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10 temas a evitar en una discusión de pareja

El matrimonio no es un asunto fácil. Es una construcción diaria que, si queremos que funcione, debe ser consciente y equilibrada, cargada de amor y respeto, de oración, de trabajo diario y de estrategias para que el amor crezca, la tranquilidad abunde y la relación sea cada día más sólida.

De acuerdo con un estudio realizado por La Vanguardia, 44%  de las parejas casadas pelean más de una vez por semana. Y si bien es cierto que a veces las discusiones demuestran que ambos tienen puntos de vista que defender, que la relación importa (no se dice nada cuando no hay interés) e incluso que las discusiones liberan la frustración; la realidad es que los pleitos entre esposos también deben tener un grado de consciencia para que no se salgan de control y tampoco se vaya al extremo de ofender. Debe haber una diferencia clara entre una discusión respetuosa y una pelea sin sentido, dañina e hiriente.

Por esto Hechos&Crónicas le trae 10 temas que debe evitar a la hora de tener una discusión de pareja, para que esta no se torne más fuerte e insoportable de lo que debería y se resuelva fácilmente y en calma:

  1. Escenas de celos

Deje a un lado las inseguridades. Tenga claro que no por celar a su cónyuge, este le va a ser fiel. La fidelidad es una decisión personal que cada uno tomó al momento de casarse y que renueva cada día. No se impone. Así que no ande pidiendo claves del celular, ni revisando correos ni nada de eso, pues solo demuestra desconfianza y aumenta el enojo del otro.

…pues aún son inmaduros. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos? 1 Corintios 3:3

  1. Dar celos

Igual que en el punto anterior, la fidelidad es una decisión y también aplica de su lado. ¿Para qué sacarle en cara a su pareja que otra persona mostró interés en usted? No busque dar celos, mejor frene en seco la situación con la otra persona para que no se preste para malos entendidos.

No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros. Gálatas 5:26.

  1. Hablar mal de su familia

Nadie es perfecto, por eso nadie tiene una familia perfecta y de igual manera, a todos nos duele nuestra familia. Y aunque es verdad que al casarnos nuestro esposo o esposa son prioridad, nada sacamos haciéndole daño a nuestra pareja al hablar mal de su familia. Si hay que hablar algo, póngalo primero delante de Dios. Entrégueselo a Él y luego a su pareja con amor, empatía y respeto.

Siempre deben estar dispuestos a hacer lo bueno: a no hablar mal de nadie, sino a buscar la paz y ser respetuosos, demostrando plena humildad en su trato con todo el mundo. Tito 3:1-2.

  1. Historial de agravios

Es común, sobre todo en las mujeres, recordar las cosas negativas que ocurrieron antes y sacarlas a colación cuando se está en medio de una discusión. Pero que sea común, no significa que sea correcto. Si Dios perdonó nuestro pasado y lo dejó por fuera, ¿por qué entre nosotros debemos recordar lo que antes pasó?

El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos. Proverbios 17:9

  1. Malas palabras, insultos

No se deje descontrolar al punto de maltratar a su pareja de forma verbal y mucho menos física.  Si ve que uno de los dos se está saliendo de casillas, ¡pare! Guarde silencio, busque a Dios en oración y respire hondo. Nada justifica la falta de respeto entre la pareja.

Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel que juzga con justicia. 1 Pedro 2:23

  1. Palabras hirientes

A veces, cuando estamos molestos, decimos palabras que realmente no sentimos y que quedan grabadas en el corazón del otro. No solo se trata de insultos como en el punto anterior, sino de verdades que mal dichas, pueden causar dolor en el otro. Recuerde que si tiene algo que decirle a su pareja, debe decírselo primero a Dios.

En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto. Proverbios 18:21

  1. Cuestionamientos sobre su fe

Este es otro punto clave. La fe es personal y como las tarjetas de crédito, es intransferible. Es un proceso de cada uno con Dios, por eso lo mejor que podemos hacer es orar por el otro y no recriminarle, pues una cosa es una necesaria exhortación y otra muy distinta la cantaleta.

Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones. Romanos 14:1

  1. Críticas a su imagen

Todos queremos que nuestra pareja nos admire y a nadie le gusta sentir la crítica del otro. Por eso es importante fijarse primero en el corazón y nuevamente, si hay algo que decir, primero orar y luego hacerlo con empatía, amor y respeto.

Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. 1 Samuel 16:7

  1. Palabras no sentidas

Muchas veces caemos en el error de decir que algo nos gusta aunque no sea verdad solo por no hacer sentir mal al otro; pero cuando no sentimos algo, es mejor no decirlo. Que el amor sea nuestra guía, pero cuando algo no nos lo produce, no podemos inventar.

Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. 1 Corintios 13:1.

  1. Divorcio

Muchas parejas ante cualquier discusión hablan de divorcio o muestran su intención de separarse, pero se retractan cuando se reconcilian. Esto solo genera inseguridad entre los dos. Jesús dijo que no una pareja no debe divorciarse, así que no es un tema a discutir y mucho menos en medio de una pelea. Si usted es de los que se ofusca y arma maleta, mejor desármela y desármese. Respire y siga trabajando para que su familia permanezca unida.

Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Mateo 19:6.

Todos estos puntos se resumen en un trato respetuoso y lleno de amor entre los esposos. Por más diferencias que existan, el amor, que viene de Dios, es la base que mantiene unida a una pareja. Ya lo dice 1 Corintios 13:4-8:El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue”.

Foto: Joshua Ness / Unsplash

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