Editorial

La mentira como estrategia política

Cuando estamos a cuatro meses para que los colombianos elijamos alcaldes para los 1.100 municipios, 36 gobernadores departamentales, concejos municipales y diputados; y así las maquinarias políticas ya están súper dotadas de enormes actividades y estrategias de cada campaña y en todas, sin excepción, las promesas falsas y flojas afloran por doquier, aunque afloran unas pocas sin los ajuares de las que jamás cumplirán, puras mentiras…mentiras puras. La escasez de verdad se vuelve estrategia política arropada por mentirillas o puras mentiras.

Repasemos algunos conceptos que se volvieron historia expresados por enormes dirigentes políticos en la historia reciente de la humanidad:

  • Si hubiera más políticos que supieran de poesía, y más poetas que entendieran de política, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él: John F. Kennedy.
  • En política lo importante no es tener razón sino que se la den a uno: Konrad Adenauer.
  • El poder desgasta sobre todo cuando no se tiene: Giulio Andreotti.
  • Las leyes, como las salchichas, dejan de inspirar respeto a medida que sabes cómo están hechas: John Godfrey Saxe.
  • La democracia es una broma griega: Carlos I de Inglaterra.
  • El arte de disfrazar de interés general el interés particular: Edmond Thiaudière.
  • Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto: Georg Christoph Lichtenberg.
  • Propongo que los políticos no sean personajes públicos: N.N.
  • La democracia es una broma medio política y medio realidad: N.N.
  • Un buen político es aquel que, tras haber sido comprado, sigue siendo comprable. Winston Churchill.
  • Ser presidente se parece mucho a administrar un cementerio: hay mucha gente debajo de nosotros y nadie nos hace ningún caso: Bill Clinton.
  • He llegado a la conclusión que la política es demasiado seria para dejarla en manos de aquellos que se dicen políticos: N.N.

¿En qué se diferencia la mentira política de la común y corriente? La común es cuando alguien dice algo falso a otra persona con la intención de engañarlo, y la mentira política no casa con este concepto. La primera diferencia es que la mentira política no se da entre uno y en otro individuo como usualmente sucede en la mentira tradicional, y ahí es relevante cómo debe el mentiroso expresar lo que quiere pero no puede transmitir.

En segundo lugar, la forma como se habla en política, es decir, los discursos abiertos y el vocabulario amplio es muy diferente al utilizado en la mentira tradicional.

En política la forma como se habla en los discursos, los géneros y el vocabulario mendax es muy diferente del vocabulario común y corriente. No procuremos crear lo que no debe crearse.

La tercera característica es la intención. En la mentira común, el mentiroso pretende que su interlocutor tenga una creencia errónea o distinta a la que debería tener. Los políticos mendaces no siempre quieren que a quienes les mienten logran cambiarlos de creencias sino que esperan que pierdan su percepción de la realidad. Cuando en verdad y sobre toda la verdad, ella es única y solamente única.

Foto: 123RF

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