Editorial

Hábitos saludables marcan la diferencia

Dado el alto costo del tratamiento de enfermedades crónicas, las políticas públicas para promover un estilo de vida saludable pueden hacer la diferencia.

Y el Planeta Tierra no se acabará repentinamente, así como así, pues los hábitos saludables que nos inundan desde hace milenios, podrán sumar muchas décadas extras de cada vida sin notables enfermedades que lo disipen. Cuidar la variada actividad física así como su alimentación y no abusar del alcohol y el azúcar, pueden significar una definitiva esperanza de vida mayor y libre de patologías crónicas como el cáncer o la diabetes.

Un serio y seguro estudio de la Universidad de Harvard divulgado hace poco en Estados Unidos, revela que la vida de un ser humano, a sus 50 años es de 23,7 años para mujeres que no adoptaron estilos de vida de bajos riesgos; en contraste con 34,4 años de aquellas que se comprometieron y las que siguieron cuatro o más estilos de vida. Es decir, 10 años más de vida sana.

En los hombres, la expectativa de vida de quienes optaron hábitos saludables llega a 31,1 años frente a los 23,5 años que muestran quienes no siguen esos hábitos.

Este estudio, además, revela que tomar té al menos tres veces por semana estaría relacionado con una vida más prolongada y, por ende, más saludable, según estudio revelado por la Sociedad Europea de Cardiología. Ahora, la investigación adelantada por la Academia de Ciencias Médicas de Beijing (China) con estudios de un poco más de 100 mil participantes, establece que el consumo habitual de té está asociado con un riesgo de 20% menor de enfermedad cardiovascular en comparación con quienes no tomaron té o lo hicieron pero en poca frecuencia. Al analizar por tipos o clases de té o lo hacen pero con poca frecuencia.

Los efectos favorables para la salud fueron más fuertes entre quienes consumieron té verde. Los polifenoles presentes en esta bebida ofrecen un efecto cardioprotector.

Por su parte, el doctor Yanping Li, investigador del Departamento de Nutrición de Harvard y uno de los autores del trabajo, sostiene que este estudio proporciona una fuerte evidencia de que seguir un estilo de vida saludable puede extender sustancialmente los años para que una persona pueda vivir libremente de enfermedades.

Para llevarlo a cabo, Li y sus colegas analizaron durante 34 años los datos suministrados por 73 mil mujeres que participaron en el Estudio de Salud de Enfermeras, y 27 años de datos de más de 38 mil hombres que hicieron parte del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. El actual trabajo es una actualización de un primer estudio publicado por Li en 2018.

Más en detalle, los hábitos beneficiosos incluían, además de una dieta balanceada y no fumar, un índice de masa corporal de 18,5 a 24,9, considerado normal y este índice se calcula dividiendo los kilos de peso de una persona por su altura al cuadrado, por lo menos 30 minutos o más al día de actividad de física a moderada y el consumo de alcohol hasta una copa o 200 cc de vino al día en mujeres o hasta dos copas en los hombres.

Dado el alto costo del tratamiento de enfermedades crónicas, las políticas públicas para promover un estilo de vida saludable pueden sumar hasta 10 años extra de vida sin enfermedades.

(Adaptación como Editorial de la revista HECHOS&CRÓNICAS. Tomado del diario EL MERCURIO de Santiago de Chile).

Foto: David Bernal // Revista Hechos&Crónicas

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