Ester

Aprovecha tu soltería

Podríamos decir que “soltería” es la palabra más temida por muchas y más, si eres una mujer que ya pasó los 25 años. En tiempos donde el matrimonio ha dejado de ser importante, la soltería se ha convertido en la “mejor amiga” de mujeres y hombres.

El afán llega cuando vemos que personas menores ya tienen un matrimonio y familia estable, es ahí donde debemos preguntarnos: ¿estamos listas? ¿Qué nos falta realizar a solas antes de dar ese paso? ¿Estamos pidiendo a Dios correctamente? Aunque nuestra respuesta sea sí, no sabemos qué es lo que Dios tiene preparado para nuestras vidas.

Muchas veces nos sentimos en una “sala de espera” donde dan prioridad a otras personas, nos sentimos abandonadas o creemos que no somos importantes para Dios. Ante esto debemos tener cuatro cosas claras:

  1. Sé que Él no me ha olvidado (Deuteronomio 31:6).
  2. Sé que tiene un propósito para cada día (Proverbios 16:4, Efesios 2:10).
  3. Sé que Él es más sabio que yo (Daniel 2:21, Job 12:13-14, Proverbios 21:30).
  4. Sé que Él es confiable y bueno (Salmo 62:8,103).

Según el reciente censo del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), 11,5% de colombianos viven solos; en Bogotá, 44% de la población es soltera. Las mujeres de 20 a 24 años representan 62,9%, mientras que las de 25 a 29, 40,9%. Estas cifras reflejan que gran parte de la población está sola por gusto o está a la espera de encontrar una persona para compartir su vida.

Para una mujer que anhela tener su matrimonio, estas cifras tal vez no le den aliento, y si bien el panorama no es muy bueno, debemos tener claro lo que Dios dice de nosotras, la identidad que nos ha dado, y saber que sus promesas respecto al tema se cumplirán.

La espera muchas veces nos desespera, pues no vemos el trabajo que Dios hace en nuestra vida. En ese tiempo donde no vemos respuesta, en nuestra vida se refleja crecimiento espiritual, la dependencia es moldeada y la confianza se profundiza. Dios nos está refinando como el oro a medida que nos enseña a esperar.

Debemos aprender a ser cuidadosas con nuestras emociones, pues estas no tienen muy buena fama. Somos tildadas como lloronas, exageradas, dramáticas, sin dominio propio, egoístas, entre otras; pero no podemos excusarnos en esto ni culpar a las hormonas de nuestros cambios de ánimo. Es nuestro deber saber controlarnos e ir creciendo en este tema pues muchas de estas actitudes pueden estar alejándonos del hombre que queremos en nuestra vida.

El escritor cristiano estadounidense Jerry Bridges dice: “no debemos permitir que nuestras emociones tomen el control de nuestra mente. Más bien debemos procurar que la verdad de Dios domine nuestra mente. Nuestras emociones deben estar subordinadas a la verdad”.

La soltería es una etapa de la vida que debemos aprovechar al máximo, gozarla, vivirla y tener contentamiento con lo que estamos viviendo en este momento. Hay siete cosas que ayudarán a recordar tu época de soltería como una de las mejores en tu vida:

1- Ser femeninas siempre: Estar soltera no significa que seamos descuidadas con nuestra imagen personal, y esto no es solo con la intensión de conquistar a alguien sino de sentirnos bien, seguras y amarnos a nosotras mismas.

“No tienes que ser masculina para saber cómo hacer algunas cosas. Ser femenina no significa que eres inútil y que te conviertas en una molestia para ti misma”: Audrey Lee Sands.

2- No “despertar” el amor antes de tiempo (ser radical): Muchas veces el afán de encontrar al amor de nuestra vida, nos lleva a picar aquí y allá, coquetear con el primero que me sonría y en pasar de cita en cita. Esto lo único que hará es abrir una herida en nuestro corazón y exponernos a ser tentadas.

3- Ser puras: Esto no solo aplica para mujeres solteras pero sí nos compete de una manera más directa, Dios espera que seamos obedientes en nuestra época de soltería, que demos la buena batalla y seamos puras sexualmente. Es una batalla de la mente.

“nuestras elecciones de pensamiento determinan nuestras elecciones de sentimientos y de conducta”: JoyJacobs y Deborah Strubel

4- Aprovechar este tiempo para tener mayor intimidad con Dios: En vez de estar preocupadas de cuándo será el día que dejemos de ser solteras y veamos la luz al final del altar, debemos conocer las promesas de Dios, Su Palabras nos capacitará para ser mujeres ejemplares que sabrán edificar su hogar sobre la roca.

5- No te conformes con menos: Cuando sabemos el plan que Dios tiene para nuestra vida y tenemos claras las promesas, este paso será muy fácil seguir. No caeremos en el engaño de que nos deja el tren y nos conformaremos con lo primero que llegue a nuestras vidas. Y no es esperar el hombre “perfecto” porque no somos perfectas, pero esperar en Dios nunca es inútil.

6- No detengas tu vida mientras esperas: Tu vida no inicia cuando te casas, tus sueños no se cumplen solo cuando tienes pareja. Como mujer que sabe su valor y significado debes tener claro que no dependes de un hombre para ser feliz, solo debes depender de Dios. Tu enfoque debe ser Jesús, antes que cualquier cosa.

7- No olvides el primer amor: El primero que nos amó siempre debe ser lo más importante en nuestra vida, para encontrar el verdadero significado del amor debemos ir directamente a Dios porque Él es amor. No pierdas esto por algo pasajero.

Ser soltera no significa estar sola, aunque a veces te sientas así. Dios quiere tenerte cerca de Su corazón, atraer tu vida a una aventura de su mano porque se trata del gran plan que planeó para ti. Debes enfocarte en Él.

Aprovecha cada momento de tu soltería

Dios te da ese tiempo para que puedas crecer y disfrutar al máximo, analiza si estás malgastando tu tiempo de espera porque podrías arrepentirte de hacerlo. Él te está dando oportunidades para hacer las cosas correctas, para que lo conozcas y forme tu carácter.

Dios tiene un propósito con todo (aunque suene a cliché), tú tiempo de espera es un regalo en tu vida, para que aprendas a ayudar a los demás. Si lo aprovechas de la manera adecuada puede ser de testimonio para otras personas.

Deja que Dios te ayude a crecer en esta temporada de espera, ansiando lo que Él está haciendo que no puedes ver. Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. Eclesiastés 3:11.

Foto: Freepik

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