Editorial

Entre el orgullo y la perseverancia

Las encuestas nos revelan en secreto y a voz baja que hay alarma en los cuarteles de los dos candidatos porque nadie sabe quién podrá vencer en las urnas, que es el sitio donde está la verdadera-VERDAD.  Triunfará Donald Trump o acaso Joe Biden? Lo cierto es que hay sobresalto en la campaña presidencial del demócrata Biden pero no hay seguridad de victoria en los cuarteles de Trump.

El voto hispano de noviembre será necesario para uno y otro también, tres organizaciones pero uno será el triunfador si cuenta con los votos hispanos. Sigamos analizando la situación de uno y otro.

De acuerdo con un sondeo reciente del Centro para la Participación del Votante Latino, los dos entes que monitorean el ambiente político en este grupo de electores, cerca de 60% de los latinos se inclinarían por Biden mientras que por el 40% latino lo haría por Trump. Aunque claro: no son los latinos únicamente quienes llevarían a la Casa Blanca al nuevo inquilino.

¿Nuevo? ¿O quizás al inquilino anterior ya bien conocido? La diferencia seguramente la dará aquel
candidato optimista que sepa perseverar, pues en la vida como en la política, existen tres tipos de personas: aquellas que se preocupan por la muerte, las que perseveran y trabajan por lo que quieren, y las que se
aburren en vida. Romanos 5:2-5 dice: Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

Mejorar, sostiene mi vecino, es cambiar de peor para llegar a útil. He descubierto que un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión aunque sabe de antemano que podrá perder en algunas ciertas decisiones. Es decir, un fanático es un orgulloso y, en consecuencia deberá almorzarse sus palabras y conceptos, pero créame, es mejor perder de vez en cuando.

Uno de los problemas de nuestra época consiste en que el ser humano, hombre o mujer, no suponen ser útiles pero sí creen que son importantes en la medida en que lleguen a ocupar un cargo con mandos medios o mayores y con la firma de sus decisiones que las toma sin consultar a nadie de arriba. Cualquier autonomía laboral mal manejada es simplemente un completo desastre para esa persona y para la empresa donde presta sus servicios.

Pero ningún orgulloso es sabio. Los problemas circunstanciales de nuestra época es que queremos ser útiles cuando lo que deseamos es ser útiles e importantes. Un optimista siempre ve una calamidad que se vuelve oportunidad, un pesimista que ve una calamidad a todo paso que da.

Para muchos ejecutivos de hoy es tan importante la política como la guerra y no menos peligrosa con esta diferencia: en la guerra nos pueden matar una vez, una sola vez, pero en política nos pueden sepultar varias veces y podemos resucitar para volver,
volver y volver.

A propósito: ¿quién ganará la Presidencia de Estados Unidos? Huuummm. Amanecerá y veremos. ¿Seguirá Trump o llegará Biden?

Foto: Archivo Revista Hechos&Crónicas

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