Proverbios

Cómo mejorar mis hábitos

Adoptar un nuevo hábito nunca es fácil, en especial si es algo que hemos intentado otras veces pero que en verdad nos cuesta. Hechos&Crónicas le trae algunos consejos para lograr mejorar esos hábitos sin fracasar en el intento.

Uno de los temas más recurrentes cuando nos analizamos a nosotros mismos, es la necesidad de mejorar nuestros hábitos de vida. No importa si se trata de hacer ejercicio, levantarse más temprano, comer saludablemente, leer más, ser más puntuales o enojarnos menos, siempre tendremos algo que queremos cambiar. Aunque se trate de algo pequeño, cualquier intento por mejorar es un tema de mayordomía que honra a Dios. Así que si tiene algo en mente, siga los siguientes consejos que le permitirán cumplir su propósito de mejorar.

Comenzar desde antes

Para generar un nuevo hábito, es importante prever. Incorporar algo a nuestra rutina (o dejar de hacerlo) implica planeación. Bien puede ser que preparemos el ambiente o lo anotemos en una agenda, programarnos hará que nos preparemos para eso que necesitamos cambiar.

Por ejemplo, si lo que quiero es ser más puntual, debo dejar desde el día anterior las cosas que usaré en la mañana, para que prepararme no me quite tiempo innecesario. Si quiero leer más, debo ser intencional en llevar el libro a todas partes.

Programar hará que el cerebro se prepare y no rechace eso que estamos tratando que acepte, además de evitarnos distracciones y la tentación de renunciar.

Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Lucas 14:28.

Tener metas claras

No se puede abarcar todo al tiempo. Si mi intención es bajar de peso, no puedo pretender perder 10 kilos en dos días. Debo ser realista y trazar metas claras a corto plazo, para alcanzar la meta anhelada a largo plazo.

Por ejemplo, si lo que quiero es incrementar mi nivel de lectura, puedo planear 12 libros para leer en el año. Escribir en mi agenda cuál será el libro que leeré cada mes, cuántas páginas a la semana necesito para alcanzar a leerlo completo durante ese mes y así tendré claro cuánto debo leer cada día. Para esto, las metas deben ser razonables, pues de lo contrario, si no logro cumplirlas, sentiré frustración. Si sabemos organizarnos con nuestros planes, Dios dirigirá nuestros pasos.

El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor. Proverbios 16:9.

Constancia

Dicen los expertos que para que algo se convierta en un hábito, debemos repetirlo durante 21 días seguidos.

Claramente, esa cantidad de tiempo no funciona igual para todos ni para todo, pero tiene un punto y es que cualquier intento por mejorar nuestros hábitos implica constancia y esfuerzo. Muchas veces fracasamos en nuestro intento por mejorar nuestros hábitos de vida porque no somos constantes y nos permitimos pequeñas licencias que terminan invalidando todo nuestro esfuerzo.

Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Santiago 1:4.

Motivar al cerebro

Cuando comenzamos a generar un hábito, nuestro cerebro lo primero que hace es resistirse e intentar volver a la rutina que ya conocía.  No es porque esté en contra nuestra, sino porque intenta protegernos al volver a lo seguro. Algo que puede ayudar a nuestro cerebro a aceptar lo nuevo, es convertirlo en algo agradable.

Por ejemplo, si nuestro deseo es comer de forma más saludable, podemos buscar recetas agradables con ingredientes que nos gusten. Preparar un lugar hermoso para sentarnos a leer, o aprender a tocar un instrumento con una canción que nos fascine. Todo lo nuevo que queramos hacer debe tener un componente agradable durante el proceso.

Aplica tu corazón a la disciplina y tus oídos al conocimiento. Proverbios 23:12.

Compartir el progreso

Muchas veces, nuestro interés por mejorar nuestros hábitos se queda en secreto, pues nos avergüenza compartirlo con otros. Sin embargo, registrar nuestros avances no solo nos mantendrá motivados, sino que compartirlos puede servir de inspiración para que otros comiencen. Se puede comenzar registrando los progresos diarios y al cabo de los días tendremos algo que valga la pena ser compartido. No sabemos cuántas personas estén teniendo las mismas luchas y ver nuestros avances podría hacer una gran diferencia para ellos.

Sé diligente en estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando. 1 Timoteo 4:15.

Cero excusas

Muchas veces abandonamos nuestros deseos de mejorar porque de alguna manera terminamos saboteándonos a nosotros mismos. Si queremos emprender un nuevo negocio, el miedo nos impide dar el primer paso y si queremos comenzar a ejercitarnos, la pereza no nos deja levantarnos de la cama. Así terminamos olvidando lo que queríamos intentar. Es tiempo de dejar a un lado esos obstáculos que nosotros mismos nos ponemos y comenzar a actuar.

Levántate, pues esta es tu responsabilidad; nosotros te apoyamos. ¡Cobra ánimo y pon manos a la obra! Esdras 10:4.

Involucrar a Dios

Es el último punto, pero por su puesto, es el más importante. No solo porque Dios es lo más importante para nosotros, sino porque Él conoce nuestro futuro y nuestro propósito. No se trata de pasarle a Dios un informe de lo que queremos hacer, sino de compartir con Él nuestras luchas, nuestros anhelos. Presentarle cada mañana nuestros avances o pequeños fracasos permitirá que nuestros propósitos permanezcan en sus justas proporciones, sin obsesionarnos y sin perder de vista nuestro deseo de mejorar en un acto de mayordomía y adoración hacia Dios.

Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Proverbios 16:3.

Buscar apoyo y consejo

Una de las cosas que más funciona cuando comenzamos algo nuevo es apoyarnos en alguien. Pedir consejo a alguien que pasó por lo mismo o simplemente que nos acompañe en oración. Saber que otra persona ora por nosotros y que está pendiente de nuestros progresos, sin importar de qué se trate, siempre nos dará una motivación extra para alcanzar nuestras metas.

Cuando falta el consejo, fracasan los planes; cuando abunda el consejo, prosperan. Proverbios 15:22.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Icons8 Team / Unsplash

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