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Música secular ¿pecado?

La música es simplemente maravillosa, pues tiene el poder de transportarnos, nos invita a soñar, nos inspira en el trabajo, puede mejorar nuestro estado de ánimo e incluso la ciencia ha logrado comprobar que hay ciertas melodías que estimulan el pensamiento y son coadyuvantes en el rendimiento escolar. Sin embargo, es muy común que los cristianos, sobre todo la población joven y los conversos más recientes, se pregunten con asiduidad si es malo escuchar música secular, es decir, aquella que no es cristiana.

Un debate sin resolver

Cuando era niña, tenía una amiga cuyos padres eran miembros importantes de una iglesia evangélica en Venezuela. Eran una familia muy respetable, amorosa y entregada a Cristo. No había domingo que no asistieran al culto y en su casa siempre se respiraba mucha paz, una sensación de armonía que invitaba a pensar que todo allí era como debía ser.

No obstante, a mi amiga le tenían prohibido oír a otros músicos que no fueran cristianos. Las baladas románticas de moda que tanto le gustaban, como los primeros éxitos de Shakira, debía escucharlas en secreto y su admiración por esta estrella del pop colombiano tenía que ser, igualmente, clandestina, ya que se hubiera ganado una reprimenda por ello.

Y como esta joven, seguramente hay muchos cristianos que sienten inquietud por el tema, que se ocultan y oyen en secreto la música que les agrada, que los motiva, más allá de las alabanzas, debido al temor a ser juzgados por sus familias, por la comunidad en la que sirven e incluso por su propia conciencia, puesto que, habiendo tantas opiniones encontradas, no resulta sencillo acallar las voces que les dicen que están obrando mal.

¿Música “mundana”?

Pero, ¿qué tan cierto es esto? ¿Hay que limitarse a disfrutar de los géneros cristianos, dejando de lado las melodías seculares? En la actualidad, la música está en todas partes y, por más que lo intentemos, no podemos huir de ella. La oímos en la televisión, la escuchan nuestros vecinos, en la radio y está también en internet, desde luego.

Y es que, quienes censuran a aquellos que gustan de otros estilos, aparte de los que recomienda la iglesia, aducen que esto es mal visto por Dios, puesto que es “música mundana”, incitando con ello a un comportamiento de miedo a la autoridad.

Para entenderlo, hay que tener presente que semejante término hace referencia a aquellas canciones o melodías que han sido compuestas por no creyentes, en cuyo caso, y con el fin de ser coherentes, no deberíamos usar ni consumir nada que haya sido hecho por un no converso: no ir al cine a ver los filmes en estreno, no comprar zapatos, gafas, coches y mucho menos aventurarnos a disfrutar de la literatura no cristiana.

Decir “no” a los extremos

Hay hermanos que viven con la convicción de que la música “mundana” o secular es la que consta de una letra que va contra los valores de Dios o que, sin incitar al odio, el adulterio, los celos y la lujuria, idealiza el amor romántico hasta el punto en el que podría llegar a pensarse que la relación entre hombre y mujer, e incluso el matrimonio, puede ser más fuerte que el lazo que nos une con el Señor. En tal caso, habría que considerar, de igual modo, las canciones cristianas que tienen mensajes con graves errores de doctrina, lo cual constituye, en sí mismo, un pecado de herejía.

Por otro lado, si se trata del ritmo, como el rock, el pop, hip hop e incluso el reggaetón, también tenemos un problema, ya que no existe manera de definir una melodía como “pura” o “mundana”. Por ello, es normal pensar que, en su gran mayoría, los cristianos oímos y disfrutamos de la música secular, ya sea que sintamos culpa por ello o no, debido a unos arraigados o tradicionalistas conceptos de lo que debería ser nuestro proceder.

Escuchar y elegir lo mejor

1 Cortintios 10:23-26 dice: Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica. No hay que olvidar que uno de los grandes regalos que nos ha hecho el Señor es la capacidad inherentemente humana de discernir ¡Dios no nos obliga a nada! Él no impone modas, manera de vestir ni la música que hay que oír, pero sí espera con amor que sigamos su camino y que llevemos una vida correcta.

El compositor y cantante cristiano, de origen costarricense, Danilo Montero, quien dirigió el Ministerio de Alabanza Sígueme Internacional, dijo en una entrevista: “Yo me pregunto por qué te preguntas si es malo escuchar música secular. Creo que la razón es que hay muchos ritmos y letras que no necesariamente glorifican a Dios o nos ayudan a vivir mejor. Mucha de esa música es de diversión, nos quiere mover las emociones; así como hay géneros que son para deleitarse, como la música clásica o de jazz, que fue creada para expresar la belleza de la vida y transmitir la inspiración del autor. Esa música no es buena ni mala, de modo que se puede escuchar sin ningún problema, pero hay canciones que tienen un alto contenido de cosas que no son apropiadas”.

Por su parte, el pastor costarricense Hugo Solís, en un programa televisado, explicó que todo tiene que ver con el contexto, puesto que, si la música romántica, por ejemplo, incita al amor, a la fidelidad de la persona con la que se ha decidido compartir la vida y a respetar a otros, es excelente y de ninguna manera puede calificársele de pecaminosa; no obstante, “hay que tener cuidado con la letra de ciertas canciones que van en contra de los valores cristianos”.

Lo que Dios quiere para usted Se puede ser romántico sin ser malicioso o tener segundas intenciones. Artistas de fama internacional, como Juan Luis Guerra o Roberto Carlos, tienen canciones muy hermosas, que hablan del amor inmenso que se puede llegar a sentir por la pareja.

Ya Dios, mucho antes del nacimiento de la psicología y otras ciencias que buscan ahondar en el comportamiento humano, advirtió acerca de las consecuencias de apartarse de Él y de permitir la influencia de lo que no edifica. En Deuteronomio 28:64 dice: El Señor te dispersará entre todas las naciones, de uno al otro extremo de la tierra. Allí adorarás a otros dioses, dioses de madera y de piedra, que ni tú ni tus antepasados conocieron. Así, pues, aunque oír música secular no es malo, elija con sabiduría.

En lugar de esconderse con vergüenza, debido a sus preferencias artísticas, aprenda a discernir qué canciones o melodías son buenas o agradables a Dios y cuáles, lejos de aportarle algo bonito o positivo, le transmiten un mensaje contrario a lo que el |Señor quiere para su vida.

Por: Verushcka Herrera R.

Foto: Spencer Imbrock – Unsplash

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