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Mis papas no me entienden

Guía rápida para padres con hijos adolescentes.

Una de las frases más frecuentes que escuchan papá y mamá de sus hijos es “tú no me entiendes”. Claro, debería ser una expresión solo en adolescentes, pero en mi caso no aplica. Mis dos hijos de tan solo seis y ocho años me dicen cosas como: “no me comprendes”, “déjame solo”, “No me repitas más lo mismo que ya sé”… Uno queda ¡plop! Recuerdo que las mismas actitudes las tuve con mis papás cuando rondaba los 11 años o más, no antes. Los padres de hoy, no son los mismos de hace 20 años. El mundo nos ha cambiado, las formas de crianza son otras, todo es tecnológico, nuestros hijos desde su nacimiento se exponen a una serie de estímulos que los han llevado a aprender todo de forma fácil y rápida. Y eso no es todo, físicamente son más grandes. Mi hijo Martín que tiene ocho años, parece de 11 y en poco tiempo me pasará.

¿Qué tanto se ha preparado para afrontar la adolescencia de sus hijos? ¿Qué hacer en momentos de crisis? ¿Cómo entenderlos? Aquí, una guía rápida para padres con hijos adolescentes

1- La base de todo amor y afecto

Si no tenemos amor de nada nos servirá tener un plan de acción para cuando llegue la adolescencia de nuestros hijos. ¿Cómo es el ambiente en su hogar? ¿Hay peleas todo el tiempo, malas palabras, gritos?  Si desde pequeños nuestros hijos no reciben amor, más adelante recibirá el fruto de ello. Ámenlos, oren por sus hijos, bendígalos y acéptelos.

2- Prepárese, a veces habrá distanciamiento

Mientras los papás dejan de comprender, los hijos cuestionarán todo. Discusiones van, discusiones vienen; hay días que en casa se vivirán verdaderas batallas campales, habrá tensión, furia y la brecha entre padres e hijos será visible. Papás, ¡mucha paciencia! Recordemos que nosotros también pasamos por ahí: nos costó sujetarnos a papá y mamá, hicimos lo que quisimos, pasamos por alto sus consejos y tuvimos que afrontar muchas consecuencias. ¿Hasta dónde llegó en su adolescencia? En mi caso, si no hubiera sido por las oraciones de mi mamá, hubiera cometido muchos errores.

De ahí la importancia de que papá y mamá se pongan en los zapatos de su hijo adolescente y que establezcan reglas con sabiduría teniendo en cuenta lo que dice Colosenses 3:21: Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.

3- Un adolescente siempre tendrá amigos

Muchos padres como yo esperamos que nuestros hijos cumplan la promesa que nosotros siempre seremos sus mejores amigos, pero no seamos ingenuos, NO va a ser así; en la adolescencia, ellos contarán solo algunas cosas porque tendrán compañeros para expresar otras situaciones. El grupo de iguales será el marco en el que los adolescentes se apoyen para superar esta etapa. El punto aquí es que papá y mamá conozcan el círculo de amigos y se fijen si están rodeados por personas de bien.

4- Intensamente emocionales

La acción de las hormonas durante la adolescencia es fuerte, los cambios físicos y en especial los químicos a nivel cerebral intervienen en las emociones, por eso, aunque son normales los cambios de humor en esta etapa, hay que estar alerta cuando por ejemplo llega la rebeldía. ¿Qué hacer? ¿Qué aconsejan los psicólogos?: 1. Hablen con sus hijos. 2. Escúchenlos sin interrupción. 3. Transmítales seguridad y construyan su autoestima. 4. Establezcan normas para que se cumplan en casa. 5. Enséñenles a comprender que cuando se rompe una regla hay consecuencias. 6. Valoren sus esfuerzos y disposición para aprender y crecer.

5- Inicia el despertar sexual

El reconocido conferencista y escritor cristiano Josh McDowell, enseña que no hay que esperar a que el hijo sea adolescente para hablar de sexo. Los padres debemos estar preparados para hablar de ello en cualquier momento, si no, alguien lo hará. “Es más probable que los adolescentes que están bien informados y que se sienten cómodos al hablar de sexualidad con sus padres, pospongan tener relaciones sexuales y se guarden hasta el matrimonio”, dice McDowell. Si su hijo en esta etapa tiene dudas sobre sexo no lo rechace. Las cifras muestran que ocho de cada 10 jóvenes se preocupan por la reacción que los padres puedan tener cuando hablan del tema.

Papás no tengan miedo de hablar de sexo con sus hijos y por favor, cuando lo hagan, no dejen atrás los valores y principios bíblicos, demuéstrense amigos, enséñeles que vale la pena esperar. “Los niños y los jóvenes deben aprender, de la forma más fluida posible, que el amor no es solo un acto fisiológico y que, para practicar la actividad sexual, es necesaria una preparación adecuada que permita disfrutar a plenitud este gran regalo de Dios para el hombre…

El sexo es bueno y, a través de él, Dios ha delegado en el hombre parte de su capacidad creadora para generar nuevos seres, pero Dios reglamenta todo cuanto crea, y es  salirse de sus reglamentos lo que hace que las cosas funcionen mal”: Extractado del libro “Sexo en la Biblia” del pastor Darío Silva-Silva.

¡Auxilio! Nuestro hijo se nos salió de las manos ¡Necesitamos ayuda!

Si su hijo llegó al nivel de quebrantar reglas, odiar a toda la familia, enojarse cuando recibe disciplina y por nada se somete a la autoridad. La cosa está grave, deben actuar de inmediato.

¿Cómo enfrentar esta situación? El escritor y psicólogo James Dobson en su libro “Criando Niños” dice al respecto: “Yo le aconsejaría a papá y mamá que invitaran a su hijo a desayunar sin el resto de la familia. Háganlo en un tiempo de calma, no cuando se encuentren en medio de una pelea.

Díganle que quieren hablar algunas cosas, y que no pueden hacerlo adecuadamente en su casa, pero no le dejen saber antes de tiempo de qué se trata. Luego, en el momento apropiado, comuníquenle los siguientes mensajes:

“Hemos querido hablar contigo por los cambios que te suceden y pasan en nuestro hogar. Estás enojado la mayor parte del tiempo, te has vuelto desobediente y descortés. Estamos irritables y decimos cosas lamentables. Esto no es lo que Dios desea para nosotros como padres, ni para ti como hijo. Tiene que haber una manera mejor de solucionar nuestros problemas. Por eso estamos aquí.

Queremos que comprendas lo que sucede, has entrado a la adolescencia, la etapa final de la niñez, y a menudo incluye años muy difíciles y tormentosos. Casi todo el mundo pasa por esa clase de años duros, y eso es lo que te sucede a ti. Muchos de los problemas que hoy enfrentas eran fáciles de predecir desde el día en que naciste, simplemente porque el proceso de crecimiento es duro. Tus presiones son mayores a las que fuimos sometidos nosotros cuando éramos jóvenes. Queremos decirte que entendemos y te amamos tanto como siempre.

Lo que en realidad sucede es que has tenido una experiencia de lo que es la libertad. Estás cansado de ser un niñito al que se le diga todo lo que tiene que hacer. Esa es una actitud buena que te ayudará a crecer. Sin embargo, ahora quieres ser tu propio amo y tomar tus propias decisiones sin que nadie interfiera. Hijo, dentro de muy poco tiempo vas a tener lo que deseas. Ahora tienes 14 años, y pronto 15, 17 y 19. Habrás crecido en un abrir y cerrar de ojos, y ya no tendremos ninguna responsabilidad sobre ti. Llegará un día en el que te casarás con quien quieras, irás a la universidad que quieras y escogerás la profesión que te agrade. Tu madre y yo respetaremos que eres adulto… Muy pronto te dejaremos en libertad, y tendrás que rendir cuentas solo a Dios y a ti mismo.

Pero debes comprender que todavía no eres un adulto. Durante estas últimas semanas has querido que tu madre y yo te dejemos en paz; que te dejemos estar fuera la mitad de la noche, que no te insistamos en que hagas tus tareas, que no te pongamos  ninguna responsabilidad sobre la casa. Incluso has “reventado de ira” cada vez que decimos NO a tus exigencias extremas. La verdad del asunto es que quieres la libertad de una persona de 20 años cuando solamente tienes 14 y todavía esperas que se planche tu ropa, te preparen comida y se paguen tus gastos. Has querido disfrutar de lo mejor de los dos mundos sin asumir la responsabilidad de ninguno de ellos.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Lo más fácil sería hacer lo que tú quieres. No habría más peleas ni frustraciones, pero nosotros no debemos hacer eso. Tú no estás preparado para ser totalmente independiente, y mostraríamos odio hacia ti (en vez de amor) si cediéramos a eso. Lamentaríamos el error por el resto de nuestra vida, y tú terminarías culpándonos. Como sabes, tienes una hermana menor que te observa con atención y debemos protegerla de tus malas enseñanzas. Dios nos ha dado una responsabilidad como padres de hacer lo que es bueno para ti, y Él nos pedirá cuentas de la forma en que hayamos realizado esa labor. Quiero leerte un pasaje importante de La Biblia que habla de un padre llamado Elí, que no disciplinó ni corrigió a sus dos hijos cuando eran jóvenes (lea la historia en 1 Samuel 2). Queda bien claro que Dios se enojó con Elí por permitir que sus hijos fueran irrespetuosos y desobedientes. No solo Dios permitió que mataran a los muchachos en una batalla, sino que también castigó a su padre por no haber cumplido sus responsabilidades. La tarea de que papá y mamá instruyan a sus hijos, y los disciplinen cuando sea necesario, es una obligación que podemos encontrar en la Palabra de Dios.

Esto que te he dicho nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué vamos a hacer de ahora en adelante? Quiero hacerte una promesa, aquí y ahora. Tu madre y yo tenemos la intención de ser más sensibles a tus necesidades y sentimientos de lo que hemos sido en el pasado. No somos perfectos, como bien lo sabes, y es posible que en una u otra ocasión pienses que hemos sido injustos contigo. Si eso llegara a suceder, podrás expresar tus opiniones, y te escucharemos. Queremos mantener abierta la puerta de comunicación. Cuando pidas que se te otorgue algo, nos preguntaremos: ¿Podemos conceder lo que nos pide sin que sea perjudicial para él o para otros? Si podemos hacerlo y tener la conciencia tranquila, se hará.

Pero habrá algunos asuntos en lo que no cederemos y diremos NO. Ni la violencia, ni los berrinches y portazos harán que las cosas cambien. Sufrirás una derrota dramática. Es verdad que ya estás demasiado grande para nalgadas, pero todavía podemos utilizar otros medios para que te sientas incómodo. Tenemos el valor y firmeza para realizar nuestra labor como padres durante los últimos años que vas a estar en casa, nuestra intención es utilizar todos los recursos que estén a nuestra disposición. Así que tú eres quien decide. Podemos disfrutar de un tiempo tranquilo de cooperación en el hogar o podemos pasarlo en pleno conflicto. De cualquiera de las dos formas, vas a llegar a casa a la hora indicada, vas a cumplir con tus responsabilidades y vas a respetarnos a tu madre y a mí.

Recuerda que te amamos más de lo que te imaginas. Vamos a estar para lo que tú necesites. Nos necesitamos mutuamente. Esto queríamos comunicarte. Hagamos las cosas lo mejor que podamos de ahora en adelante. ¿Necesitas decirme algo?”.

Nota: El contenido de este mensaje debiera ser modificado para adaptarlo a las circunstancias individuales y a las necesidades de cada adolescente en particular. Además, las reacciones de los jóvenes pueden variar. Pero incluso cuando su hijo permanezca hostil o indiferente, al menos las cartas han sido puestas sobre la mesa y las intenciones de los padres han sido explicadas.

Por: Jennifer Barreto / Twitter: @BarretoJenn

Foto: Bearfotos / Freepik

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