Lucas MD

¡No coma cuento!

El contenido falso en materia de nutrición difundido en redes sociales ha llegado al 30%, las afectaciones en salud por esta causa son incontables. H&C investigó sobre el tema.

Como mamá ‘millenial’ de dos niños pequeños, tomo gran parte de mis estrategias de crianza en cosas que aprendo de diferentes fuentes. En mis redes sociales sigo una gran cantidad de cuentas especializadas en nutrición, educación, actividades, vida saludable y ejercicios, entre otros, especialmente diseñadas para madres. De estas cuentas, hay mucha información valiosa que me ha servido, pero no hay algo que haya implementado sin primero consultar con un experto, (médico, psicólogo, nutricionista, maestro, etc.) porque además de mamá, soy periodista y corroboro mis fuentes.

Como en todo, hay cosas con las que estoy de acuerdo y cosas con las que no, algunas que funcionan para mi familia y otras que no y eso me parece de lo más natural, pues los seres humanos somos diferentes y como dice el dicho: “para los gustos, los colores”.

Recientemente, una de las cuentas que sigo publicó consejos para mamás primerizas sobre cómo alimentar a sus bebés cuando comienzan comida complementaria que me pareció extremo y que de hecho estaba desinformando, cosa que me indignó, en especial porque ser mamá primeriza, para muchas, significa sentirse temerosa y vulnerable y me pareció injusto que jugaran con la confianza de las mamás e incluso con la salud de sus bebés.

A raíz de esto comencé a investigar sobre los temas referentes a la alimentación saludable y nutrición que nos ofrecen los llamados influencers a través de plataformas como Instagram y YouTube.

Consulté con un experto en fake news (noticias falsas) que me remitió al caso de Yovana Mendoza, más conocida como Rawvana, una famosa youtuber vegana, quien además de su contenido en redes sociales, se lucra a través de aplicaciones y programas de salud y nutrición a favor del veganismo. La youtuber está en el ojo del huracán, pues recientemente fue captada comiendo pescado en un video de su amiga, la también youtuber, Paula Galindo, más conocida Pautips. Aunque Mendoza intentó ocultar su plato, los seguidores de ambas se percataron del contenido del mismo y a pesar de sus disculpas, y de anunciar que había incluido huevo y pescado a su dieta por encontrarse enferma, la influencer perdió  credibilidad, reconocimiento y seguidores. La grabación que hizo para explicar la situación alcanzó los 24.000 ‘no me gusta’ frente a solo 5.200 ‘me gusta’, lo que parece determinar que la opinión en redes ha dictado un veredicto.

Otro caso que pude identificar hace poco fue el de unos yogures infantiles, que parecían ser el desayuno ideal para los hijos de varias mamás de la farándula, pero que son debatidos por su alto contenido de azúcar. En la cuenta de una modelo y presentadora que compartió una foto con su hijo consumiendo el alimento, se podía leer la opinión de una de sus seguidoras: “Realmente creí que le dabas este yogur a tu bebé hasta que descubrí que todas las mamás modelos decidieron darle el mismo desayuno hoy a sus hijos. Deberían advertir que es una publicación comercial”.

Falsos profetas de la nutrición

Hechos&Crónicas consultó con el doctor Carlos Francisco Fernández, asesor médico de la Casa Editorial El Tiempo para temas de salud y esta fue su opinión al respecto: “Los falsos profetas de la nutrición empiezan a contarse por millones. Las redes sociales han abierto una vitrina sin criterios de selección, y con ellas han atrapado a incautos de diversa índole: desde creen que los consejos tienen sustento científico hasta quienes creen que esos influenciadores predican, aplican y no tienen intereses de por medio”.

Y no es para menos. De acuerdo con un estudio publicado por la agencia EFE referente a temas de salud, 30% de las noticias falsas que se mueven en redes sociales se tratan sobre alimentación. La situación empeora si le sumamos esta otra cifra revelada por la Confederación Española de Consumidores y Usuarios CECU: 60% de los consumidores que reciben fake news cambian su opinión sobre un determinado producto.

Los seguidores de estas personalidades de redes sociales somos vulnerables a creer en sus publicaciones, pues se trata de personas que admiramos profundamente y es precisamente esa admiración lo que nos lleva a tomar sus consejos como dados por expertos o a querer copiar sus comportamientos con el fin de obtener sus mismos resultados, pues en muchos casos, queremos parecernos a ellos. El riesgo es mayor porque algunos influencers pretenden incluso sustituir las visitas al médico o nutricionista y ante el desespero que causa una enfermedad que tarda en curarse, la desinformación o ignorancia, pueden ponernos en riesgo.

La investigación del doctor Carlos Francisco incluye un artículo publicado en el último número de la revista ‘Advances in Nutrition’, en el que Stavia Blunt y Anthony Kafatos pusieron el dedo en la llaga y las contradicciones sobre el tapete: “Internet, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana, sin cita previa, es cada vez más la fuente de información de salud. En promedio, las personas pasan dos horas diarias navegando por internet en sus teléfonos; 50% de estos usuarios obtienen sus consejos de nutrición en línea”. A esto se suma la opinión de la nutricionista Nohora Bayona, quien alega que las cosas parecen al revés: “No hay derecho. Las EPS autorizan la consulta con nutricionista cuando el paciente está enfermo. Debería ser todo lo contrario: si los usuarios tuvieran una buena nutrición se ahorrarían muchas enfermedades”.

Además, el nutricionista y dietista Juan Camilo Mesa, quien ha ingresado a las redes sociales desde una perspectiva más científica, observa con preocupación que la gente confía ciegamente su salud al modelo ‘fitness’ que recomienda batidos verdes, pastillas y ayunos a diestra y siniestra, sin consultar la formación académica de quien está detrás de la recomendación”.

Periodismo, veedor de influencers

Hechos&Crónicas también consultó a Hernán Restrepo, gestor de contenidos de la Red Ética, un proyecto de la FNPI que busca combatir la desinformación y mejorar la calidad del periodismo en la región, quien aseguró: “El caso de Rawvana y su amiga Pautips, como el más visible entre otros, lo que demuestra es la necesidad de que el periodismo le haga una especie de veeduría al trabajo de los influencers porque ellos tienen un gran poder en la comunicación que hace a través de redes sociales y una gran credibilidad dentro de su grupo de fans. Ellos no tienen ninguna responsabilidad ética o moral con sus seguidores, la mayoría de influenciadores hacen publicaciones a cambio de dinero y muchas veces sin decirle a sus fans que están promoviendo un producto. En cambio a los periodistas nos enseñan en la universidad que la información que publicamos es para prestarle un servicio a la audiencia.

Hay muchos influencers publicando consejos de salud en Instagram sin ser médicos, sin haber estudiado temas de nutrición y pueden terminar recomendando dietas o consejos nutricionales que no se adaptan a todas las personas y los seguidores podrían terminar incluso enfermándose si siguen al pie de la letra los consejos de estos influenciadores. Por eso es necesaria una auditoría de periodistas para establecer si lo que están publicando estos influenciadores es verdad o mentira o está siendo patrocinado por alguna compañía o por algún otro interés. Y esta transparencia ayudaría a que la información fuera de mejor calidad para los seguidores de estos influenciadores”.

¿Cómo reconocer que un contenido sobre salud o nutrición es falso?

De acuerdo con la agencia EFE, las fake news “ponen en riesgo la salud de las personas, en especial la de los grupos vulnerables como enfermos, personas mayores, embarazadas o niños. Contribuyen a la desinformación del consumidor y atacan el rigor médico y científico.  Las fake news en nutrición se caracterizan por ser noticias demasiado buenas o demasiado malas. Es decir, cuando el beneficio otorgado a un único alimento supera el que puede aportar un patrón de alimentación saludable.

La detección de noticias falsas pasa por tener sentido crítico ante la información. Debemos verificar el titular, también de qué alimentos estamos hablando, el medio de difusión, el autor, las referencias, la bibliografía. Es conveniente huir de las noticias que vayan en contra de las recomendaciones de las autoridades sanitarias. No debemos difundir la información antes de verificar estos puntos”.

Para el doctor Carlos Francisco, “lo único que queda es instar todo el sector de la salud y a las escuelas para que recuperen los lugares que hoy les quitan los falsos gurús que van más por seguidores que por bienestar, y a los usuarios para que no traguen entero y eviten dietas milagrosas que pueden ser mortales”.

Es decir, tome la enseñanza dada en 1 Tesalonicenses 5:21: sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno. Dios puso a los médicos en este mundo como autoridades para cuidar nuestra salud y recuerde lo que dice Jeremías 17:5: Así dice el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre! Confíe su salud y nutrición a los expertos y no coma cuento, no todo lo que algunos recomiendan es bueno para usted. Sea crítico y responsable con su propio cuerpo y póngase en manos de Dios.

Por: María Isabel Jaramillo / Twitter:  @MaiaJaramillo

Foto: Freepik

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