Tecnología

Piratería informática, amenaza creciente

Los dispositivos inteligentes, los ordenadores y la internet han venido a cambiar nuestro modo de comunicarnos, de trabajar e incluso de pensar. Y es que, en la actualidad, es tal nuestra dependencia por estas herramientas que, más que recursos para nuestro día a día, se han convertido en una necesidad que no podemos dejar de lado.

En esos aparatos hemos depositado toda nuestra confianza, almacenando en sus amplias memorias buena parte de nuestras vidas, como nuestros datos bancarios, contenido multimedia personales, como fotografías familiares, y contraseñas de nuestras cuentas de correo, y sin sospechar que, al poner un grandes riesgos que podrían afectar mucho de lo que más valoramos.

¿Qué tanto sabemos de la web? ¿De verdad está segura nuestra información en la nube? Solemos creer que una contraseña, en una plataforma que garantiza seguridad, podrá mantener nuestra privacidad bien resguardada, pero, lo cierto es que, tratar de proteger nuestros datos solo con una clave es tan absurdo como querer tapar el sol con un dedo, porque, para las mentes hábiles, que tienen amplio conocimiento de cómo funciona la red, salvar esa pequeña barrera es un juego de niños.

Piratería sin buques ni espadas

Es impresionante la frecuencia con la que está siendo violentada la privacidad de las personas. Sabemos que esto sucede, porque hemos escuchado los casos de  celebridades que son víctimas de chantaje por parte de un pirata informático, pero la realidad de los ciudadanos de a pie es mucho más abrumadora y común de lo que creemos.

La piratería en internet es una forma de crimen que contempla la descarga o el manejo de propiedad sin el consentimiento expreso de los autores o de los dueños, se ha convertido en el pan de cada día; y, si bien ha tratado de ser regulada por la legislación de diversos países, continúa siendo un problema que no podemos detener.

Esto ocurre, principalmente, porque la internet es la gran autopista de la información y el conocimiento, presentado de una manera  tan amplia y tan sencilla de utilizar, es un arma muy poderosa, no solo para los inescrupulosos que desean perjudicar  a terceros, sino para quienes buscan lucrarse copiando juegos de computadora, descargando música sin haber pagado por ella, así como películas y programas que son distribuidos y que nosotros compramos, porque son mucho más económicos. Consumimos a un nivel tan compulsivo que no nos detenemos a pensar que, al adquirir productos piratas, estamos contribuyendo a dañar el trabajo y el esfuerzo de sus autores intelectuales.

Víctimas al alcance de un “clic”

Sin embargo, el problema se hace mucho más grave cuando entran en juego los datos digitales, que muchos hacen accesibles mediante redes sociales, servicios de correo electrónico o programas de mensajería, que solo permanecen protegidos en la medida en que nadie muestre interés por robarlos. E incluso han llegado a hacerse llamados de atención acerca de la posibilidad de que los gobiernos o agencias de inteligencia en todo el mundo, mediante programas de software especializados, espíen nuestros datos para tener acceso a información privada.

La verdad es que resulta muy sencillo ser afectados de esta manera sin saberlo. Un ejemplo muy útil se produce cuando los empleados de una compañía realizan copias de un programa o comparten un CD de instalación, pero sin comprar nuevas licencias, que son las que permiten recibir asistencia, formación y actualizaciones.

Reproducción ilícita, un negocio en Colombia

En nuestro país, la distribución y comercialización de programas informáticos está creciendo a un ritmo alarmante, atentando contra el desarrollo de la industria del software colombiana, pero también contra otros mercados, porque la piratería de contenido de entretenimiento también va en alza. De hecho, la advertencia fue realizada en 2017 por la organización internacional The Software Alliance (BSA), la cual estima que alrededor del 50% de los programas y licencias que usamos son ilegales, según publicó el portal de noticias dinero.com.

De acuerdo con la organización, esta problemática demuestra que Colombia no ha logrado hacer grandes avances en materia de educación y concientización sobre el uso legal y responsable del contenido protegido por normativas de propiedad intelectual; por lo tanto, resulta trascendental que las empresas den a conocer a sus trabajadores el software que utilizan, ya que los hallazgos también arrojaron que muchos directores de informática no conocen el alcance de los programas con los que trabajan o desconocen si su origen es legítimo.

Aunque parezca una nimiedad, pues estamos acostumbrados a lo fácil y lo asequible, la verdad es que esta conducta de uso de programas piratas puede acarrear serios problemas legales, multas e incluso que la reputación de una persona o de una empresa se pueda ver comprometida. Además, al usar un software sin licencia hay más probabilidades de encontrarse con programas maliciosos que entrañan un alto costo para lidiar con las consecuencias. Y es que se estima que la correlación entre las tasas de uso de software sin licencia y los encuentros de malware es muy alta, sobre todo porque la mayoría de las compañías no cuenta con sistemas lo bastante sofisticados para detectar ataques.

Hackers, cada vez más inventivos

En nuestra cotidianidad es difícil que nos planteemos los riesgos de la vida cibernética, ignorando lo que es la piratería en internet y quiénes están detrás de estos delitos. El término más común para denominar a estar personas es “hackers maliciosos”, porque, mientras que un hacker es simplemente un programador inteligente, experto en modificar un sistema o una red informática, el hacker malicioso es alguien que emplea sus conocimientos tecnológicos para lograr el acceso no autorizado a datos tales como información confidencial de una compañía, datos de tarjetas de crédito o imágenes personales, ya sea por diversión, en busca de fama o para causar daño.

En la actualidad, uno de los métodos más populares en América Latina, a través del cual podemos ser víctimas de los hackers maliciosos, es mediante la tarjeta SIM de nuestros celulares, que almacenan toda nuestra información más preciada.

“Los cibercriminales han perfeccionado sus ataques y, al poder ingresar a los datos de las líneas de teléfono, logran tener acceso con el operador de la línea para volver a activar el número de un equipo recién robado, lo que deja muy vulnerables las aplicaciones o servicios que tenía el usuario”, explicó Claudio Martinelli, director general para América Latina de Kaspersky Lab, según publicó el portal web de noticias expansion.mx.

Vulnerables como niños

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. Proverbios 4:23.

Pero, ¿cómo protegernos de esta amenaza? ¿Cómo tener certeza de que nuestra imagen y nuestros datos están a salvo? Pues, lo cierto es que no podemos tener total seguridad de la internet para cuidar nuestros datos, porque todos tienen acceso a la autopista de la información, por lo tanto, resulta absurdo pensar que unas contraseñas representan un obstáculo infranqueable.

En las Escrituras, Dios nos insta a cuidar  nuestros corazones por encima de todo, y el mismo proverbio puede ser aplicado a nuestra información en la web.  Nuestra privacidad es de mucho valor y debemos protegerla, resguardarla muy bien, sin depositar toda nuestra fe en una nueva tecnología que, en realidad, no conocemos del todo ni dominamos a la perfección. Usar un celular o un ordenador es recursivo y entretenido, pero debemos tener cuidado, porque no sabemos quiénes están del otro lado.

Por: Verushcka Herrera R.

Foto: Freepik

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