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Cuando el carácter se encuentra en peligro

Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. Romanos 12:18.

Carácter es una virtud que revela quién eres cuando aparentemente nadie te observa. Estoy seguro que en más de una ocasión has sido tentado, al menos en pensamiento, de hacer algo en privado lo cual no harías en público.

Cada profesión, incluyendo la del Pastor, tiene sus peligros. Quisiera mencionar por lo menos seis actitudes que todo líder tiene que cuidar: el orgullo, la lujuria, la avaricia, el poder, el desánimo, y la ansiedad. El orden no importa, pero cualquiera de ellos puede tumbar hasta al más experimentado. Inclusive muchos hemos sido atacados por un cóctel que incluye a varios de ellos. Cada uno posee su mística y su efecto directo y colateral. Cuando se juntan varios crean un nuevo virus con síntomas que atentan contra aquella frase anhelada por todos, “buen siervo fiel”.

Orgullo: es el pecado por el cual el propio Satanás cayó de la gracia de Dios. Muchos no se dan cuenta de esto, pero el orgullo en realidad es solo un manto que encubre inseguridad y celo, el temor a ser desplazado por otro líder de la “jungla evangélica”. La competencia siempre lleva al orgullo, en cambio la cooperación a la humildad.

Lujuria: es el deseo desenfrenado. Es parte del tejido enmarañado que alimenta a la cultura y la sociedad postmoderna en que vivimos. Sin duda, es uno de los pecados más silenciosos que ingresan a la oficina pastoral y una vez adentro actúa como “caballo de Troya”. Pero no pensemos solo en el anhelo por lo prohibido en internet, sino mucho más allá, en la lujuria que se origina por buenos deseos de superación, que cuando no son puestos bajo el control del Espíritu Santo pierden los frenos cual bus que viene bajando de la montaña.

Avaricia, la suegra de las finanzas, nos ha llevado a pastores y líderes a creer que nuestros ministerios se tratan de ganar, acaparar, juntar, amasar y congregar billetes más no almas. Sin duda cuando la prensa secular escudriña a grandes ministerios la primera falencia que intentan encontrar tiene que ver con las finanzas.

Poder, tuvo un efecto tan fuerte que acabó con la vida de Nabot, Urías y Juan el Bautista, por mencionar solo algunos. ¡Cuántos abusos de poder ocurren a diario en nuestras iglesias! Alguien mencionó por ahí que ya tenemos suficientes profetas, apóstoles y que lo que necesitamos ahora son “patriarcas” para que ellos sean la nueva cobertura espiritual de los demás. ¡Qué absurdo! Lo que en realidad necesitamos son líderes de ‘sendas’ y no ‘sendos’ líderes. Por ello el “servirazgo” supera a todo Liderazgo.

Por último, el Desánimo y la Ansiedad que son como un cáncer. Una vez infiltrado en nuestro cuerpo da lugar para que lentamente erosionen nuestros ministerios. El desánimo y la ansiedad son cómplices de crimen que se reúnen sobre el pastor y el líder como buitres aprestos para efectuar la faena. Estos dos factores cobran más víctimas que la lujuria y el orgullo. Por ello tenemos que realizar un chequeo constante para evitar caer en ello.

Estoy seguro que tanto usted como yo hemos sucumbido varias veces a estos maleantes espirituales. Algunos nos hemos repuesto nuevamente y otros, han quedado rezagados.

Pedro recibió las palabras de aliento que encontramos en Lucas 22:32. En otras palabras, tu misión y mandato siguen en pie, la meta no ha cambiado; lo único que ha sucedido es que tú carácter ha sido probado y forjado cual hierro en el fuego.

Apreciado consiervo, estos peligros tienen que ser considerados seriamente para asegurarnos de ser parte de una generación de líderes-siervos con las 3 “P”, que Perduran, Perseveran y Prevalecen. No hay estrategia del enemigo que predomine contra nosotros si tratamos estos temas de carácter con humildad, verdad, y con la gracia del Señor.

Por: Arnold Enns. Pastor, teólogo y presidente de COICOM (Confederación Iberoamericana de Comunicadores, Pastores y Líderes Cristianos.

Foto: Esteban Lopez – Unsplash

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