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Los grandes líderes construyen escaleras para que otros suban

Una de las máximas que me gustan del liderazgo es potenciar a otras personas para que superen lo que yo hice. Porque cuando otro realiza su potencial, no sólo esa persona alcanza el éxito, sino que lo hace extensivo al colectivo de líderes que acompañamos su caminar hacia la meta.

Equipar a quienes día a día hacen que mi propio liderazgo tenga éxito, es prolongar ese éxito en el tiempo. No buscar mi propia gloria sino pensar en influir a otras generaciones con valores y principios que los ayuden a ser mejores personas. Y lo que es mejor aún, podemos ayudar a encontrar su lugar en la vida.

Es importante ubicar a las personas en su lugar. Y entienda esta frase en positivo. Tener a las personas idóneas en las posiciones adecuadas es esencial para el éxito individual y para el éxito del grupo que se lidera, como para el proyecto en el cual se trabaja. Alcanzar el máximo potencial de cada uno de los discípulos, hizo que al dar Jesús la orden de volver a tirar las redes al mar, la pesca haya sido extraordinaria después de una noche sin éxito.

También es interesante observar lo que dice John Maxwell sobre lo que sucede en la dinámica de un equipo en relación con la ubicación de sus miembros. Veamos:

¡Vaya que es importante construir escaleras para que otros suban! No importa con qué clase de equipo estemos trabajando, los principios siempre son los mismos. La suma de personas idóneas en lugares adecuados, es una multiplicación de éxito y aciertos.

Ahora bien, también necesitamos algunos conocimientos.

En primer lugar debemos plantear la visión, el propósito, la cultura o la historia del equipo. Si no sabe hacia dónde va, lo seguro es que se estrelle en la primera vuelta. Necesita saber dónde está el equipo plantado y cuál es la meta a alcanzar.

En segundo lugar, necesitamos conocer la situación. Aunque la visión y el propósito pueden ser estables, la situación puede desestabilizar y hacernos tambalear.

En tercer lugar, es importante conocer a cada integrante. Esto no significa que todas las personas se acomoden a mí como líder, ni que solucionen los problemas como yo lo haría. Sino que cada uno, conforme a su destreza sea capaz de dar solución a los atascos que encontremos en el camino. Porque no todos podemos hacer lo mismo y de la misma manera, y nos necesitamos distintos para, juntos, poder abarcar el mayor espectro de cada situación que se nos presente.

Liderar a otros es un desafío enorme de creatividad y confianza. Es tener aquello que llamamos “visión de reino”, que se extiende y se ensancha porque se potencia con la suma de visiones, propósitos y desafíos. Saber que uno desmaleza un terreno para que otro edifique en él, y un tercero lo habite. Es como una gran cadena de favores, que gratifica y da sentido a cada eslabón.

Por: Esteban Fernández. Director del Ministerio Latino de Bíblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Foto: Upklyak – Freepik (Foto usada bajo licencia Creative Commons) 

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