Editorial

Venezuela agoniza

Sí, Venezuela agoniza, pero deberá sobrevivir. Sus servicios públicos, el suministro eléctrico, los abastecimientos y las infraestructuras están bajo mínimos. La economía se hunde en el abismo, su producto interno bruto ha caído 50% desde 2014 y la inflación superó 1.500% en este octubre. Es absoluto el fracaso del régimen, especialmente en los seis años de Maduro que se ha precipitado hacia la dureza dictatorial con tanta velocidad que la Nación se arruinó.

Hace dos décadas ir a Venezuela era disfrutar de una gente amable y humana. Los venezolanos no dilapidaban su tiempo, ni sus esfuerzos, ni sus sueños, ni sus inversiones, ni sus esfuerzos, ni sus dineros en sembrar productos que importaban procesados de Estados Unidos o Europa.

Por entonces, había un chofer que transportaba los productos en un camión que rodaba desde los puertos de desembarque de importaciones a las centrales de consumos en los sectores caraqueños de Chacaito. Al comienzo, el camionero no tenía ayudante porque costear gasolina, parqueos, rodajes, peajes y horas muertas de trabajo con el camión, no daba para pagar un ayudante.

Sus colegas en el arte de camionar recuerdan a este señor que le gustaba silbar y canturriaba rancheras mexicanas. Ostentaba un frondoso bigote y en sus silbidos musicales se aplaudía a sí mismo cuando terminaba una canción. De manera que la subida de las cajas con productos americanos en puertos del Oeste de Estados Unidos y luego desembarcarlos en las centrales de distribución y consumo en Caracas eran por cuenta del señor camionero, pues el negocio no daba para pagar a un ayudante allá, en puertos de USA y desembarco en Venezuela. El asunto no era fácil.

Dicen los que saben que este señor ha progresado porque antes se dirigía quizás a una empresa, pero ahora dirige a una Nación. ¿Verdad señor don Nicolás Maduro? Repasemos lo que dijo la conocida agencia de prensa EFE: la desesperanza invade a los venezolanos que ahora se buscan la vida en Colombia y que anhelan un pronto final para el régimen de Maduro.

Hace 72 meses que Maduro ejerce como presidente, ordenó el cierre de su frontera, el puente Simón Bolívar, porque eran miles y miles los venezolanos que pasaban a Colombia en busca de alimentos, medicinas, empleo o educación.

Entre la multitud que pasaba de allá para acá estaban las venezolanas Mayra Ríos y sus dos hijas, ella, de 35 abriles, regularmente llegaba a Cúcuta donde realizaba labores de enfermería y con lo que ganaba llevaba alimentos y medicamentos para los suyos allá. Ella no pudo volver, la guardia de Maduro no la deja llegar a Cúcuta.

Y el caso de Mayra no es único, son millares con sus hijos encerrados como en una cárcel. Mayra era enfermera en Venezuela y como enfermera allá sí sabía para dónde iba cuando podía pasar a Cúcuta, ahora que no puede… ¿qué será de Mayra y de sus hijas? ¿Esta Venezuela de Maduro para dónde va? ¿Quo vadis Venezuela?

Por Augusto Calderón Díaz. Director General de la revista Hechos&Crónicas. Diácono de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá.

Foto: Federico Parra / Agence France-Presse (AFP)

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