Ester

Mujer ¿En qué estación estás?

Hace unos días me encontré por casualidad con una amiga, la vi con audífonos, feliz y entretenida, así que pregunté: ¿qué escuchas? Y respondió: “¡Me doy cuenta que estoy en el otoño, la mejor etapa de mi vida! Es una prédica que dice que las mujeres tenemos similitudes con las cuatro estaciones que suceden normalmente en la naturaleza”. ¿En dónde estás hoy? ¿En qué estación estás?

Primavera (de 10 a 25 años)

Es la primera etapa de la mujer, el tiempo donde florecen los sueños, todo huele rico, empieza el proceso de desarrollo y maduración. Psicólogos en Estados Unidos aseguran que la mujer es completamente madura a los 23 años, porque se conoce bien, sabe realmente qué quiere y qué no. En esta etapa de florescencia, es común que la joven quiera casarse con el típico príncipe azul: alto, rubio, de ojos azules… muy de cuento de hadas. Las mujeres en esta etapa se dejan llevar por quien les hable bonito, piensan que si algún hombre les toca la mano, es la confirmación de la persona que Dios tiene para su vida… como dirían algunas: “es que me miró y me pasó corriente”, “siento maripositas en el estómago”. El problema es que muchas corren peligro por el hecho de hacer lo que los otros hacen, el pudor se pierde en algunos casos, hay confusión en la sexualidad, muchas niñas pierden su virginidad porque es una moda y llegan los embarazos no deseados.

Según cifras del Dane, en Colombia, una de cada cinco mujeres embarazada tiene menos de 19 años. A pesar de los problemas y dificultades que surgen en la primavera, es importante que papá y mamá ganen la confianza de sus hijos y los guíen sabiamente.

Verano (de 25 a 45 años)

Las mujeres son productivas, se casan, forman familias y nacen hijos. En esta etapa los días son más largos debido a las múltiples tareas. Es una época de mucho cansancio. Por ejemplo en mi caso, debo responder por las labores de mi trabajo, del hogar, con mi esposo e hijos… uno termina extenuado. Pareciera que los hijos no fueran a crecer. Es una etapa tan fuerte, que muchas mamás terminamos irritadas por todo; lo peor, es cuando el esposo termina pagando los platos rotos por nuestro cansancio. Y ¡ni hablar de la adolescencia! Muchas mamás se aterrorizan con el tema porque saben que a lo que se enfrentan no es nada fácil. En mi caso, desde ya le pido a Dios que me prepare para esa etapa con mis hijos.

En el verano a veces sentimos que el sol nos quema, nos debilita, pero pensemos que nuestro sol de justicia es Dios y es a Él a quien debemos mirar y recurrir.

Otoño (de 45 a 65 años aproximadamente)

Es una de las mejores etapas, el sol disminuye, la temperatura baja, hay brisa, el cansancio es menor. Es una etapa interesante, el color se renueva, caen las hojas secas (es decir, aquello que no es necesario), se preserva el tronco, la esencia. La mujer entra en una madurez, ya ha hecho mucho, ha recorrido… se conoce y se prepara para el futuro gracias a lo que aprendió en el pasado. Es necesario arrancar la maleza para reiniciar sueños.  Un sinnúmero de mujeres después de los 45 años inician una etapa de emprendimiento, buscan un nuevo sueño. Enséñanos a contar bien nuestros días para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Salmo 90: 12.

Esta etapa me hacer recordar a Doris, mi mamá. Una mujer que en su otoño empezó a reinventarse, se dedicó a estudiar teología y consejería en una reconocida universidad de Estados Unidos. Hoy disfruta de un sueño cumplido, mi papá admira su entrega, dedicación y valentía. Ambos sirven a Dios, están orgullosos de sus cuatro hijos y se divierten inmensamente con sus cuatro nietos. Mi mamá ha sabido aprovechar esta etapa porque ya han desaparecido los afanes, el estrés de la crianza y la tensión en el matrimonio. Mi mamá se siente plena a pesar de que en esa casa grande donde nos crecimos, tenga varios cuartos desocupados por aquello del nido vacío.

Mis papás viven su mejor momento: tienen a Dios en primer lugar, viajan, renuevan cada día su matrimonio y se reinventan una y otra vez. Es importante que en el otoño las mujeres renueven su apariencia física, que se vean lindas. ¿Qué tal renovar el closet, el corte de pelo, bajar de peso, hacer ejercicio y cuidar la salud?

Invierno (de los 65 años en adelante)

Llega la nieve, las puntas de los árboles se ponen blancas. Las canas son una honrosa corona que se obtiene en el camino de la justicia. Proverbios 16:31. Muchas veces las mujeres mueren antes de tiempo porque no hay sueños, oportunidades. En la naturaleza, el invierno se vuelve a encontrar con la primavera. En esta etapa de mujer adulta, de abuela, es necesario reconectarse con esa primera etapa juvenil. A los jóvenes, exhórtalos a ser sensatos. Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros. Tito 2:6-8.

En la primavera creemos que el amor es el cosquilleo, el corrientazo, las maripositas en el estómago, pero las adultas dicen: “¡No!, ese cosquilleo se quita en unos años. El amor verdadero se compromete, es sacrificial”, sabe amar primero a su esposo, luego a sus hijos. Mi mamá me dice: “ojo tu prioridad es tu esposo, tus hijos, tu casa. Debes tener un hogar lindo, ordenado”. No te abstengas de hablar, de aconsejar a tus hijos y nietos. Trabaja en asociación con el Espíritu Santo que es el que convence. Cuando corrijas, recuerda que hay un principio bíblico que te respalda.

Disfruta la estación de la vida en que estás

“Tal vez no tengas a tu mamá cerca o creciste sin ella, pero sigue el consejo de mujeres que enseñan, que han corrido una vida y saben por dónde hay que ir. No anheles otra etapa, no creas que Dios terminó su tarea con nosotras, Él nos sigue perfeccionando. No esperes buscar a Dios cuando tengas 80 años, ¡búscalo ya!

Aleja las pequeñas zorras que quieren dañar tu generación (ver Cantares 2:15). Enfócate en Dios y pídele que una tus generaciones. La fuerza está en la unidad. Un ejemplo claro de Israel: cuando se araba la tierra nunca ponían dos bueyes jóvenes juntos ni dos adultos. Siempre juntaban un buey grande y uno joven; el grande, para guiar al joven y al joven, para ejercer la fuerza, así que cuando este quería descarriarse, el grande no lo dejaba.

Dios es un Dios de tiempos. No creas que perdiste el tuyo, recuerda que Él lo redime. Si sometemos nuestra vida a Él nada será imposible. Nunca olvidemos nuestro tiempo con Dios”, dice Gloriana Montero en su charla: “disfruta la estación de la vida en que estás”.

Por: Jennifer Barreto – @BarretoJenn

Ilustración: 123RF

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