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¿Cómo crear en los niños el hábito de estudiar la Biblia?

Si somos padres creyentes en Dios, nuestro mayor deseo es que nuestros hijos  lo conozcan, lo amen y vivan en sus caminos. ¿Cómo lograrlo? Las enseñanzas que reciben desde pequeños son muy importantes.

Hechos&Crónicas le trae algunos tips para que sus hijos se familiaricen con la Biblia desde temprana edad.

Los niños son una esponja, absorben todo lo que se les enseña y la infancia es el momento ideal para sentar buenas bases para el resto de sus vidas, pues si la Biblia entra en ellos desde pequeños, cuando busquen respuestas para las decisiones más difíciles, las encontrarán en eso que conocen desde siempre.

De hecho, esta no es una sugerencia, es un mandato que Dios nos da a los padres y que nos lleva a enseñarles y repetirles Su palabra para que no la olviden al ser grandes y no se aparten de ella jamás, pues lo que se graba en nuestra mente con amor, se queda para siempre en nuestro corazón: Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades. Deuteronomio 6:6-9.

Sigue estos sencillos consejos para que tus hijos aprendan a leer, estudiar y memorizar la Palabra de Dios:

  1. Da ejemplo

Lo primero, antes de comenzar a enseñarles a tus hijos, es que tú mismo lleves un estudio bíblico. No tienes que ser un experto ni debe ser algo súper elaborado, por el contrario, pueden aprender juntos.  Lo importante es que tus hijos vean tu interés genuino en aprender la Palabra, crecer en conocimiento y sientan tu sed de Dios. Si los padres tienen una relación íntima y sincera con Dios, los hijos aprenderán que eso es lo deseable, así que se coherente con tus palabras y acciones.

  1. Conversación constante

No importa el tema del que estemos hablando, siempre encontraremos un pasaje bíblico relevante. Cuando nos esforzamos en aprender y escudriñar la Biblia, nuestra conversación se convertirá en una enseñanza constante de la Palabra de Dios. Así, cuando ellos conozcan el versículo por primera vez, notarán que ya lo habían aprendido en casa.

  1. Genera expectativa

Toda la Biblia es un viaje emocionante. Comienza por intrigarlos sobre las historias maravillosas que estás a punto de contar, las aventuras increíbles que vivieron los personajes de la Biblia o cómo Dios se reveló para ellos y para nosotros a través de un versículo específico. Sin duda la expectativa logrará que presten mayor atención.

  1. Usa palabras sencillas

Cuida la forma en que hablas. La Biblia (en especial algunas versiones) utiliza un lenguaje bastante complejo para los niños. Busca palabras sencillas y versículos fáciles de comprender. No quiere decir que no les leas o recites el versículo de forma literal, sino que te prepares para explicarlo con mayor claridad. Así aprenderán qué dice, qué significa y qué aplicación tiene para sus vidas.

  1. Apóyate en el lenguaje no verbal

¡Los niños imaginan todo! Aprovecha tu cuerpo para añadir efectos a los que estás contando. No tienes que ser un actor experimentado para usar expresiones corporales que ayuden a tus hijos a comprender. De esta forma mantendrás su interés y atención.

  1. Ejemplifica

Usa ejemplos cotidianos con los que ellos puedan asociar mejor las enseñanzas. Mucho más, si son ejemplos de cosas que ellos han vivido o han visto. Involucrarlos les permitirá apropiarse de la historia.

  1. Piensa en versículos cortos

Si quieres que tus hijos guarden en su memoria un versículo específico, busca que sean cortos para que la tarea no resulte complicada. Aprenderse un versículo corto los motivará a aprender otro y luego más y más.

  1. Anótalo

Diles que anoten o dibujen de forma sencilla el mensaje que Dios tiene para ellos a través de ese versículo o enseñanza. De hecho, pueden llevar una especie de diario familiar o personal. Te sorprenderás de ver las cosas que los niños captan de las enseñanzas y la forma en que Dios se revela a ellos.

  1. Juega

La mejor forma de aprender es jugando (aplica para niños y adultos). Si conviertes el aprendizaje bíblico en un juego, ellos ni notarán que es una enseñanza y lo interiorizarán casi sin darse cuenta. Por ejemplo, una búsqueda del tesoro en la que cada pista sea una parte del versículo les permitirá ir uniendo partes y encontrar el tesoro final que es la Palabra de Dios.

  1. Busca el momento

No puedes obligar a los niños a acercarse a Dios, pues aunque sean pequeños, es algo muy personal. Si en algún momento no quieren hacerlo, respeta su espacio. Busca generar el hábito haciéndolo todos los días (Al levantarse, antes de dormir o en ambas ocasiones), para que sean ellos quienes extrañen el momento. Además, busca el espacio cuando estén contentos para que reciban de forma asertiva lo que quieras compartirles.

  1. Repítelo

El aprendizaje bíblico es un proceso. Nosotros de grandes todavía tenemos mucho por aprender, así que sé constante en enseñar a tus hijos la Palabra de Dios, en especial esa que te ha impactado. Cuando sean grandes recordarán eso que siempre decías, qué mejor que sea algo bíblico que les sirva para siempre.

Por último, ora. Pide al Espíritu Santo revelación para tus hijos. Que sea Él quien los impacte a través de lo que quieres enseñarles y que te muestre a ti cual es la palabra precisa para cada momento.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Priscilla Du Preez – Unsplash

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