Timoteos

¿Por qué no tengo novia?

Conoce algunas razones de la “solteritis aguda”.

“Nada que llega mi chica”. “Me quería casar a los 23 y ya tengo 30”. “Esta soltería está tenaz”, “No entiendo por qué no consigo novia, ¿así seré de feo?, ¿será que Dios me quiere eternamente soltero?” Estos y otros pensamientos son el pan de cada día de muchos hombres desesperados que quieren cambiar su status de “soltero” por “en una relación” ¿Qué pasará?

Mientras unos no quieren comprometerse con ninguna y prefieren “picar de flor en flor”, otros son felices solteros. Sin embargo, existe un gran porcentaje de hombres que dentro de su plan de vida está en ennoviarse para luego casarse y formar una familia.

En 2015 se realizó una encuesta en Reino Unido en la que se concluyó que tres de cada 10 adultos aseguraron estar solteros. En Estados Unidos, el sondeo Gallup de ese mismo año, aseguró que seis de cada 10 adultos de 18 a 29 años también lo están y aparte de esto, en Colombia, según el censo de 2018, aproximadamente cinco de cada 10 hombres adultos no están en ninguna relación amorosa.

Menelaos Apostolou, experto en psicología de la Universidad de Nicosia (Grecia), lleva años analizando este fenómeno con las siguientes preguntas: ¿Por qué los hombres que dicen querer pareja permanecen solteros? ¿Hay algún tipo de causa que se pueda rastrear en la biología? Para averiguarlo, Apostolou publicó un estudio en la revista Evolutionary Psychological Science en el que analizaron 13.429 comentarios en un hilo de la red social Reddit donde se les preguntó a los participantes por qué estaban solteros. Se encontraron 43 motivos fundamentales.

“Hay quienes se consideran ineptos socialmente, poco atractivos o no tienen habilidades sociales para encontrar pareja. Así que aquellos que tienen dificultades para impresionar al sexo opuesto pueden quedar solteros. Es lo que sucede con más del 35% de las personas en Norteamérica y Europa que permanecen sin pareja y viven por sí solos. Entre las razones por las que andan solitarios se encuentran: desde ser pequeño de estatura hasta calvo o creer que son feos. Además, muchos no tienen decisión y confianza para establecer algo con el sexo opuesto. Algunos dijeron que les había ido mal en una relación y por eso ya no querían más. Otros son muy melindrosos y no han tenido oportunidad de conocer mujeres o tienen prioridades distintas. También algunos han experimentado problemas mentales o sexuales, o han tenido que luchar con enfermedades, discapacidad o adicciones.

Otras razones son: apariencia pobre, baja autoestima y confianza, poco esfuerzo, no interés en relaciones, pocas habilidades para hablar con una mujer, introversión, un rompimiento reciente, malas experiencias con otras relaciones, pocas mujeres disponibles, sobrepeso, otras prioridades, timidez, ansiedad, falta de tiempo, socialmente complicado, disfrutan la soltería, depresión, carácter apocado, dificultad para encontrar mujeres adecuadas, mala salud mental, ausencia de logros, fijación con una mujer, carencia de habilidades sociales, no ha tenido relaciones previas, falta de dinero, no confía en las mujeres, necios para elegir, asuntos sexuales, no tienen interés, temor de ser rechazados, atraídos por la mujer que no es, homosexual, no insisten más, no vale la pena el esfuerzo, falta de compromiso, discapacidad física, dificultad para mantener una relación, adicciones, entre otras”, afirma Apostolou.

El caso de Andrés

Cuando acabé la universidad, tenía claro que lo próximo era casarme. Pensé que con la última novia que había tenido me iba a comprometer, pero lamentablemente me fue infiel. De verdad todo iba bien. Ya han pasado cinco años y nada de nada. Ninguna se fija en mí y Dios sabe que tengo lo mío, no soy feo, tengo gracia, buen humor y además soy cristiano. No sé qué pasa, mi mamá y mis amigos del trabajo me dicen que disfrute, que no me afane y que “la que sí es” llegará cuando Dios quiera. Personalmente estoy cansado del tema, siento que soy un caso perdido y que jamás me casaré.

Once posibles razones

“Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.” Salmo 139:23

Vayamos a fondo. Todos nacimos solteros, nadie nació casado, ¿o sí?, incluso en aquellas épocas donde se acostumbraba a arreglar los matrimonios desde antes del nacimiento.

La soltería es una etapa que a algunos les puede durar mucho y a otros, poco. Unos la toleran y la disfrutan, otros se desesperan. Existen hombres como Andrés que piensan que los dejó el tren porque nada que llega la “chica de sus sueños”, y claro, esto resulta más desalentador para aquellos que bordean los 40 o incluso los 50 años. Si eres un hombre que está en busca del amor y te preguntas “por qué sigo soltero”, conoce algunas razones que pueden ayudarte a conocer qué está pasando y de paso a cambiar algunos comportamientos que impiden que encuentres a la mujer que Dios tiene para ti.

1- ¡Oro, oro y oro! Dios no me responde (Te peleaste con Él)

La peor equivocación que puedes cometer es confiar más tus sentimientos, ilusiones, ideales, percepciones, y dejar de lado tu relación con Dios, ese primer y verdadero amor. Por favor no seas ingenuo, ni pelees con Él. No pienses que sin Dios vas a conseguir a la chica de tus sueños, tampoco uses la oración solo por el afán de ennoviarte. Ora siempre de forma genuina y sincera, enamórate de Él, entabla una relación íntima con Dios: el dueño absoluto de tu vida. Solo así tendrás el discernimiento y sabiduría para elegir y saber llevar una relación amorosa con propósito.

2- Ya me dejó el tren (Crees que eres un caso perdido)

¡Hey!, tú, pilas con creer mentiras. Recuerda que las palabras tienen poder. Cuidado con pensamientos como: “soy un caso perdido”, “nunca voy a tener una familia”, “a mí nadie me mira”. Tú eres un hijo de Dios y Él siempre cumple sus promesas. Recuerda que nuestras decisiones construyen nuestro presente y futuro. No eres un caso perdido, más bien hazte una evaluación profunda para dejar de lado aquellos pensamientos negativos que te están atando y si es necesario, busca ayuda con un consejero espiritual, un proceso de sanidad interior podría ser de gran ayuda para ser libre y tener firme tu identidad en Cristo.

3- Tengo miedo ¡y qué!  (Te da pena hablarle a una chica)

“Pepita me encanta pero no sé qué decirle”, “me da miedo que me diga que no”, “me da temor a que me rechace, me hiera y rompa mi corazón”. Seamos honestos, sí, el miedo es normal, pero ojo, porque puedes arrepentirte. El miedo es un gigante que podría ser capaz de alejarte de una relación amorosa. Es hora de que lo enfrentes e identifiques esos pensamientos y los lleves cautivos a la obediencia de Cristo. Pregúntate lo siguiente: ¿Tengo miedo por un trauma en la niñez?, ¿por una decepción amorosa?, ¿por el mal ejemplo de mis padres? ¿Por otros motivos? Cuando reconozcas el origen del miedo podrás derrotarlo en el Nombre de Jesús. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Salmo 56:3.

4- Yo merezco una 90-60-90 (Te crees Johnny Bravo)

¿Te crees “el más”, el churro, el “Don Juan”, el Johnny Bravo, el “triple papito” o mejor, el Ken que derrite a todas y necesita urgentemente a su Barbie? Si estás levitando con este enunciado, por favor bájate de la nube. Si sigues con ese espíritu narcisista, egocéntrico y creído, jamás vas a conseguir novia, además no creas que por tener atributos físicos eres perfecto. Todos somos imperfectos. Y por favor, eso de pensar en tener una chica 90-60-90 déjaselo a los “cabeza hueca” que solo piensan en el físico y las curvas. Recuerda: las mujeres no son objetos para mostrar, son para cuidar, honrar y respetar. ¡Reflexiona! No te quedes en el físico, mira el corazón.

5- Soy feo y por eso ninguna se fija en mí (En tu casa te decían “patito feo”)

De los “supuestamente” churros, pasamos a los que se creen feos. Dios no creó feos o bonitos, todos fuimos creados a Su imagen y semejanza. Conozco a algunas “bellezas raras o exóticas” felizmente ennoviados y a otros, casados. El punto aquí, es que si tienes tu mirada puesta en Dios, Él te dará gracia y te hará brillar. Deja de lado ese pensamiento de que eres “el patito feo” de la familia.

6- Tiene que amarme tal y como soy (No te bañas ni te cepillas los dientes)

Sí, es cierto que cuando nos enamoramos debemos aceptarnos tal y como somos, pero una cosa es eso y otra es ser una persona dejada que no se baña ni se arregla. Eso de andar descachalandrado, “descalsurriado” o que se arregla a la “guachapanda” y tras del hecho no se peina, ni se lava los dientes e incluso, no usa desodorante, espanta a cualquiera. Del corazón habla la boca… ¡y tu aliento! Recuerda que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo y debes tenerlo impecable.

7- No tengo plata (Dices todo el tiempo “soy un vaciado”)

¿Quién dijo que tener novia es barato? Aunque es normal que en una relación funcione el 50- 50, recuerda que el cortejo del hombre es importante para una mujer, así que ahorra y recuerda que si ese noviazgo está dentro de la voluntad de Dios para casarte, Dios proveerá conforme a sus riquezas en gloria. Busca trabajo, sé emprendedor, eso enamora a una mujer. Por ningún motivo sé un desocupado o un vago como “el negrito del batey” que piensa que el trabajo lo hizo Dios como castigo.

8- Estoy desesperado, nada vale la pena (Tienes momentos depresivos)

Una cosa es querer estar con alguien y otra es necesitar desesperadamente a alguien. Si llevas muchos años esperando a que llegue la mujer de tus sueños, la desesperación que tienes se notará y las espantarás a todas. No des cabida a la preocupación, esto podría llevarte a la depresión y el diablo podría aprovechar para meterte ideas de acabar con tu vida. Estudios dicen que los solteros son más vulnerables a quitarse la vida, pero a quién le vas a creer ¿a un estudio o al plan de Dios para tu vida? Necesitas trabajar en la paciencia, necesitas esperar confiadamente en Dios y ante todo a mejorar tu relación con Él.

9- ¿Y mi mamá qué? (¡Agugú mamita! “Nunca me voy a separar de ti” –lo dice a media lengua-)

¿Cuántos años tienes? Creo que si estás interesado en este artículo, tendrás al menos, más de 18 años, es decir, ya estás muy grande para tener “mamitis aguda” y estar bajo de las enaguas de tu mamá. Tu apego excesivo, es una clara muestra de tu falta de madurez emocional. Así no podrás relacionarte tanto con tu mamá y con tu futura novia y esposa. Debes respetar a tu mamá y honrarla por lo que es, pero si ya estás grande, existen límites y la Biblia expresa claramente “el hombre dejará a su padre y a su madre”. Si una novia quieres tener, es momento de dejar el tetero, madurar y crecer.

10- Grosero, mañoso y hasta “viejo verde” (¿Qué pasa si soy así?)

A una mujer “cualquiera” podría no importarle que su novio mire a otras, que se le salga una grosería de vez en cuando y sea como los del montón. Si hace poco eres cristiano, pídele a Dios dominio propio para dejar a un lado tu naturaleza pecaminosa; pero si conoces a Dios desde hace tiempo, ¡ojo con tu testimonio! Cuidado con lo que miras, cómo hablas, qué haces a solas. Si no tienes esto en cuenta, jamás encontrarás a la mujer de tu vida. Brilla por tu testimonio, aprende a ser un hombre intachable.

11- Quiero una novia pero no me quiero casar (¿A qué estás jugando?)

Ten claro la siguiente premisa: Si te ennovias es para casarte. Este debe ser tu ideal. No te conviertas en un rompecorazones o en un picaflor que está con una y con otra. Es importante que estés en una edad adecuada para pedir a Dios que envíe esa mujer que tiene para ti. El noviazgo no es un juego, es un tiempo de conocimiento, respeto mutuo y de estar muy alerta ante las tentaciones.

Por: Jennifer Barreto / Twitter: @BarretoJenn

Foto: Freepik / freepic.diller

 

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