Proverbios

El pecado que me atormenta

Todos los seres humanos tenemos luchas. Nadie puede decir que ha logrado dominarse en absolutamente todos los aspectos y que jamás comete ningún pecado. Tal vez no hemos comprendido aún la magnitud de lo que hizo Jesús por nosotros. Sin embargo, el problema no son nuestras luchas, sino aquello que toleramos.

Los pecados que conocemos como “grandes” están llenando las noticias. Todos los días escuchamos casos de homicidios, robos, abuso sexual, violencia intrafamiliar, estafa, etc. Nos sorprendemos e indignamos al escuchar los casos aberrantes que se presentan cotidianamente, y aunque con algunos también llegamos a acostumbrarnos, siguen siendo distantes, porque aunque hayamos sido víctimas, no los cometemos como pecados. No desfalcamos una empresa, no matamos a nuestro vecino, no violamos a ningún niño, así que nos creemos buenas personas.

Nos sentimos superiores y en la capacidad de juzgar a otros porque en nuestro “pecadómetro” lo que hacemos no es grave. Hemos establecido categorías de pecados según lo que consideramos “gravedad”; sin embargo, las palabras de Jesús nos brindan mayor claridad:

Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal”.  Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Y cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al fuego del infierno. Mateo 5:21-22.

El libro ‘Pecados respetables’, de Jerry Bridges se trata, como su nombre lo indica, “del pecado; no del que es evidente en nuestra sociedad, sino del que se da entre los creyentes. Los llamados evangélicos conservadores, nos preocupamos demasiado por los vergonzosos pecados de la sociedad que nos rodea. No obstante, hemos llegado al punto de perder de vista la necesidad de confrontar nuestros propios pecados más ‘refinados’ o sutiles”. El autor elaboró una lista de los más comunes, aunque hay muchos más:

– Impiedad

– Ansiedad y frustración

– Falta de contentamiento

– Ingratitud

– Orgullo

– Egoísmo

– Falta de dominio propio

– Impaciencia e irritabilidad

– Ira

– Juzgar a los demás

– Envidia y celos

– Pecados de la lengua

– Mundanalidad

¿Cuál es mi lucha?

En mi caso particular, (como mujer y periodista), siento que los pecados de la lengua pueden ser mis mayores luchas. Exagerar lo que se dice es igual a mentir, participar en conversaciones inapropiadas, habladurías, hablar mal del otro, etc.

De la misma forma, pienso que la falta de dominio propio comprende prácticamente la mayoría de los pecados porque damos rienda suelta a nuestra carne y nuestras pasiones y por eso terminamos atentando contra Dios, contra nosotros mismos y contra los demás.

No se trata de que deba luchar por siempre contra estos pecados, pues Jesús ya nos dio libertad y no debemos seguir esclavizados con ellos. Se trata de identificar aquello que más nos cuesta, para superarlo de Su mano.

Y usted ¿con qué lucha? Por pequeña que sea su lucha, no la menosprecie. Un pecado aparentemente inofensivo, es una rebelión contra Dios, un rechazo a su ley divina y un menosprecio a Él, porque todo pecado, aunque ante mis ojos sea tan pequeño, se comete contra Dios y en presencia de Dios y por eso es grave delante de Él.

Muchos de nosotros juzgamos con facilidad y ligereza a quienes han pecado de otra forma, decimos que somos “buenas personas” y creemos que eso nos hace merecedores de la salvación eterna. Pero olvidamos que aun con las cosas más pequeñas, pecamos continuamente contra Dios. Y lo peor, ¡toleramos el pecado!

A pesar de esto, lo hermoso del asunto es saber que Dios no nos inculpa por nuestros pecados porque fue una deuda que ya puso sobre Cristo. No porque sea blando con nosotros, sino porque ya fue pagada. Y que además, no nos culpa sino que nos ayuda a enfrentar el pecado. Puede que lo que le haga falta es que usted se lo crea para que le dé la espalda al pecado.

¿Qué hacer para dejar de pecar?

Aunque Dios nos perdone cada día, los pecados deben enfrentarse para poder hacer un alto y girar en U. Jerry Bridges, plantea los siguientes pasos para lograrlo:

  1. Poner el pecado a la luz del Evangelio.
  2. Aprender a depender del poder habilitador del Espíritu Santo.
  3. Depender del Espíritu Santo, sí, pero hacer lo que tenemos que hacer. Poner de nuestra parte.
  4. Identificar áreas específicas de pecados “respetables”.
  5. Emplear Escrituras específicas para esos pecados. Memorizarlas incluso.
  6. Cultivar la oración para pedir por los pecados que toleramos.
  7. Involucrar a otros en nuestra lucha contra el pecado sutil.

En mi caso particular, llevaba años saltándome el paso #2. No lograba vencer ciertos pecados y sus hábitos porque, aunque hacía todo lo que quería, confiaba en mi fuerza de voluntad para superarlos. No me había dado cuenta que esto nunca iba a ser suficiente. El libro me ha dado un nuevo ángulo y una nueva posición.

Tal como lo sugiere el autor: si recuerdo que cometí un pecado, debo confesarlo delante de Dios. Sin embargo, confronta pensar que nuestra naturaleza pecaminosa nos ha llevado a que la conciencia ni siquiera nos acuse, al punto de no recordar ningún pecado en particular. Sin embargo, ahí entra lo fundamental: humillarnos sinceramente delante de Dios y reconocer que le fallamos diariamente, aunque no recordemos cómo y que así estuviéramos completamente limpios, todavía estamos lejos de cumplir con lo “básico”: amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a nosotros mismos.

Tenemos que ser humildes para aceptar nuestros pecados, pero firmes para enfrentarlos. Solo así experimentaremos el amor que produce el perdón de Dios.

No hay una manifestación de amor más grande que la de Dios, al haber dado a su hijo para perdonarnos a nosotros cuando merecíamos morir. ¿Por qué entonces no ponemos de nuestra parte y hacemos un alto al pecado, incluso al que parece más pequeño?

Grandes pecados

Celos:

– 14.145 mujeres se encuentran en alto riesgo de ser asesinadas por sus parejas o ex parejas sentimentales.

Ira:

– 40 mil riñas mensuales se presentan solo en Bogotá, de acuerdo con Medicina Legal.

– 12. 923 asesinatos hubo en Colombia el año pasado, según el Ministerio de Defensa.

– 15.000 casos de violencia intrafamiliar superó Colombia solo en los tres primeros meses de 2020.

Robos:

– 62.657 robos se denunciaron en el primer trimestre de 2020.

– 8.012 casos por estafa fueron denunciados solo en el primer trimestre de este año, según la Fiscalía.

– Inmoralidad sexual:

– 21 mil casos anuales de delitos sexuales se han presentado en Colombia en los últimos 10 años. 85,5 % (22.304) corresponden a abuso contra menores.

– 25% de los hombres casados y 17% de las mujeres casadas, han sido infieles a sus cónyuges, según una encuesta realizada por la Universidad de Chicago.

– 75 millones de visitas únicas al día recibe la página porno más grande del planeta. Se estima que en promedio, las mujeres pasan 1 minuto y 14 segundos más en la página que los hombres.

Foto: Marcos Paulo Prado – Unsplash

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