Areópago

Oración por la nación

Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. 2 Crónicas 7:14.

En este pasaje, lo que nos muestra la Sagrada Escritura es que Dios pone cinco condiciones, para producir tres bendiciones.

Humillación. Si mi pueblo se humilla. Dice «mi pueblo», es para nosotros, es para la iglesia puesto que no dice: «Si se humillare el Presidente, si se humillaren los ministros, los guerrilleros, paramilitares o el público en general». Expresamente dice: «Si se humilla mi pueblo ». La iglesia debe humillarse.

¿Lo está haciendo? Al contrario, lo que se ve en el panorama del cristianismo es mucho orgullo denominacional, activismo y una desbordada competencia eclesiástica. ¿Será eso lo que el Señor quiere?

Invocación. Si mi pueblo, que lleva mi nombre. ¿Cuál nombre? El nombre de Dios, el único nombre a través del cual podemos ser salvos. Aquí no dice: «Si se invocare a la Virgen María, ni el nombre de Judas Tadeo, o Antonio de Padua; ni el nombre de los ángeles». Aquí dice: «Si se invocare mi nombre».

¿Estamos invocando correctamente el nombre del Señor? Se percibe que hay grupos en los que se invoca más el nombre del pastor, o del evangelista, que el nombre sagrado del Señor.

Oración. Esta es la columna vertebral de la advertencia de Dios a través del rey Salomón: Y oran, dice, pero ¿oran? Yo veo que se montan grandes espectáculos públicos, desfiles y vigilias, y cosas de esas. ¿Será suficiente?

¿La oración congregacional servirá de algo? Sirve, y sirve mucho, si cada uno de los que se congrega enciende la planta por la mañana y envía su correo electrónico de madrugada. Si no es así, por mucho que se reúnan, el bla, bla, bla religioso que hagan no sirve para nada.

Devoción. Y me buscan. ¿Buscar el rostro del Señor? ¿O por el contrario, el del enloquecido predicador que llega a decirnos qué hora y qué día exactamente será el arrebatamiento de la iglesia? Se vive una crisis idolátrica por los siervos de Dios dentro del cristianismo latinoamericano. El rostro que hay que buscar es el de Dios. Eso se llama devoción.

Conversión. Y abandona su mala conducta. No leo, «si abandona su mala conducta la nación, ni los gobernantes, ni los líderes de los gremios económicos, ni las guerrillas»; leo claramente: «Y abandona mi pueblo su mala conducta».

Si las condiciones se cumplen, producen tres bendiciones para Colombia: Primero: El Señor escuchará,  ¿por qué Dios no oye? Porque no se están cumpliendo las condiciones. Segundo: Perdonaré sus pecados. El Señor perdonará. Tercero: Y restaurará su tierra. El Señor restaurará a Colombia.

¿Por qué Colombia no tiene sanidad? ¿Por qué el Señor no perdona? ¿Por qué el Señor no oye? Porque no se cumplen las cinco condiciones. El Señor ha dicho que nos protegerá, pero ¿qué ganamos con ser protegidos nosotros solamente, si todo lo demás se descompone?

Entendamos: Somos nosotros los que tenemos que cumplir con estas condiciones: Humillación, Invocación, Oración, Devoción y Conversión.

Por Rev. Darío Silva–Silva. Fundador y presidente de Casa Sobre la Roca, Iglesia Cristiana Integral.

Foto: Flavia Carpio  – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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