Proverbios

Controle la ira en tiempos de crisis

Le pregunté a un amigo: “¿cómo reacciona cuando tiene ira? Inmediatamente respondió: “empiezo a apretar los dientes, siento que la cara se me hincha, me duele el estómago y además, me dan ganas de estrellar algún objeto por la rabia”. A usted también le ha pasado… ¿verdad?

¡ Sí señores!, y más en esta época de pandemia, donde más de uno debe compartir con su familia 24/7 por aquello de la cuarentena. Se exacerban los nervios, los hijos pelean, los padres no se entienden y hasta las mascotas se estresan por la atmósfera de furia que se vive en el ambiente ¿por qué sucede? La respuesta es sencilla.

Antes del virus, cada uno tenía su rutina, y en casa solo estaban para cenar, hacer tareas y dormir. Ahora, nuestro centro es el hogar, nuestra familia debe empezar a aprender a convivir y para ello debemos sacar la ira de nuestro hogar. Necesitamos vivir en paz y disfrutar de armonía los unos con los otros en medio de la crisis.

Según la Fundación para la Salud Mental de Reino Unido, “la ira es una respuesta natural ante posibles amenazas, inspirando sentimientos y comportamientos agresivos que son necesarios para la supervivencia humana (por ejemplo, en caso de ataque)”.

“La ira estimula al sistema nervioso, incrementa el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el flujo sanguíneo a los músculos, los niveles de azúcar en la sangre y la transpiración. Además, enfoca los sentidos y aumenta la producción de adrenalina, una hormona producida en momentos de estrés”, explica la asociación.

Por otra parte, el doctor Don Colbert, médico de familia, autor del libro Emociones que matan, asegura que en 1970 el doctor John Sarno, profesor de medicina de la Universidad de Nueva York quien luego de estudiar a varios pacientes con dolor de espalda crónico, concluyó que el 88% tenía este problema por culpa de la tensión crónica, estrés, frustración, ansiedad, ira reprimida y preocupación.

La ira muchas veces lleva a la violencia.De acuerdo con el portal Consumer “actualmente no se dispone de estadísticas fiables sobre cuántas personas pueden sufrir ataques de ira incontrolables, pero sí se sabe que ocho de cada 10 de quienes lo padecen son hombres”.

Violencia en época de coronavirus

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha pedido a todos los países implementar medidas para evitar picos de violencia de género mientras avanzan las cuarentenas por el Covid-19.

En Colombia, el presidente Iván Duque ha explicado que durante este tiempo de Aislamiento Obligatorio, el Gobierno Nacional ordenó mantener en servicio a las comisarías de familia, las cuales han sido dotadas de mecanismos para atender casos de forma virtual con el fin de enfrentar el fenómeno de violencia intrafamiliar en los hogares. Un reciente informe del Observatorio Colombiano de las Mujeres asegura que la Línea 155, que se creó para orientar a mujeres víctimas de violencia, ha recibido 91% más de llamadas para denunciar este delito que en 2019.

Datos de Medicina Legal, explican que las mujeres representan el 86,08% de las víctimas de violencia de pareja y el 64,59% de violencia intrafamiliar, cifras siguen aumentando en durante la pandemia.

Así afecta la ira de pies a cabeza

La ira desencadena tensión y esta estimula sustancias que elevan la presión arterial, la frecuencia cardiaca y disminuyen la irrigación sanguínea. Si usted tiende a este comportamiento, mucho cuidado, esto puede pasar en su cuerpo:

Cabeza: cefaleas, migrañas, insomnio. Puede afectar la concentración.

Cara: El disgusto con algunas situaciones de la vida, conllevan a alergias en la piel y/o problemas dermatológicos como eritemas, dermatitis, pápulas, entre otros. Además las personas con “cara de tote” se arrugan con más facilidad.

Nariz: Rinitis alérgicas.

Pecho: La tristeza baja las defensas y aumenta la presencia de resfriados. También hay probabilidad de presentar asma.

Corazón: Afecciones cardíacas.

Axilas: Sudoración.

Intestino grueso: La rabia, el odio, el resentimiento y la falta de perdón pueden producir inflamación del intestino grueso (síndrome de colon irritable). Conlleva a problemas de estreñimiento.

Úlceras: La ira puede provocar dolor abdominal, acidez, úlcera o diarrea.

Vejiga: Enuresis (ganas de orinar con frecuencia).

Manos: Tensión baja, frío.

¡Ojo!, que la ira no lo descontrole

En el libro “Manual de Billy Graham para obreros cristianos”, la ira estará fuera de control cuando:

  • Da como resultado explosiones de cólera, violencia y un leguaje ofensivo.
  • Produce amargura, resentimiento y hostilidad (deseo de ajustar las cuentas).
  • Es espiritualmente debilitante, provoca inquietud interna, destruye la tranquilidad propia y es contraria a los sentimientos de bienestar. ¿Tengo el sentimiento de que mi actitud es desagradable para Dios o que le estoy “dando lugar al diablo”? (Ver Efesios 4:27).
  • Daña a otras personas. ¿Afecta negativamente mi testimonio cuando los demás observan mis malas respuestas? ¿Son víctimas de esas respuestas?

¿Es malo enojarse? Graham escribió: “La Biblia no prohíbe el enojo; pero establece dos límites. El primero es que debemos mantener la ira libre de amargura, desprecio u odio. La segunda es la verificación diaria de si hemos resuelto nuestros sentimientos maliciosos. Hay un antiguo proverbio latino que dice: “El que se acuesta airado tiene al demonio como compañero de lecho”. Por su puesto, la vida contiene motivos de irritación que se convierten en magníficas oportunidades para que Satanás nos conduzca a las malas pasiones”.

Cómo controlar la ira

  • Trate de no interpretar todo como si fueran ofensas, desprecios, deseos de lastimar, etc.
  • Identifique las cosas que le causan ira.
  • Lleve ante Dios la conducta irritante de otras personas, y recuerde que muchas veces Él las utiliza para afinar nuestro carácter.
  • Cultive la práctica de confesar como pecado la ira excesiva. No olvide las palabras del apóstol Pablo: Si se enojan, no pequen.

No dejen que el sol se ponga estando aún enojados… Efesios 4:26.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com

Foto: Unsplash

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