Ester

El brillo de la vejez

Según Naciones Unidas, en el mundo, 55% de las personas mayores de 60 años son mujeres. Mientras unas se mantienen vitales y no paran de soñar y de cumplir propósitos; otras mueren antes de tiempo porque no hay sueños ni oportunidades.

Has vivido toda una vida y rondas los 60 años, ¿cómo te sientes?, ¿cómo te ves?, ¿te casaste? ¿Cómo te fue en el amor?, ¿tienes nietos?, ¿te sientes amada?

Hace unos años visité un hogar geriátrico, eran como 10 abuelitas que vivían sus últimos días alejadas de sus familiares. Mientras dos jugaban a las cartas, otras miraban a la ventana y cuatro se adormilaban en sus sillas mecedoras. Mientras tanto, Doña Ana, de 86 años, estaba en su cama dando sus últimos respiros. A la semana había muerto.

Las cifras del Departamento Nacional de Estadística (Dane), muestran que “casi el 99% de las personas adultas mayores viven en hogares propios, 20% de ellos reside en lugares unipersonales y sujetos a condiciones de vulnerabilidad y también tienen problemas para mover su cuerpo, así como ver o dificultades para oír”, explica Juan Daniel Oviedo, director de esta entidad. Esto muestra que no todas las mujeres disfrutan su ancianidad.

Estoy vieja, ¿qué hago?

Si en estos momentos de tu vida pasas por dificultades, no pierdas la esperanza, es hora de renovar tus fuerzas, de decir sí a las promesas que Dios tiene para ti, de aprovechar lo que te queda de vida para ser feliz. ¿En dónde vas a dejar toda tu sabiduría y lo que has aprendido a lo largo de los años?

En la naturaleza, el invierno se vuelve a encontrar con la primavera. En esta etapa de mujer adulta, de abuela, es necesario reconectarse con esa primera etapa juvenil. (ver Tito 2:6-8). No te abstengas de hablar, de aconsejar a tus hijos y nietos. Trabaja en asociación con el Espíritu Santo que es el que convence. Cuando corrijas, recuerda que hay un principio bíblico que te respalda.

Es tiempo de reflexionar

Isabel de Arcila, quien dirige junto con su esposo Mario Arcila la Unidad Bíblica de Consejería de Casa Sobre la Roca, Bogotá, hace la siguiente reflexión: “Cuando llegamos a los 60, 70, 80 años, muchas piensan que vamos cuesta abajo porque estamos viejas, pero esa no es la perspectiva de Dios. Salmo 92:12-15 leemos: Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano crecen. Plantados en la casa del Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y lozanos, para proclamar: «El Señor es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia».

El Líbano es un país famoso por sus extensos bosques de cedros que fueron llamados “la gloria del Líbano” Isaías 35:2. El cedro es un árbol magnífico de profundas raíces, que crece durante 2000 años. Puede alcanzar grandes diámetros y alturas hasta 37 metros.

Su madera es fragante y rojiza, es especialmente duradera y resistente a los insectos y a los años. Es apreciada por su belleza y durabilidad. En el Salmo 92:12-15, el salmista utiliza la imagen del cedro para enseñar desde el punto de vista espiritual que las personas piadosas, en este caso, nosotras las mujeres, somos más fuertes y hermosas a medida que envejecemos. Lo mismo sucede cuando se habla de la palmera: a medida que crece es más fructífera. Su rango alcanza los 12, 15 e incluso 25 metros de altura. Las fibras del tronco son extremadamente elásticas. Una palmera se dobla pero no se rompe con el viento. Las hojas verdes en forma de plumas coronan el tronco.

Características de la mujer piadosa

– A más edad, más brillo.

– A medida que pasan los años, se adquiere más sabiduría, entendimiento y claridad.

– Su productividad en la obra del Señor está garantizada hasta el final de sus días.

– La condición es que entre más avancemos en edad, debemos crecer en sabiduría y en madurez en Cristo.

¿Cómo pensar en el envejecimiento?

No debería haber jamás un instante en nuestra vida, independientemente de la edad que tengamos, que dejemos de florecer, crecer y ser fructíferas.

Nunca hay un momento para retirarse ni para estar como una estatua en un museo. Una mujer mayor piadosa, florece y está llena de vitalidad espiritual. (Ver 2 Corintios 4:16b).

Nunca deja de formar a las más jóvenes, ni de proclamar a los demás la bondad y los maravillas de Cristo y de su evangelio.

Y tú, ¿en qué estás?

¿Eres en todas las áreas de tu vida, más madura, fructífera de lo que eras hace 5 años… o estás envejeciendo fría, cansada, amargada y sin alegría?”, con estas preguntas, Isabel de Arcila cierra esta reflexión que expuso en el 5to encuentro Amor Ser Mujer 2019, organizado por el ministerio de Mujer Integral de Casa Sobre la Roca, Medellín, liderado por Diana Santa, esposa del pastor Ricardo Argüello, quienes por varios años han trabajado a favor de la expansión del evangelio en la ciudad de la eterna primavera.

Por: Jennifer Barreto // @BarretoJenn

Foto: Ravi Patel // Unsplash

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