Proverbios

No pierdas la conexión

Comienzan de nuevo las clases y hay muchos padres desesperados ante la continuidad de lo virtual. Tenemos las claves para manejarlo.

Se sentó en la silla extra cómoda que compramos para el estudio. ¿Por qué compramos esa silla? Es tan acolchada y suave que provoca dormirse. Mañana la cambio por una de plástico. ¿O del comedor? No, muy incómoda. No se puso medias, y con este frío.

¿Será que se las traigo? No, pues que vaya él si le da frío. No. Mejor se las traigo yo, porque es capaz de salirse de clase solo por eso. Pero si se las traigo, ¿cómo aprende a ser  responsable?

La acolchada y extra cómoda silla comenzó a girar con las rueditas de un lado para otro. Un pie en la pared, otro en el escritorio, y a girar. Trac, trac, trac, trac…

–Diego, prende la cámara– Dijeron del otro lado de la pantalla. Brincó sobresaltado y se acercó al computador. Cámara prendida, micrófono apagado. Todo ok.

–Niños, escriban fecha y unidad de estudio–

–¿Qué fecha es hoy? ¿Dónde está mi cartuchera?

–Ay hijo, pero ¿por qué no dejaste listo todo antes de comenzar la clase?

–Sí dejé listo todo, el libro y el cuaderno, pero me faltó la cartuchera… No me regañes.

–Mamáááááá– Se escucha un llanto del otro lado del apartamento– No quiero clase todavía.

Dile a la miss que me espere un ratico mientras termino de jugar Barbie.

–Nena, es que la clase tiene un horario. ¿Recuerdas el que tienes impreso? Míralo, todos los niños van a la misma hora.

–Sí, pero yo quiero ir más tarde porque no he terminado de jugar. Entra tú a clase y diles. Después de un rato de insistir, rogar y llorar, por fin se sentó frente a su tableta.

–Hello miss.

–Good morning, Juliana. How are you?

–Quería jugar, pero mi mamá se puso brava y me trajo a clase. Risas.

¿Risas? ¡Los papás detrás de la pantalla no sabemos si reír o llorar! No te comas el borrador.

¿Llenaste todo el estudio de postit? ¿No quedó ni uno?

No, no te cortes el pelo con las tijeras. Deja que la miss te diga para qué son.

–Diego, lee el ejercicio de la página 22. ¿Diego? ¿Diego, estás ahí?

–Dieeeeeegoooooo, ¡te está llamando la miss! Pon atención.

–¿Qué página?…

–El loro va de color verde y el pico, anaranjado.

–Juli, espera, no voltees toda la pintura sobre el dibu…

No sé si lo que sigue es el sonido del pote completo de pintura regándose sobre la tarea, el chirrido de mis dientes creyendo que si los aprieto no caerá pintura al piso, la lágrima saliendo de lo más profundo de mi ser o la risa nerviosa porque estas clases virtuales son un divertido caos.

La virtualidad nos sorprendió a todos el año pasado, pero después de tantos meses parece que ya “le cogimos el tiro”. Los colegios y sus profesores hacen un esfuerzo sobrehumano para mantener motivados, animados y atentos a los alumnos. Aun así, muchos padres decidieron no matricular a sus hijos, no se sintieron cómodos con la virtualidad. Algunos más regresaron al colegio con la esperanza de que pronto comience la alternancia y unos pocos enloquecieron en el intento.

Según Unicef, 99% de niños y jóvenes menores de 18 años de todo el mundo (2.340 millones) vive en alguno de los 186 países que han impuesto distintas formas de restricción a los desplazamientos debido al COVID-19. Además, 60% de todos los niños vive en alguno de los 82 países que se encuentran en aislamiento total (7%) o parcial (53%), lo que equivale a 1.400 millones de jóvenes.

Algunos países han regresado a clases en modalidad alternancia y otros todavía se encuentran en la virtualidad.

En Colombia, según la ministra de Educación, María Victoria Angulo, la alternancia será el método de enseñanza durante 2021: “Frente a la duración del modelo hay que esperar varios factores, como lo es la vacuna y el proceso de inmunización. Mientras eso sucede debemos mantener las medidas de distancia física y bioseguridad; es decir, trabajar en alternancia”.

Y eso que algunas instituciones decidieron aplazar el ingreso de los estudiantes debido a las altas cifras de contagios que se registraron en el país durante diciembre y enero.

Paciencia, mucha paciencia

La salud mental de las familias se está viendo gravemente afectada. Los padres sentimos ansiedad, agobio, estrés. Estamos agotados porque debemos asumir roles que antes no teníamos e incluso abrimos las puertas íntimas de nuestro hogar a los profesores para las clases a distancia.

Los padres estamos cansados y en muchos casos estamos afectando la salud mental de nuestros hijos, ¡porque la nuestra está al límite! Nos convertimos en profesores y muchos nos estamos rajando en la tarea.

Pero los niños no deben “pagar los platos rotos”. No es su culpa y no deben verse afectados o sentirse maltratados. Somos los adultos quienes debemos gestionar nuestras emociones para ayudarlos a enfrentar esta prueba que, en muchos casos, es más dura para ellos que para nosotros. Por eso necesitamos algunas pautas para enfrentar este nuevo ciclo académico y Hechos&Crónicas ha recopilado las mejores:

Orar

Medita en la palabra de Dios, repasa cada promesa, en especial sobre la vida de tus hijos. Pídele que te revele lo que ocurre en sus corazones y que guíe tu manera de actuar, pero, sobre todo, que refrene tu lengua a la hora educarlos, para que puedas hacerlo con amor y sabiduría. Desahógate con Dios para que toda la basura que trae el desespero y la frustración no se vuelque sobre tus hijos.

¡Ríete!

Como a mí, seguramente te han ocurrido miles de cosas durante las clases. Acumula esas anécdotas y aprende a reírte. De hecho, disfruta a tus hijos. Cuando esta situación termine, extrañarás tenerlos en casa todo el día, así que gózatelos.

Revisa tus expectativas

De hecho, ¿tienes expectativas? Recuerda que de nada sirve que tus hijos acumulen grandes conocimientos si para alcanzarlos los gritaste o maltrataste. Si este año no aprenden al ritmo que venían, ¿qué importa? Seguro en casa puedes enseñarles del amor de Dios, servicio, respeto y paciencia. Estás criando seres humanos, no maquinitas, así que respira.

Tiempo para todos y para cada uno

Aprovecha este tiempo para guardar en la memoria de tus hijos los mejores recuerdos. No tienes que sobre cargarte con actividades, solo dedica tiempo a escucharlos, a jugar, a lo simple. Regálate un espacio también para ti y asegúrate de que cada uno lo haga. Apartarse un momento es tan importante como estar juntos.

El orden es clave

Para que las cosas funcionen sin caos, lo mejor es ser organizados. Dediquen tiempo para que los espacios de estudio se mantengan ordenados y limpios (responsabilidad de todos) y maneja rutinas para que tus hijos sepan qué esperar y disminuyan los conflictos. Avísales con anticipación el tiempo que tienen para cada actividad y ten paciencia mientras se acostumbran.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Freepik (Usada bajo Licencia Creative Commons)

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