Editorial

¿Para dónde vamos?

El monto de las exportaciones de la región sudamericana, naciones entre ellas Colombia, caerá por lo menos en 10,7% debido la disminución de precios de artículos al detal y a la caída de la demanda agregada global, mientras que las medidas de contención tendrán costos en la producción equivalentes hasta un 67% caída del PIB regional.

Para la CEPAL, la salida de la crisis dependerá de la fortaleza económica de cada país (como Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia, Ecuador y etc.) ya que las asimetrías en la región hacen que cobre aún más importancia el rol que jueguen organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que garanticen el acceso al financiamiento de cada cual y de todos en conjunto para sostener el gasto social.

El mundo financiero y la región enfrentan una clara recesión que tendrá efectos de corto y largo plazo. La situación estriba en cómo minimizar sus gastos y sus costos y retornar a los caminos de los diversos crecimientos de cada país para luego aunar un conjunto en total.

La magnitud del problema –o los problemas- dependerá, entre otros factores, de la contundencia (es decir, de la firmeza de cada país y luego sumar todos en un total) para que la contundencia de cada Nación sea firme, oportuna y duradera como una respuesta económica, en la que la política fiscal tenga como papel principal sea copartícipe de todos en conjunto pero no para desbaratar y hundir sino para cooperar y llenar frondosamente las arcas de cada cual.

La CEPAL prevé una lógica recuperación en las economías latinoamericanas con un crecimiento posible del 2% cuando se miren los totales de cada cual.

Hay naciones que se recuperarán más rápidamente que otros, sobre todo, aquellos con capacidad económica y política de actuar sin trabas congresionales. Ese 2% no es demasiado fuerte pero, por lo menos, se observa que es mejor algo que nada y menos que una catástrofe económica-financiera del continente, con una capacidad instalada, como la petrolera, cuyos países se recuperarán más rápidamente que no posean esa capacidad lista para actuar como sí lo tiene, por ejemplo, Colombia.

Y la mayoría de países como el nuestro, se recuperarán más rápido que aquellos sin capacidad instalada y con precios del petróleo en ventas disparados por la ayuda de sus dólares internos.

Los economistas sostienen que debemos salir del falso dilema entre salud y economía. El ministro José Manuel Restrepo sostiene que si la pandemia ha sido un reto, se presenta como una oportunidad para crecer en, por ejemplo, comercio electrónico, o un nuevo turismo y nuevas relaciones laborales y trabajo en equipo entre los funcionarios del Estado y los ubicados en las empresas privadas.

Si bien es cierto que las exportaciones de la región, entre ellas Colombia, sufrirán un golpe, también es cierto que será un golpe transitorio. De manera que cuando la CEPAL diga que en 2022 vamos camino a las recuperaciones, pues debemos creerle porque así será. Ahora, es lógico que hay países que se recuperarán más fácilmente y hay otros que demorarán su buen pasar del tiempo.

Por Augusto Calderón Díaz. Director General de la revista Hechos&Crónicas. Diácono de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá.

Foto: David Bernal / Revista Hechos&Crónicas

Share:

Leave a reply