Editorial

Navidad, tiempo de agradecer

El tiempo de Navidad nos trae muchos sentimientos, para algunos agradables, para otros no tanto. Aun más en esta época de aparente incertidumbre por la pandemia y la crisis económica que esta trajo a casi todos los ámbitos.

Hace semanas, e incluso meses, muchas casas se encuentran decoradas con luces y adornos navideños, pues las encerradas familias han querido inyectar un toque de color y esperanza a este resbaladizo 2020.

Eso es exactamente lo que se debe. No se trata de decorar por decorar, sino detenerse a visualizar esta temporada con los ojos de la fe. No solo pongamos las luces porque es lo pertinente en Navidad, hagámoslo pensando en la luz de Jesús que ilumina nuestras vidas. Si en su casa se acostumbra, arme el pesebre.

No meramente decorativo y mucho menos para idolatrar reunidos a su alrededor, sino para recordar con una pequeña escena la encarnación y el nacimiento de Dios mismo, quien se humilló y se hizo uno de nosotros para darnos salvación y eternidad.

Este es un tiempo de agradecimiento, porque es un tiempo de Dios. Agradecer los cambios, las pausas, el tiempo de encierro en familia, las tristezas y los aprendizajes. El 2020 nos hizo cambiar para recordarnos que lo realmente valioso está en casa, nos dio motivos para acercarnos más a Dios a tal punto de permitirnos abrir una “iglesia” en cada hogar.

Este es un tiempo para pedir, pero no regalos ni cosas materiales, sino para pedir en oración paz para nuestro país, salud para nuestros seres queridos, amor para compartir y fe para que todos alcancemos la eternidad.

Este tiempo también nos debe servir para servir. Para desprendernos de lo que acumulamos y puede bendecir a otros: objetos, dinero, conocimiento, apoyo… es tiempo de revisar todo lo que tenemos para dar y comenzar a compartirlo. Es tiempo de extender nuestra mano y orar por quienes pasan situaciones de desesperanza y conectarnos con quienes saben ayudarlos, como la Fundación Misericordia, Amor y Servicio (MAS), que reúne nuestras buenas intenciones y las encamina hacia los más necesitados.

Revisemos nuestra relación con el Creador en esta época tan especial y analicemos Su Palabra. La Biblia influye en nuestras vidas y hábitos para prepararnos, día a día, a aprender y enseñar para reprender y enderezar, corregirnos e instruirnos en la justicia a fin de capacitarnos para toda buena obra diaria. (2ª. de Timoteo 3:17).

En este difícil año que agoniza, revisemos nuestras vidas. Los logros y desaciertos, nuestras debilidades, pero también nuestras fortalezas y dediquémonos a planear nuestro presente y nuestro inmediato futuro, a proponernos metas y objetivos claros como familia; de lo contrario estaremos dejando pasar la oportunidad que nos trajo este año para saber quiénes somos, para dónde vamos o qué queremos.

Hechos&Crónicas les desea paz en sus hogares y una Navidad llena del amor de Jesús.

Por: Augusto Calderón Díaz. Director General de la Revista Hechos&Crónicas y Diácono de la iglesia cristiana Casa Sobre la Roca.

Foto: Kai Wenzel – Unsplash

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