Timoteos

Mi celular es mi enemigo

La nueva modalidad virtual ha generado un gran crecimiento en el uso de celulares debido al confinamiento, pues millones de personas se conectan diariamente para verse por videollamada, informarse, chatear con gente de todo el mundo al instante, estudiar, teletrabajar, comprar online y otras mil cosas que se pueden hacer desde esos pequeños aparatos.

Sin embargo, no todo lo que ofrecen los teléfonos móviles y las redes sociales es sano y beneficioso para nuestra vida cristiana. “«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo”. 1 Corintios 10:23.

Distanciamiento social, acercamiento digital

Con el encierro, las personas han descubierto otras alternativas para comunicarse y conectarse con los otros mediante una realidad virtual que se sale de nuestras cuatro paredes. Actualmente el uso de celulares inteligentes ha tenido un crecimiento en distintas áreas digitales, pues puede llegar a tener más herramientas que un computador y es la manera más fácil y rápida de acceder a la red.

Sus principales usos durante la cuarentena se distribuyen en los siguientes porcentajes: 53.2% para las comunicaciones, 20.9% en el uso de redes sociales, 19.9% en televisión y cine en streaming, 14.7% en prensa y radio, 14.3% en educación y 4,4% en videojuegos (datos según Smartme). De esta forma, el tiempo de uso dedicado a los celulares promedia en 3 horas y 24 minutos al día durante la cuarentena.

En Colombia, el 66 % de las personas han empezado a usar más su teléfono celular desde que comenzó el confinamiento, tal y como lo demuestra un estudio realizado por Kickads y Oh! Panel.

Conectarse a la red es el rápido escape de esta nueva realidad; la falta de espacios físicos para interactuar, el no tener un horario laboral claro, el desempleo, la difícil convivencia con la familia, la angustia y la ansiedad son los motivos por los que la gente depende de la tecnología cada vez más. El celular aparece como un héroe, pero dependiendo de su uso, este héroe puede ser nuestra salvación o puede llegar a convertirse en nuestro enemigo.

Crisis de santidad y pureza

Los dispositivos móviles nos brindan tanta información disponible de forma libre gratuita que muchas veces olvidamos la cantidad de tiempo que pasamos ahí metidos, viendo redes sociales, chateando, revisando correos, incluso, entrando a páginas prohibidas sin que nadie se dé cuenta. En el mundo digital, se nos muestran muchas formas de pasar el tiempo, incluido el sexo virtual y la pornografía.

Según cifras brindadas por la plataforma de adultos más visitada en el mundo, Pornhub, 92 millones de personas consumen pornografía, lo que equivale a más de tres billones de visitas por año. Además, cuenta con más de 115 años en contenido, disponible gratuitamente y de pago. Sin embargo, en países como España, Italia y Francia se empezó a subir el contenido completamente gratis debido a la cuarentena.

Los celulares cumplen una función muy importante a la hora de distribuir el contenido y aumentar el tráfico. Pornhub Insights nos muestra que los celulares, junto con los ordenadores y tablets, han ayudado a aumentar sus visitas en las páginas de adultos durante el encierro.

Entre los teléfonos móviles que más visitan Pornhub está el sistema operativo de Android con un tráfico de 48,34% y Apple IOS con un 40,60%. La duración de las visitas desde estos dispositivos es de nueve a 12 minutos.

Violencia a la mujer

Todo esto es lamentable, pues la violencia a la mujer también aumenta cada vez que suben las visitas en páginas pornográficas. Las líneas de emergencia para denunciar casos de violencia de género han aumentado durante la cuarentena; por ejemplo, Francia recibió un aumento de denuncias en un 30% y España en un 47,3%, ambos países donde han aumentado las visitas a páginas pornográficas.

En el caso de Colombia, aumentó el 91% de las llamadas, según datos del Observatorio Colombiano de las Mujeres.

Aquí vemos una contradicción, el celular es el medio donde se realizan denuncias por maltrato a la mujer, pero también es el mismo medio donde se alimenta un pensamiento machista y violento hacia ellas, pues con la pornografía se está nutriendo una cultura de la violación y una cultura porno que quiere erotizar la violencia sexual.

Cerca del 80% de los vídeos pornográficos contienen agresiones verbales y físicas, donde se degrada la imagen de la mujer con humillaciones, maltrato y sometimiento. Esto deja una huella en la mente de la persona que ve estos videos pues afecta la forma en cómo se relaciona personal y sexualmente.

Entre visita y visita, el cerebro humano se va a adaptando y empieza a concebir estas violencias como algo normal, a tal punto que sus pensamientos y acciones cambian. No es extraño ver que el aumento de la violencia a la mujer sea fruto de una cultura que ve pornografía.

Ambas cosas se relacionan pues lo que vemos es con lo que alimentamos nuestra mente, lo cual transforma nuestra forma de ser, y según como somos es como actuamos. Mateo 15: 18-19 lo dice claramente: Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.

El consumo de pornografía

  • Tailandia es el país que más ha incrementado su consumo de pornografía.
  • 71.876.000 de visitas diarias durante la cuarentena con un aumento del 5,7%.
  • 68 millones de búsquedas diarias sobre porno antes de la cuarentena.
  • 3,9% de crecimiento en consumo de pornografía en México.
  • 61% de aumento de consumo por encima de la media en España.

Peligros para los menores

Desafortunadamente, toda esta cultura porno comienza a desarrollarse desde temprana edad, pues los niños y adolescentes están constantemente expuestos a ver contenido inapropiado para su edad. La organización Date una Vuelta, muestra como el consumo de pornografía comienza desde la niñez:

  • La edad media donde se inicia a consumir la pornografía es a los 11 años.
  • Uno de cada 10 consumidores tienen menos de diez años.
  • 81% de los niños de entre 13 y 18 años afirman haber observado pornografía como conducta normal.
  • 96% de los hombres y el 63% de las mujeres afirman haber sido expuestos o haber consumido pornografía durante la adolescencia.

Hoy en día, la mayoría de niños y jóvenes tienen un celular inteligente, incluso los bebés ya exploran y entran a ver un video sin siquiera saber leer y escribir. Fácilmente pueden encontrarse con una imagen que no es apropiada para ellos y por ende tendrán curiosidad de buscar por la web y saber de qué se trata.

Algunos padres no son conscientes de la cantidad de peligros que hay en Internet y cómo un menor puede exponerse cuando está solo con un dispositivo móvil que le brinda toda la información que quiera, pues según datos del estudio de Kaspesky, el 50% de los padres no supervisa la actividad online de sus hijos.

Los niños y adolescentes no solamente están expuestos a estos peligros digitales, sino también a las consecuencias del excesivo uso del celular que ocasiona, tal y como expone La Organización Mundial de la Salud, problemas de obesidad, falta de sueño, dolores de cabeza, problemas de miopía o astigmatismo, problemas de concentración e hiperestimulación, a lo cual se recomienda reducir el tiempo de uso de celulares y vigilar lo que consumen digitalmente.

La sexualidad en las redes sociales

En las redes sociales muestran un sinfín de contenido y opiniones frente la sexualidad, donde el sexo ya no es algo sagrado, sino que se reduce al placer y satisfacción del individuo. Se han naturalizado la cultura porno con la idea de que la masturbación y la pornografía es normal.

Lo que las redes no dicen, pero estudios científicos sí, es que una vez eres consumidor de pornografía, el cuerpo humano se acostumbra a ella como si fuera una droga, pues, según un estudio sueco del Instituto Karolinska, se libera dopamina (un neurotransmisor que hacer sentir recompensa en el cerebro).

El psiquiatra Predrag Petrovic, comentó que: “a medida que los cerebros de las personas los recompensan por ver pornografía, aprenden que el porno es una forma fiable de buscar buenos sentimientos y se busca repetir la experiencia una y otra vez. En realidad, ver demasiado porno puede compararse con cualquier otra adicción”.

A pesar de todo esto, la pornografía continúa mostrándose en las redes sociales como un método efectivo para librar el estrés causado por el encierro, lo que también ayuda al crecimiento de los sitios web de adultos. Nosotros como hijos de Dios, debemos tener siempre presente que dentro de nuestro cuerpo mora el Espíritu Santo, y que ser parte de esta cultura porno corrompe nuestra alma, extravía nuestra conducta y nos aleja de Dios. ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? 1 Corintios 3:16.

¿Cómo evitar ser adicto al celular y a la pornografía?

– Aceptación: date cuenta si estas usando de manera correcta tu celular. ¿Estás viendo contenido que te edifica? ¿eres débil a las imágenes sexuales? Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor. Lamentaciones 3:40.

– Motivación: es necesario estar motivado a cambiar tus hábitos para hacerle frente al enemigo. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Efesios 6:11.

– Transforma tu mente: cambia tus pensamientos y conéctate con Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2.

– Dominio Propio: El Espíritu Santo nos ha dado dominio propio para poder controlar nuestros deseos. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7.

– Mantenerse alerta: Elimina todo material pornográfico y deja de seguir cuentas que muestren imágenes inapropiadas. Guarda el celular cuando estés solo o cuando te sientas tentado. Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 1 Pedro 5:8.

– Apoyo: Cristo siempre será tu mejor apoyo, pero si es necesario, ten cerca una persona de confianza. Si necesitas ayuda profesional y/o consejería, no dudes en pedirla. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. Santiago 5:16.

– No comas cuento: Lleva todo pensamiento a los pies de Cristo y evalúa si lo que te venden las redes sociales es bueno para ti a la luz de la Palabra. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. 2 Corintios 10:5.

– Hábitos saludables: Haz ejercicio, come saludablemente, lee la Biblia constantemente, duerme bien, ora, ayuna, canta, baila… todo esto ayuda a tener la mente ocupada. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque, si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero, si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Romanos 8: 12-13.

– Equilibrio digital: Limita el tiempo de uso del celular y pasa tiempo con Dios. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón! Santiago 4:8.

– Resistir: Dios siempre te da la salida. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. 1 Corintios 10:13.

Es importante que a la hora de seguir un paso a paso para evitar caer en la tentación, tengamos presente que nos enfrentamos a imágenes sexuales todo el tiempo en nuestros celulares. Por ende, es importante que nuestra vida espiritual sea más fuerte que nuestra carne. Solo conectados con Dios es posible mantenerse alejado del enemigo.

Por: Norma Elizabeth Pinzón.

Foto: Charles Deluvio / Unsplash 

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