Edén

“La humanidad está acelerando su extinción”: ONU

La naturaleza se deteriora a una velocidad nunca antes vista por culpa de nuestra demanda de comida y combustible. Un millón de especies de animales y plantas, de los ocho millones conocidas, se encuentran en amenaza de extinción y podrían desaparecer en pocas décadas; este es el panorama desolador que brinda el informe histórico de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (IPBES).

Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Génesis 1:15. Este mandato parece que fue lanzado a la basura tal como diariamente lo hacen millones de seres humanos al contaminar la naturaleza.

El primer informe de la plataforma IPBES fundado por el programa de las Naciones Unidas para el Ambiente dio a conocer que la humanidad se raja por completo en el cuidado del medio ambiente y da las últimas advertencias del punto de no retorno de la extinción de miles de especies y de la misma humanidad.

Una realidad devastadora

“La salud de los ecosistemas de los que nosotros y todas las demás especies dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo”, advirtió Sir Robert Watson, presidente de IPBES, durante la presentación del reporte en París, Francia.

Y las cifras no mienten. Estadísticas arrojadas por el documento intergubernamental señala que un millón de especies y plantas están en peligro de extinción, el 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos ya están “gravemente alterados” y más del 85% de los humedales que existían en 1700 se han perdido. La abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20%, en su mayoría desde 1900. Más del 40% de las especies de anfibios, casi el 33% de los corales re-formadores y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados.

“Los ecosistemas, las especies, las poblaciones silvestres, las variedades locales y las razas de plantas y animales domesticados se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo cada vez más pequeña. Esta pérdida es un resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”, señaló el profesor alemán Josef Settele, quien hizo parte del equipo de evaluación del estudio.

Las Sagradas Escrituras lo predijeron desde hace miles de años en Jeremías 2:7 Yo los traje a una tierra fértil, para que comieran de sus frutos y de su abundancia. Pero ustedes vinieron y contaminaron mi tierra; hicieron de mi heredad algo abominable.

Y es que las causas de este “panorama oscuro” para la naturaleza son las acciones humanas. El informe indica que por el factor humano “las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y alrededor del 66% del medio ambiente marino han sido alteradas significativamente por las acciones humanas”, indica el reporte del Ipbes.

Y las cifras reafirman esa culpabilidad: más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce ahora se dedican a la producción agrícola o ganadera; el 33% de las poblaciones de peces marinos se estaban capturando a niveles insostenibles a 2015; las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992 y la contaminación plástica se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo. Es decir, estamos matando la naturaleza y a nosotros mismos.

La única solución: transformar nuestra interacción con la naturaleza

Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos. Génesis 4:12a

Este informe es el más completo jamás finalizado en su género. Es el primer informe intergubernamental de este tipo y se basa en la evaluación de los ecosistemas del milenio de 2005, que presenta formas innovadoras de evaluar la evidencia.

Recopilado por 145 autores expertos de 50 países en los últimos tres años, con aportes de otros 310 autores contribuyentes, el informe evalúa los cambios en las últimas cinco décadas, proporcionando un panorama completo de la relación entre las vías de desarrollo económico y su impacto en la naturaleza.

Este advierte que esta “las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050 y más allá en todos los escenarios de políticas explorados en el informe, excepto aquellos que incluyen un cambio transformador”. Estos cambios no deben ser “paños de agua tibia” sino soluciones que realmente ayuden a la naturaleza a restaurarse pero deben ocurrir ahora o sino no habrá un punto de retorno.

“El reporte también nos dice que no es demasiado tarde para hacer una diferencia, pero solo si empezamos ahora en todos los niveles, desde lo local hasta lo global. A través del ‘cambio transformador’, la naturaleza aún puede conservarse, restaurarse y usarse de manera sostenible, esto también es clave para cumplir con la mayoría de los otros objetivos globales. Por cambio transformador, nos referimos a una reorganización fundamental de todo el sistema a través de factores tecnológicos, económicos y sociales, incluidos paradigmas, objetivos y valores”, concluyó Sir Robert Watson, Presidente de IPBES.

Foto: Freepik

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