Editorial

Líderes de nivel 10

No se centran ni se concentran en sí mismos sino que buscan mejorar su imagen ante las pléyades de divulgadores, como algunos personajes o ciertos políticos.

Los pocos líderes cuyas posiciones de altura es marca 10, nunca fueron ni son ni serán ni estarán impulsados por su ego sino, lo contrario, buscaban y buscan borrar su imagen pública ante los demás y no reciben gratuitos privilegios de imagen sino que construyen una extraordinaria humildad personal, real o prefabricada.

Vayamos al pasado cuando Jesús de Nazaret, humilde e inteligente, se convirtió en el mejor portador de imagen de su Padre allá arriba en los cielos donde estuvo y permanece por y para siempre. Líderes de nivel 10 han sido pocos en este planeta tierra pero sobresalientes e históricos con su extraordinaria humildad personal.

Aquel Jesús que vive en nosotros, fue uno y seguirá siendo uno. Fue Él quien llamó a varios jóvenes para actuar en su alrededor (solo uno mayor llamado Pedro) y ese ministerio despegó desde Jerusalén con tránsito transmarino fuerte y largo pues viajó de Jerusalén a Roma en canoa inicialmente o a caballo posteriormente para fundar el cristianismo.

En vez de centrarse consigo mismo, un líder de nivel 10 mezcla una visible y extraordinaria humildad personal no estudiada por una ambigua prepotencia bien prefabricada. Si usted pretende o necesita hablar con un líder, lo encontrará fácilmente, y luego, no sabrá cómo deshacerse de él, pues en un aburrimiento de dos minutos se convertirá en una laaaargaaaa mañana o tarde de su precioso tiempo perdido que jamás se recuperará.

Según Billy Graham, quienes ansían apoltronarse en un liderazgo nivel 10, han escudriñado lo positivo in aeternum sin dejar algo, aunque sean cunchos en el tintero, pues su búsqueda de ahora se afirma en escudriñar y aposentarse en lo positivo para sí mismo sin pretender que otras mentes mejor o menor ilustradas tengan la osadía de ubicarse para siempre en los campos quienes suponen su verdadera verdad.

¿Cómo llegó a tener Graham su reputación de ser un humilde al estar bajo las luminarias de su ego y recibir con frecuencia honores y halagos? Quien busca halagos es posible que los recaude o recoja aquellos que se desbaratan en menos de lo que canta un gallo. Surge, entonces, la otra parte del meollo con Billy Graham: nunca buscaba a un comunicador para que lo ensalzara. ¿De dónde provenían sus variadas capacidades bien fueran en diálogos con segundos o terceros o simples habladurías con pastores o colegas de otros toldos?

¿Cómo llegar a la cúspide a donde han llegado muchos dueños de enormes cerebros pensadores y oradores? Y el mismo Graham se pregunta: ¿de dónde provenía mi capacidad? ¿Y cómo soportar las duras críticas que lanzaban a los cuatro vientos unos cuantos depredadores de mis limpias comunicaciones?

A Richard Nixon, cuando era Presidente de Estados Unidos, algunos lo acusaban de no haber llegado al Liderazgo Nivel 10 cuando tenía en sus manos, o en su oficina oval de la Casa Blanca, ese listado enorme de asesores que redactaban sus discursos considerados mediocres o unos pocos artículos que algunos suponían escritos por otras plumas de diversos cerebros para que él los firmara en el famoso diario Washington Post ¿Esto era cierto? Creemos que sí, aunque no haya pruebas.

Los Líderes Nivel 10 se forman en el fuego de la fragua pues el calor y la lucha intelectual a menudo crean resultados inesperados.

Foto: Freepik / Jcomb

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