Timoteos

Tengo miedo a enamorarme

Para algunos el amor es una de las cosas más maravillosas de la vida, pero para otros puede ser aterrador. La idea de enamorarse se convierte en un miedo tan profundo que la psicología lo ha denominado “filofobia”.

Una chica conoce a alguien, le gusta, pero hay algo que la frena. Prefiere no arriesgarse y evitarse un dolor en el futuro, porque el amor duele. ¿Cuántas personas han vivido algo similar? Según datos del DANE, el 43% de la población de Bogotá están solteros. En el 2020, se registraron 1.285.509 personas entre los 25 y 29 años que nunca se han cansado, ni han vivido en unión libre.

Aunque haya más madurez y hasta mejor equilibrio económico a esa edad, lo cierto es que muchas personas temen encontrarse en una relación seria. Por otro lado, los Millennials, aquellos entre los 18 y 34 años, son quienes más miedo al compromiso tienen.

Una encuesta reciente de Gallup encontró que el porcentaje de los jóvenes de 18 a 29 años que dicen que son solteros aumentó en un 52%. Al parecer el porcentaje de personas que buscan una relación formal va disminuyendo. ¿Será por miedo?

Por problemas del pasado surgen ciertas inseguridades que generan un bloqueo emocional en muchas personas. El miedo a enamorarse nace como un escudo protector para evitar una futura decepción amorosa. La psicóloga Ciara Molina, autora del libro “Emociones expresadas, emociones superadas” dice que se trata de “inseguridades que se derivan de malas experiencias pasadas, propias o del entorno cercano. La interpretación de esos sentimientos hace que la mente considere la vinculación con otra persona como un peligro”. Abrir el corazón a otra persona cuando este ha sido herido es más complejo de lo que parece.

Filofobia

La filofobia es una palabra que viene del griego “filos” que significa amante y “phobia” que significa miedo, es decir, tener miedo a enamorarse.

“Conocemos como filofobia el intenso temor que sentimos cuando nos gusta una persona, pero iniciamos ciertos mecanismos de defensa para alejarnos de ella”, explica Sandra Farrera Sabioncello, psicóloga experta en terapia de pareja de Top Doctors. Esta fobia puede producirse por haber experimentado malas relaciones sentimentales, por miedo a conectarse y depender emocionalmente de otra persona, por haber vivido situaciones traumáticas como el divorcio de los padres, la muerte de un familiar, maltrato en una relación o en la familia, entre otras causas.

La plataforma Healthline en “Whats is philophobia, and how can you manage fear of falling in love”, explica que la filofobia puede llegar producir algunos síntomas como náuseas, sudoración excesiva, taquicardia, ataques de pánico, temblores e impulsividad. Sin embargo, en estos casos, un tratamiento psicológico puede ayudar a lograr relaciones afectivas sanas.

“Esto sucede porque al igual que nuestro cuerpo se tensa en situaciones en las que se siente amenazado, las personas con filofobia activan este sistema defensivo cuando sienten que se van a enamorar”, agrega la especialista Farrera.

“Tengo miedo a enamorarme porque no quiero que me hieran”

Es lo que suelen decir los jóvenes. Hoy en día las reglas en el amor parecen haber cambiado. A veces para no caer en el  amor, la juventud busca placeres mundanos y espontáneos pues no quieren relaciones que impliquen involucrar los sentimientos.

Hay diferentes actitudes y comportamientos para evitar enamorarse, tanto alejarse como herir intencionalmente a la otra persona. Son personas que terminan olvidando el mensaje que nos han dado desde un principio: que nos amemos los unos a los otros (1 Juan 3:11). Seguramente todos esos dolores y miedos no existirían si el ser humano entendiera lo que significa amar al prójimo, pues no habría tantas personas con heridas emocionales ocasionadas por personas que no tienen a Dios en su corazón, pues el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:8.

Algunos consejos para dejar el temor a enamorarse

– Saber identificar cuándo nuestros temores están interfiriendo en las relaciones interpersonales.

– Enfrentar el miedo y empezar a tener contacto con otras personas.

– Aprender a manejar las emociones y expresarlas.

– No juzgar a las personas ni hacer prejuicios por evitar relacionarse.

– Vivir el presente y disfrutar de actividades divertidas.

– Fortalecer el autoestima para confiar en nuestras capacidades y valorarnos por lo que somos.

– Conectarse con Dios y crecer espiritualmente.

– Darse tiempo. Superar un episodio traumático pasa por un proceso de aceptación y perdón.

– Solicitar ayuda a un profesional para comprender nuestras emociones y enfrentar el miedo.

Patrones de una persona filofóbica

1- Son emocionalmente cerradas.

2- Evitan el compromiso con una pareja.

3- Buscan relacionarse con personas incompatibles para que la relación fracase.

4- Ocasionan discusiones y peleas con la pareja para que sea la otra persona quien deje la relación.

5- Se alejan si sienten que la otra persona se está acercando demasiado.

No hay que olvidar que el amor es una decisión que requiere de un compromiso con uno mismo, con los demás y con Dios. Un corazón en paz y lleno de amor es aquel que tiene a Dios pues amándolo a Él primero, se fortalece nuestra identidad en Cristo, quien nos enseña a dejar atrás todo dolor, a perdonar y a amar sin temor.

Foto: Nick Fewings – Unsplash  (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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