Editorial

Vecinos en crisis

Pues… tan bien que iba América Latina incluida Colombia y lo peor que llega quién sabe hasta cuándo. Salir del marasmo será difícil por más que se luche, y si nuestros vecinos no saben cómo superar sus propias crisis como la venezolana, pues por largo tiempo no se vislumbra un plácido futuro para mejorar el panorama.

Y esto afirma en Bogotá el académico Francisco Miranda Hamburger: “Perú atraviesa una de sus peores crisis desde los años 90. El presidente Martín Vizcarra disolvió el Congreso tras el rechazo parlamentario a una reforma en el procedimiento de conformación del Tribunal Constitucional”.

Aunque Perú terminó el último día de septiembre con dos mandatarios, sus Fuerzas Armadas reconocieron como mandatario a Martin Vizcarra mientras las mayorías de la oposición fujimorista atrincheradas en la oposición midieron fuerzas de un lado y del otro y aprobaron remplazar a la vicepresidente Mercedes Araos. Es decir, que viva el caos político. Y así ningún Estado puede ser gobernado en medio de este desconcierto.

Surgió de sopetón la disolución del Congreso y ahí, en ese momento, estalló la más grave situación política, económica y social del país. A pesar de esta enorme crisis  política se observa que el ritmo dinámico del país en años recientes en cuanto a su economía peruana, fue una de la que más creció en América Latina. La inmunización de la economía frente a la política no es total ya que la incertidumbre generada por este escenario condujo a una muy blanda situación empresarial privada y nació al comenzar octubre cuando se frenó la actividad económica lo cual afectó los niveles de crecimiento y el sector empresarial cayó al punto más bajo en dos años.

En un diario peruano uno de sus columnistas comentó que este andamiaje podrá impactar los niveles de crecimiento al comenzar enero de 2020. Y preguntamos: ¿si allá hay crisis de verdad-verdad, ¿cómo afectará a Colombia? Veamos:

Dice Juan José Echavarría, Director del Banco de la República, que la verdad es que no estamos bien, estamos en números altos frente a países emergentes. Una situación así es financiable y, efectivamente, Colombia tiene instituciones para resolver sus inquietudes pero lo que debemos hacer es exportar más y más, mucho más frente a lo que importamos. Nuestro déficit es algo que podemos afrontar pero no es algo que deba darnos pánico ni demasiada preocupación.

Eso sí, debemos dar gracias a Dios tanto en la prosperidad como en la escasez, debemos expresar nuestra confianza en la fidelidad y el amor de Dios. Ver 1 Tesalonicenses 5:12. Y, claro, debemos buscar una debida ampliación de nuestros mercados para negociar con quienes tienen y no con aquellos que tienen poco.

Lo cierto es que mientras en nuestra región continuemos negociando con mercados débiles como algunos centroamericanos o de la lejana África, no vamos a sobreponernos a la debilidad de los que son pequeños. O podría ser un mercado grande pero con muchas dificultades, como el Argentino actual.

Para Colombia su gran mercado es Estados Unidos a donde exportamos en junio pasado más de US$5.966 millones (de dólares), luego están los mercados de Europa y con esos dos tendríamos y nos sobraría.

Y, finalmente, también demos gracias a Dios por cada bendición y toda dádiva que viene de lo alto, como lo dice según Santiago 1:17. Estaremos enfocando nuestras labores y afrontando la crisis financiera global. Saldremos adelante, sin duda. Pero busquemos nuestro PIB (Producto Interno Bruto) exactamente donde debemos buscarlos. Para esos estudios están la Anif, el Dane, el Ministerio de Comercio Exterior y muchas fuentes más a las cuales debemos acudir en demanda de todos los auxilios que podamos pedir.

Por Augusto Calderón Díaz. Director General de la revista Hechos&Crónicas. Diácono de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá.

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