Edén

Un barco para limpiar los ríos

La contaminación de ríos y mares es algo tan cotidiano que ya no nos asombra y va en contravía del mandato de Dios. El daño está hecho, pero todavía se puede avanzar en la búsqueda de un cambio.

Y dijo Dios: «¡Que rebosen de seres vivientes las aguas, y que vuelen las aves sobre la tierra a lo largo del firmamento!» Y creó Dios los grandes animales marinos, y todos los seres vivientes que se mueven y pululan en las aguas y todas las aves, según su especie.

Y Dios consideró que esto era bueno, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares. ¡Que las aves se multipliquen sobre la tierra!» Génesis 1:20-22. Cuando Dios creó la tierra y la separó de las aguas, su mandato fue que los animales pulularan. Esto implica que las condiciones de vida fueran óptimas y por supuesto, que las aguas no estuvieran contaminadas ni invadidas por plástico que asesina las diferentes especies.

Sin embargo, como en muchos aspectos, el hombre se ha apartado de Dios y de Su Palabra y ha llegado a contaminar de tal manera los océanos, que desde hace unos años se descubrió una isla hecha de basura que, según se estima, se extiende por 3,4 millones de km2, lo que representa siete veces la superficie de España y puede contener cerca de 100 millones de toneladas de desechos.

Aunque la tecnología está dando pasos de gigante en intentar parar este desastre ecológico (como el plástico perfecto fabricado con pieles y escamas de pescado), en realidad, muchos proyectos todavía necesitan perfeccionar su proceso de desarrollo para que sean realmente efectivos y adoptados por la sociedad.

En medio de la gran cantidad de iniciativas que encontramos, se presentó recientemente en Rotterdam un proyecto que ya está funcionando en diferentes ríos de Indonesia con resultados bastante positivos y una esperanza para conseguir unos océanos menos contaminados. Es tan impactante el resultado, que los videos del funcionamiento del barco se han hecho virales, pues de acuerdo con algunas estimaciones, alrededor del 1% de los ríos del mundo, son responsables de la mayoría de la basura que entra al océano.

Se trata del barco llamado Interceptor que funciona totalmente con energía renovable y está recogiendo toneladas de basura plástica que fluyen por los ríos de Indonesia.

El sistema fue diseñado por la organización sin fines de lucro The Ocean Cleanup, que en los últimos cuatro años se ha dedicado a desarrollar y probar esta nueva tecnología mientras continúa trabajando en su proyecto principal: un dispositivo que puede capturar basura plástica una vez que ya está en el océano.

¿Cómo funciona?

La nueva tecnología está diseñada para anclarse en el lecho de un río por donde fluye la mayor cantidad de plástico, es decir, utiliza una gran barrera que bloquea parte del río para recoger el plástico mientras flota y redirigir la basura hacia el sistema de recogida. La recogida es por una cinta transportadora que saca la basura del agua y un sistema autónomo lo distribuye en diferentes contenedores ubicados en una barcaza.

El dispositivo se pone por donde fluye la mayor cantidad de plástico, y otro dispositivo, se puede poner más abajo del río para recoger la basura que podría escapar del primer interceptor. Hay que pensar que todo el barco trabaja de forma automática y cuando el sistema está lleno y listo para llevar a una recicladora, envía automáticamente una alerta a los operadores locales para que procedan en consecuencia.

Según The Ocean Cleanup, en un día típico, puede extraer del río hasta 50.000 kg de basura plástica; dependiendo de la cantidad de plásticos, corrientes y mareas. Puede llegar incluso a alcanzar, en condiciones óptimas, la increíble cifra de 100.000 kg de basura. Aunque existen iniciativas similares, todavía no alcanzan a procesar la cantidad de basura del Interceptor. Además, se ha diseñado para que se pueda producir y replicar de forma fácil y ha sido pensado para que el ser humano tenga una mínima interacción con la maquinaria y los diferentes escombros recogidos en el agua.

Hasta 2,4 millones de toneladas métricas de plástico fluyen cada año desde los ríos hacia el mar, de acuerdo con la organización. La mayor parte de esa basura proviene de los ríos en Asia, en ciudades donde la infraestructura de reciclaje generalmente es inadecuada. The Ocean Cleanup cuenta con un excelente mapa interactivo donde se pueden geolocalizar los ríos más contaminantes a nivel mundial para enfocarse en su limpieza y evitar que esa suciedad continúe llegando a los océanos.

Es claro que esta no es una solución definitiva, pero puede contribuir como una solución a corto plazo, mientras los países, organizaciones, empresas y consumidores logran cambios significativos en el uso del plástico (como la prohibición de los envases de un solo uso), aumento en los sistemas de reciclaje para que funcionen correctamente, y otras iniciativas que contribuyan a conseguir una solución definitiva.

Lo más importante es que los seres humanos tomemos conciencia real del daño que estamos haciendo a nuestro planeta, digamos ¡alto! Y comencemos a consumir con coherencia, reciclar y habitar este planeta con respeto, como era el plan de Dios.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com

Fotos: The Ocean Cleanup Press

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