hay que ver el ‘feedback’ en el mercado real, para reconocer a los clientes y ver cuáles son sus necesidades y demandas los beneficios y lo pueden esperar del producto o servicio”.

Un error muy común es creer que por tener una idea innovadora, ya se ha conseguido el éxito. La idea es fundamental, pero también lo es el esfuerzo cotidiano.

Pero, lo más importante es comprender que sin importar de qué se trate nuestro emprendimiento, lo principal es servir a otros como lo haría Jesús.

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante. Filipenses 3:13.

6- Pensar que el dinero lo es todo

“Hay quien piensa que el dinero lo es todo a la hora de iniciar un emprendimiento, pero se equivocan”, asegura Mazzoli. Ni para comenzar se necesita solo dinero, ni ganar mucho dinero determina el éxito de un negocio.

En este punto es clave recordar nuestra mayordomía, pues el dinero es un recurso que Dios nos ha dado para administrar. Comprender que le pertenece a Él y que un emprendimiento también es un medio para honrarlo, hará una gran diferencia.

Pero ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte estas ofrendas voluntarias? En verdad, tú eres el dueño de todo, y lo que te hemos dado, de ti lo hemos recibido. 1 Crónicas 29:14.

7- Descuidar el marketing

“El descuido del marketing es equívoco. El emprendedor debe ser consciente de que debe ser el primer vendedor de su propia empresa”. El éxito del marketing depende de su calidad. El contenido debe ser bueno y útil, pero también consistente con lo que se quiere enseñar con el emprendimiento y con sus propias creencias.

Se puede aprovechar para aportar las enseñanzas de Jesús a la sociedad. Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. Mateo 6:1.

8- Obsesionarse con los competidores

“Hay emprendedores que se vienen abajo porque descubren que tienen un competidor con más recursos o experiencia. Obsesionarse con los competidores y  comprenderlos en sentido peyorativo es un desacierto”, explica Mazzoli.

La diferenciación es el plus de nuestro producto o servicio, por eso la competencia debe verse desde el lado positivo: hay mercado con el cual se pueden establecer alianzas y colaboración.

La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse. Proverbios 10:22.

9- Dormirse en los laureles

“El emprendedor tiene la obligación de estar “formado, atento, y ser inquieto” para ser consciente de las variaciones que se producen en el mercado, de modo que quien no esté preparado para estos cambios y fluctuaciones, no será capaz de seguir compitiendo”.

Comprender que el mercado, igual que el mundo, permanece en constante movimiento es fundamental para no creer que ya se está firme en el conocimiento y se ha alcanzado el éxito. Hay que saber crecer y adaptarse.

Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. 1 Corintios 10:12.

Foto: Wayhomestudio / Freepik (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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