Timoteos

Adolescentes en cuarentena, reto de fe y paciencia

Como una sucesión de huellas en la arena, este largo período de aislamiento social está dejando su marca en la economía global, la calidad de vida e incluso en la salud mental. Frente a un panorama tan incierto y una emergencia sanitaria de proporciones bíblicas, la mayoría de las personas procuramos sobrellevar cada día lo mejor posible, sin pensar demasiado en el mañana, porque aún no se vislumbra la luz al final del túnel.

Pero, cuando se convive con niños y adolescentes, la realidad de la cuarentena es muy distinta y cada día es un desafío que hay que saber enfrentar. Y es que, pese a todo lo que está sucediendo como consecuencia del coronavirus, los más jóvenes de la casa necesitan sentir que, si bien están en su habitación, su mundo sigue y que los cambios que se han producido en las últimas semanas no han traído consigo una pérdida progresiva de la rutina, las amistades y todo aquello que les brindaba seguridad.

Universo digital, vía de escape

Cuando la apoteósica ola de contagios comenzó a extenderse a principios de este año, el plano digital se convirtió para todos en la mejor ruta de escape. Gracias a un celular u ordenador, podemos pasar días enteros en otros mundos y alejarnos de las preocupaciones que nos acompañan desde que el COVID-19 se instaló en nuestras vidas.

Sin embargo, los adolescentes ya estaban allí. Puede que para los padres sea un gran e importante descubrimiento lo recursivos que son los dispositivos móviles, más allá de suponer meras herramientas de trabajo; pero, los niños saben desde hace mucho tiempo que, amén de la tecnología, pueden comunicarse fácilmente con cincuenta personas al día, cumplir con las clases virtuales, navegar en las redes sociales, jugar videojuegos, leer una infinidad de libros de moda y, aún así, encontrar tiempo para descubrir las miles de formas de entretenimiento que pone a disposición de todos la gran autopista de la información.

¿Cuándo acabará esto?

Pero, ni siquiera una pantalla de alta definición puede sustituir al contacto humano, la necesidad ineludible de compartir unas golosinas con los compañeros después de la escuela, caminar a casa cada tarde o tomar el sol el fin de semana, hacer planes para ir al cine e incluso recluirse un día entero en la habitación de esa mejor amiga que escucha las pequeñas vicisitudes de la adolescencia, mientras ambas se pintan las uñas y ven Netflix.

En tiempos de cuarentena, nada de esto es posible, por lo que el hogar puede llegar a ser uno de los escenarios menos agradables para los adolescentes. Es entonces cuando se desencadena ese alud de discusiones sobre el orden, la limpieza y el tiempo que se le dedica a lo virtual. Los padres deseamos pasar más tiempo con nuestros hijos, fortalecer los lazos familiares, mientras que ellos están en una etapa de su desarrollo psicoemocional en el que lo que quieren es salir corriendo de esas cuatro paredes, lejos de los adultos.

Un reto en cuarentena

Esto, por lo tanto, es un desafío inusitado de crianza, sobre todo en un momento en el que los adultos estamos luchando para que, puertas adentro, las finanzas familiares no colapsen, la tediosa rutina no acabe con los lazos que unen el matrimonio y la sexualidad, la comida no se acabe y los contratos laborales se mantengan, porque ya no hay un límite definido entre el trabajo y la vida en el hogar.

De hecho, especialistas de salud en todo el mundo han indicado que el aislamiento que debemos cumplir, como primera línea preventiva contra el coronavirus, ha producido una interrupción de la vida cotidiana, lo cual puede traducirse en irritabilidad, enojo, ansiedad e incluso depresión; por ello, han reiterado su llamado de atención para estar alertas a la salud emocional de los niños y adolescentes.

Opinión de expertos

A propósito del tema, la psicóloga y docente argentina, Valerie Valebella, señaló que “en la cuarentena, una de las cuestiones que más se juega para los adolescentes es el hecho de tener que pasar demasiado tiempo con los padres. Justamente en este período, los adolescentes prefieren estar con sus amigos, en lugar de pasar tiempo con la familia, razón por la cual dedican la mayor parte del tiempo a las redes sociales, ya que son plataformas que les ofrecen la posibilidad de conectarse entre ellos y no perder la comunicación”.

En la actualidad, y de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística de España, a los 12 años el 64% dispone de un celular; y, a los 14, el 93%. Por ende, no cabe duda de que los dispositivos móviles se han convertido en elementos imprescindibles de socialización en un momento de importancia crítica para la estructura social y el futuro sanitario. Por ello, la psicóloga Maite Martín, especialista en niños y adolescentes, aseguró que sería más traumática la cuarentena para aquellos jóvenes que, ya sea por razones económicas o porque sus padres lo prohíben, no cuentan con un móvil y tienen estrictamente restringido el tiempo de conexión en el computador o en la tableta.

¿Salir o no salir? He ahí el dilema

En Colombia y América Latina, en general, predomina una sociedad que gira en torno a los adultos, lo que significa que lo mejor que pueden hacer los niños es no dar lata. Se trata de una cultura adultocéntrica en la que, de cara al coronavirus, se les ha dado más importancia a las necesidades de las macotas que a las de los niños, para quienes, pese a todo lo que pueda ofrecer internet, resulta terrible pasar días y noches sin ver la luz del sol.

Como indicó César Rendueles, profesor de sociología de la Universidad Complutense, “no es lo mismo vivir en un apartamento de 40 metros cuadrados, caldo de cultivo de violencia y estrés, que en una quinta de 200 metros con patio y jardín”. No obstante, tanto el Ministerio de Salud de nuestro país como entes internacionales han hecho hincapié en el hecho de que los niños son población de riesgo, por lo que deben seguir aislados.

¡No pierda la batalla! Ármese de fe

Entonces, ¿cómo mantener la armonía familiar y lograr que el encierro se convierta en un motivo de unión, en lugar de una declaración de guerra? ¿Cómo tener al margen el estrés que produce el covid-19 y sus repercusiones? ¿Y cómo fomentar en nuestros hijos la importancia de aprovechar estos días y ser responsables en su entorno? Aquí compartimos una serie de prácticos consejos para cuidar la salud mental durante el confinamiento.

  • De la abundancia del corazón habla la boca, Mateo: 12:34. Como cristianos, tenemos el compromiso de usar el don de la palabra para edificar en el Señor. Si su hogar no está bien, el resto de su vida irá por el mismo camino, porque el seno familiar es el templo que se construye para abrirle las puertas a Dios. Por esto es absolutamente necesario que haya en casa una comunicación abierta, sincera y amorosa con la pareja, pero especialmente con niños y adolescentes. En estos días de aislamiento preventivo, es necesario que usted cultive la paciencia e inste a sus hijos a hacer lo mismo, respetando su tiempo a solas.
  • Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando, Deuteronomio 6:6-7. En este pasaje del antiguo testamento, el Señor habla de la importancia de compartir en familia y de transmitir a nuestros niños la sabiduría que proviene de su amor: “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. Estos son tiempos para que usted disfrute a sus seres queridos, para que se organice con su pareja y sus hijos, se instruyan juntos en los caminos del Señor, conversen y compartan diversiones de las que todos puedan participar. Esto dará pie a las risas, la unión y la desconexión.
  • Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse, Santiago 1:19. La responsabilidad es uno de los valores más importantes que usted les puede inculcar a sus hijos, así que, en esta época tan difícil que estamos atravesando, es conveniente que se tome un tiempo para reflexionar con ellos acerca de la empatía, la solidaridad y el cumplimiento del deber, tanto ciudadano como cristiano, que tenemos en medio de esta emergencia sanitaria. Hablar acerca de las razones por las que ha ocurrido esto y cómo se puede mejorar espiritualmente es una excelente idea que contribuirá al sano debate.
  • Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan, Mateo 6:31-32. Aunque usted no lo crea, niños y adolescentes también se angustian por el mañana. Las noticias del coronavirus están en todas partes y ellos ven la preocupación reflejada en su rostro por el mañana; además, escuchan las conversaciones que usted pueda tener con su pareja respecto al dinero, el trabajo y otros aspectos de la vida que la cuarentena ha puesto en peligro. Es natural que se sienta frustrado y ansioso, pero también es esencial que entregue estas cargas a Dios y que invite a sus hijos a participar de la oración, explicándoles que el Señor todo lo provee y que estamos enfrentando un problema cuyo fin no depende ni siquiera de los gobiernos, ni los ministerios, sino de la fe en Dios y la certeza de que solo Él tiene la última palabra.

Foto: Sharon McCutcheon / Unsplash

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