Editorial

2021, esperado pero extraño

Al iniciar un nuevo año, generalmente las expectativas son grandes, pero después de un 2020 de pandemia, encierro, enfermedad, crisis económica, muerte, etc., las expectativas para este 2021 son mucho mayores. Inicia uno de los años más extraños, pero también más esperados de los últimos tiempos.

¿Terminará la pandemia? ¿Se reactivará completamente la economía? ¿Volveremos a realizar nuestras actividades presenciales? ¿Volveremos siendo los mismos? ¿Lo ocurrido en 2020 habrá servido para algo?

En fin, es mucho lo que se espera de este nuevo año que comienza. Recuerdo que muchas imágenes graciosas circulaban por internet, pidiendo que el 2020 se acabara, como si con él se cerraran todos los problemas.

Inclusive hubo gente queriendo quemar el muñeco de año viejo, como si el virus y todo lo que este trajo se fuera como el humo y pudiera barrerse y luego tirarse como las cenizas. Puede que no funcione así, pero el 2020 necesitaba un cierre con broche de oro para que el corazón quedara sano y pudiéramos comenzar una nueva etapa en libertad.

Y es que si algo nos enseñó el pasado 2020 es lo que cita el proverbio: El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor. Proverbios 19:21.

Se quedaron muchas cosas por hacer, viajes planeados, proyectos aplazados, reuniones no concretadas. Los planes de 2020 brillaron por no cumplirse en su totalidad y con eso debimos aprender a vivir. En cambio, muchas otras cosas nos permitió aprender nuestro Señor, que ahora nos sirven para aplicar en este año que comienza:  aprendimos a entregar completamente el control a Dios, a bajarle los niveles al estrés, a la ansiedad, a los afanes y aprendimos a tener una vida en casa más pausada y tranquila, enfocada en lo esencial y no en lo pasajero.

Este 2021 por lo mismo, trae consigo las expectativas de un nuevo comienzo. Si lo supimos aprovechar, a pesar de los vaivenes, el pasado año nos enseñó lo que es la felicidad y por eso podemos empezar el año siendo felices. Recordemos que la felicidad no es la ausencia de problemas, sino la seguridad de que con Dios estaremos bien a pesar de ellos.

Benjamín Franklin dijo que la felicidad no se logra con golpes de bondad sino con las pequeñas-grandes cosas que ocurren a diario y que al pasar frente a nosotros las apretamos con fuerza para que no se vayan.

Aceptar este año que comienza con sus retos es poner en Dios la esperanza para enfrentarlo como venga, con lo que traiga, pues sabemos que todo obra para bien.

2020 entregó al 2021 un regalo incalculable: resistencia, resiliencia y capacidad para levantarse. El año pasado el presente era oscuro y el futuro negro, pero 2021 viene cargado de la brillantez del sol que llega en los hombros del optimismo. Así como lo dice Efesios 5:8-9: Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad). Luz que es optimismo y optimismo que no es más que la fe depositada en un Dios todopoderoso que cuida de sus hijos: Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. Isaías 43:18-19.

Por: Augusto Calderón Díaz. Director General de la Revista Hechos&Crónicas y Diácono de la iglesia cristiana Casa Sobre la Roca.

Foto: Tarryn Myburgh – Unsplash (Usada bajo Licencia Creative Commons)

 

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