Testimonios

Un amor incondicional

Mientras Loira Otero disfrutaba un buen trabajo, posesiones materiales y una relación de pareja aparentemente bien; en algún lugar de Bogotá se tejía la historia de Santiago Palomo abandonado por sus padres. Un día pasó lo inesperado.

Loira Otero nació en Montería, capital del departamento de Córdoba, es abogada de profesión y llegó a Bogotá hace 25 años. Tuvo la oportunidad de trabajar en una empresa financiera durante mucho tiempo, allí hizo dinero y bienes materiales. Uno de sus grandes anhelos era quedar en embarazo… pasaron 13 años y nada de nada.

Al ver que el deseo de ser madre nunca se cumplió, el 24 de diciembre de  1998 ella y su pareja tomaron la firme decisión de adoptar. “Santiago llega a nuestras vidas con solo cuatro meses de edad. El proceso lo hicimos con el Instituto de Bienestar Familiar de la ciudad de Bogotá. Para ese entonces, conservaba el nombre de Rafael Andrés Moreno.  Fue encontrado en estado de abandono el 25 de julio de 1998 en la Carrera 90 con calle 71, posiblemente en el barrio Valladolid y fue llevado al Hospital de La Granja por un estado hipotérmico”, narra Otero.

Luego de la adopción, su hermana empezó a compartirle de Dios, hasta que un día Loira tomó la “decisión” de recibir a Jesús solo por complacerla a ella. Pasaron los meses, Loira se dio cuenta que algo no estaba bien en su matrimonio, su relación era tóxica, descubrió lo peor. “Cuando supe que mi esposo estaba en adulterio quedé sin piso, en ese momento de dificultad y luego de ir tantas veces a la iglesia, me quebranté. Fue precisamente ahí cuando Dios llegó de verdad a mi vida. Me abrazó con amor y empecé a caminar con Él”.

Mientras tanto su hijo…

Cuando Santiago cumplió 14 meses todavía no caminaba, cuando se paraba, se caía; Loira acudió al pediatra quien decide practicar varios exámenes para saber qué le pasaba al niño. El resultado la dejó sin aliento. “Le diagnosticaron parálisis cerebral, posiblemente generada por la hipotermia que sufrió cuando fue abandonado”. Según los médicos se trata de “paraparecia espástica” (trastorno poco habitual que causa debilidad progresiva con espasmos musculares (debilidad espástica en las piernas y que afecta aproximadamente entre tres y 10 personas de cada 100.000).

“Con este diagnóstico me pregunté, ¿qué fue lo que pasó aquí si duré 13 años buscando un hijo y me pasa esto?, quedé shock y más porque Santiago en su apariencia física no muestra su retraso mental… También pregunté: ¿Dios por qué me escogiste para esto si soy débil y tengo defectos? Su respuesta fue: ‘te escogí para hijos especiales, para ser una mamá especial’. Entonces doy gracias a Dios, la adopción es un acto de amor. Si no hubiera sido por la mamá biológica de Santiago, Dios no hubiera cumplido su propósito en nuestras vidas”.

Un nuevo comienzo

Hoy en día Loira está felizmente casada con Jhon Jairo Hernández y disfrutan de sus tres hijos, Santiago quien ya tiene 20 años, Juan Sebastián de 15 y John Freddy de 12. Todos sirven en Casa Sobre la Roca  Montería hace siete años y trabajan activamente con la Fundación M.A.S. (Misericordia, Amor y Servicio).

Una familia que sirve a Dios y que ha recibido con amor a Santiago se ha convertido en la mayor bendición para Loira, la condición de su hijo ha dejado a más de un médico sin palabras, pues decían que no iba a poder estudiar, hacer deporte ni nada por el estilo. Han sido 50 cirugías y una infinidad de victorias.

A los seis años Santiago es intervenido quirúrgicamente por primera vez, “luego a los 10, 11, 12 años le practican otras y así…”, cuenta Loira, la mamá más orgullosa de ver a su hijo triunfar.

Nació para impactar

“Desde que nací Satanás quiso destruirme, pero como Dios es perfecto me encontraron y adoptaron. Doy gracias Dios porque Él tenía la familia indicada para mí, ellos me apoyan y aman demasiado.

Mi parálisis cerebral retrasó mi lenguaje, afectó mi cuerpo de las caderas para abajo, a veces se me tuercen las rodillas y se me ponen en punta los pies; en la última cirugía me ubicaron la rótula porque mis huesos no crecieron al mismo ritmo de mis tendones. Gracias a Dios ni los tornillos, ni las varillas me afectaron ningún nervio o músculo. Toda la gloria se la doy al Señor porque ha estado conmigo en todo momento”, cuenta Santiago a H&C.

La última intervención fue el pasado 18 de enero, “la cirugía estaba programada para cinco horas pero un mal procedimiento dañó su uretra; realmente la reconstrucción de las dos piernas pasó a un segundo plano. La iglesia Casa Sobre la Roca a nivel nacional oró por la vida de mi hijo. Ese día Santiago no despertaba de la cirugía, pero yo sabía que Dios no me había traído a Bogotá para regresar con mi hijo muerto, le pedí aliento de vida. A los 15 minutos Dios respondió y Santiago despertó”, narra su mamá.

“Los médicos le decían a mi mamá que iba a quedar como un vegetal, pero hoy hago muchas cosas: terminé mi colegio con menciones de honor, soy deportista paralímpico, juego fútbol, he hecho de todo. Tengo tres medallas: dos de oro y una de bronce por lanzamiento de disco y jabalina a nivel nacional. Desde hace un tiempo he cambiado este deporte por alzamiento de pesas. Me gustan los ejercicios fuertes para superarme a mí mismo. Quiero terminar mi licenciatura en Informática y medios audiovisuales en la Universidad de Córdoba, servir en la iglesia y decirle a la gente que no hay condiciones que uno no pueda superar”.

Bullying y ganas de acabar con su vida

Según las últimas cifras dadas a conocer por la Unesco, dos de cada 10 escolares en el mundo sufren del acoso de sus pares. Dicho de otro modo, son aproximadamente 246 millones de niños y adolescentes en el planeta que se reconocen como víctimas de bullying. Entre este grupo estuvo Santiago.

“Hubo momentos en los que me sentí abandonado, triste, decaído. En el colegio se burlaban de mí, me hicieron bullying, además sentía rencor por lo que hizo mi mamá biológica, tuve ganas de acabar con mi vida…”, confiesa Santiago.

En esa época Loira trabajaba intensamente, su casa e hijos quedaron en segundo plano. Un día encontró algo que la dejó fría: “era una carta escrita por Santiago donde tomaba la decisión de suicidarse por todo lo que estaba pasando. Cuando leí esto se prendieron las alarmas, renuncié al trabajo, me hice cargo de mi casa y rodeamos a Santiago de mucho amor. Mi esposo y yo pedimos ayuda a los líderes de la iglesia, averiguamos en el colegio qué pasaba y nos enteramos que un compañero estaba haciendo bullying a Santiago y le decía que cuando hablaba contaminaba el ambiente por su incomodaba manera de hablar, debido a su retraso en el lenguaje. Todos los papás nos reunimos en el colegio y llegamos a un acuerdo”, cuenta Loira.

El deseo de conocer a sus padres biológicos

“Desde que Santiago era bebé le decía que era hijo de mi corazón, que no estuvo en mi vientre sino en el de otra señora. Esto llevó a mi hijo a hacerse varias preguntas que respondía de forma puntual. Cuando cumplió 18 años me dijo: ‘mami, quiero conocer a mis papás biológicos’. Quedé ¡plop!, pensé que me había salvado de eso… sin  embargo sé que ellos siempre tienen la intención de conocer sus raíces…”, cuenta Loira.

Un día antes del cumpleaños número 21 de su hijo, Loira cumplió el deseo de grabar un video que se encuentra en YouTube con el nombre ‘buscando a mis padres biológicos’, donde él explica por qué quiere encontrar a sus padres biológicos.

“Cuando decido perdonar a mi madre biológica por todo lo que pasó, esa ira, rencor y abandono, me llevaron a querer encontrarla. Quiero verla, abrazarla y hablarle de Dios para que llegue a sus pies”, cuenta Santiago a quien inmediatamente pregunté que si llegara a encontrarlos se iría con ellos si se lo pidieran. Esto respondió: “sería feliz si los encuentro pero no me iría con ellos. Tengo una familia que me ha conocido desde pequeño, que me ama, y eso no lo cambiaría por nada”.

Un mensaje a las familias

“Las personas que no tienen bebés y que no han podido quedar en embarazo, tomen la decisión de adoptar porque Dios usa ese tipo de circunstancias para mostrar su amor. En mi caso, no le pido a Dios que sane a Santiago, sino que obre su perfecta y santa voluntad en la vida de él. Muchas veces oramos para que Dios sane a nuestros seres queridos pero resulta que el propósito  de Dios es diferente a una sanidad.

Por otro lado, no escondan a sus familiares que tienen discapacidad, no se avergüencen. Por ejemplo a donde nosotros vamos, va Santiago, lo hemos aceptado tal como es, Dios tiene un propósito maravilloso con él. Las estrategias que usa Satanás para hacer daño a los hijos del señor, Dios las usa para su bien”: Loira Otero.

“Los límites no son los que uno tiene, sino los que uno se pone. También quiero mencionar lo que dice Santiago 4:12 porque no somos nadie para juzgar a nuestro prójimo, por eso perdoné a mi madre biológica. Así que no tengan temor en perdonar”: Santiago Palomo.

Por: Jennifer Barreto – @BarretoJenn

Foto: Archivo particular.

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