Editorial

Quédate en casa

Las cifras de cómo se ha expandido la nueva sepa de coronavirus, conocida como Covid 19, son alarmantes. El viernes 6 de marzo de 2020, se reportó el primer caso confirmado en Colombia: una joven de 19 años, procedente de Milán, Italia, y quien, por gracia de Dios, ya se encuentra totalmente recuperada.

11 días después, el 17 de marzo, la cifra de contagiados ya ascendía a 65. Nadie se imaginaba la rapidez de la expansión de este virus. Sin embargo, el problema no es el aumento en las cifras, sino que, al ritmo que vamos, el contagio se realice de forma masiva, colapsando los sistemas de salud, acabando con las camas disponibles, con los respiradores y otros elementos necesarios para la recuperación de los pacientes.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que cerca de un 85% de la población superará la enfermedad como un simple virus de gripa, cerca del 15% se complicará y 5% más podría necesitar cuidados especiales e incluso llegar a la muerte. Ese 15 o 20% en Colombia supera la capacidad hospitalaria, lo que podría aumentar los fallecimientos.

En ese caso, y dado que la misma OMS nos ha indicado que la cifra de contagios aumenta cada día un 25%, lo más recomendable es quedarse en casa.

En este sentido, Colombia ha adoptado algunas medidas como cancelar clases en colegios y universidades, cerrar fronteras e implementar el toque de queda. Estas medidas parecen insuficientes pues el virus ya parece estar en las calles.

Uno de los países que un principio poco acogió las recomendaciones de quedarse en casa fue Italia. El 31 de enero de 2020 se confirmaron en ese país los dos primeros casos y para el 17 de marzo, ya se contaba con 27.980 contagiados y 2.158 muertos. Tristemente, la cifra va en aumento y se convirtió en el país con más víctimas fatales fuera de China. Hoy, el mensaje que los italianos envían al mundo es definitivo: “A nuestros abuelos les pidieron que fueran a la guerra. A nosotros solo nos piden que nos quedemos en casa”. Parece exagerado, pero de acuerdo con la OMS, cada persona tiene la capacidad de contagio de tres. Si una familia de cuatro personas se queda en casa, en principio se reduciría el contagio de 12 personas, pero si entendemos que esas 12 también tienen un contagio de tres, entonces hablamos de 36 o de 108, si estas a su vez se contagian, y así, triplicando la cuenta, podríamos llegar a cifras inimaginables. Así que si puede quedarse en casa, no dude en hacerlo. (Si puede, pues entendemos que muchos no podrán hacerlo).

No se alarme. Sabemos que Dios es quien tiene la última palabra. Póngase en sus manos, pero aporte su granito de arena y no salga si no es necesario. Por su puesto, acoja también las medidas sanitarias para usted y su familia: use tapabocas si es necesario, lávese las manos mínimo ocho veces al día y ventile y desinfecte su casa todo lo que pueda. Y mientras pasa la cuarentena, medite en el Salmo 91, en el amor y la protección de Dios y por supuesto, deléitese con esta, la edición 114 de Hechos&Crónicas.

Por: Augusto Calderón Díaz. Director General de la revista Hechos&Crónicas. Diácono de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá.

Foto: Nathan Fertig – Unsplash

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