Jueces

No puedo respirar, grito mundial contra el racismo

Este fue el último clamor del afroamericano George Floyd antes de morir por el uso excesivo de la fuerza policial y representa el clamor de miles de víctimas que por racismo y prejuicios pierden la vida, como también le ocurrió al joven colombiano, Anderson Arboleda, que murió por los bolillazos propinados por un policía luego del caso Floyd. Víctimas, personas y razones por las cuáles hoy el mundo grita: no más racismo.

Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Gálatas 3:28.

La Palabra de Dios es clara en el principio de que no debe haber lugar para la discriminación, tal como lo señala Santiago 2:1: Hermanos míos, la fe que tienen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no debe dar lugar a favoritismos y de forma sencilla deja en claro, en Mateo 5:45b, que El Señor no discrimina: Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.

El racismo es aquella discriminación que se produce cuando una persona o grupo de personas siente odio hacia otros por tener características o cualidades distintas, como el color de piel, idioma o lugar de nacimiento, según las Naciones Unidas.

Este mal está presente en todo el mundo por lo que su combate debe ser de la misma forma y los cristianos no debemos ser ajenos a ello, como nuestras creencias nos lo exigen. “El racismo se manifiesta en todas las partes del mundo. Está presente en los centros de trabajo, de educación y de salud, así como en los tribunales. Está presente en los medios de comunicación y en Internet. Está infundido en cómo las mayorías perciben y tratan a las minorías étnicas, a los inmigrantes y a los solicitantes de asilo. Asimismo, se hace presente a menudo en los estereotipos que los grupos minoritarios tienen de E las mayorías”, señala el documento “Las dimensiones del racismo” de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El racismo también se ha colado entre los creyentes. Duele pero existen “cristianos”, que basados en prejuicios más no en creencias, son racistas y discriminatorios con el prójimo y quienes los rodean. Nada más alejado de las enseñanzas de Jesús, cuando el mismo señaló “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Por tal razón, escudarse en la Biblia para promover el racismo en medio de clamor del mundo para ponerle fin al odio, no solo es irrespetuoso y arrogante sino es una blasfemia contra el amor de Dios.

En este punto, cabe recordar las palabras del pastor Darío Silva-Silva “las grandes comunidades negras de los Estados Unidos pueden reclamar un mérito enorme: conservan el cristianismo evangélico raizal y lo han enriquecido con su folclor y entusiasmo; son ellos los más fervorosos seguidores del Señor en medio de la creciente frialdad eclesiástica que se percibe entre los blancos, descontados algunos viejos pentecostales sobrevivientes”.

La lucha contra el racismo inicia en nuestro interior y claramente tiene que verse reflejado, no puedes decir que no eres racista si no lo crees y actúas en consecuencia. El mensaje de amor de nuestro Salvador es para todos.

No hacerse los de la vista gorda…

“El racismo no está empeorando, solo es que ahora se está grabando”, declaró hace algunos años el actor afroamericano Will Smith.

Hoy, el caricaturista Michael de Adder refleja en uno de sus trabajos como la punta visible de un iceberg representa “racism caught on cell pone” (Racismo captado en el celular) mientras que el resto del témpano no visible es gigante y tiene la palabra escrita “Racismo” en el centro.

Esto llama la atención frente a nuestro papel y reacción frente al racismo en cualquiera de sus formas y del que somos testigos incluso a diario. ¿Lo pasa por alto? ¿No está de acuerdo pero no actúa en consecuencia? ¿Toma cartas en el asunto?

Todas las sociedades, y cada uno de nosotros en estas sociedades, hemos de tratar el racismo en las formas en que se manifiesta en nuestra vida y cultura particulares, señala el documento “Las dimensiones del racismo”. Este es un llamado a no desconocer y no discriminar, porque lastimosamente entre creyentes hay quienes lo hacen y la parábola del Buen Samaritano muestra que desde hace mucho tiempo:

—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo.

Así también llegó a aquel lugar un levita y, al verlo, se desvió y siguió de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Lucas 10:30-33.

En Colombia, el racismo se “perpetúa” y “aumenta considerablemente” según el informe de la Encuesta Barómetro de las Américas 2018 del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes y que se realiza cada dos años. “Realmente no ha existido un descenso significativo del porcentaje de personas que han dicho sentirse discriminadas. En 2016 reportamos un aumento significativo, que ha descendido al 2018, pero que mantiene la tendencia de años anteriores… “En zonas rurales se ha perpetuado la discriminación racial mucho más que en el país en general, porque la sociedad se ha configurado bajo ese tipo de dinámicas sociales”, sostuvo Mariana Saldarriaga, investigadora del Observatorio.

Cifras derivadas de la Encuesta, señalan que los afrocolombianos son el grupo étnico que más se ha sentido discriminado (19,8%), seguido de los indígenas (14,2%), mestizos (3%) y los blancos (1%).

El racismo no es moda, es problema que debemos combatir todos. Hoy está en pantallas de noticieros por el estallido social que ha generado en todo el mundo pero el problema ha estado ahí desde hace décadas, crece y se esparce, contaminando todas las áreas. ¿Puedes respirar? Ellos ya no y no debería ser así. ¡No más racismo!

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Foto: Nathan Dumlao – Unsplash

Share:

Leave a reply