Hechos

La soledad del pastor

El pasado mes de agosto, la comunidad de Chino, California en Estados Unidos se sorprendió con la noticia de la muerte del pastor Andrew Stoecklein, de 30 años. Después de luchar con síntomas de ansiedad y depresión por un tiempo y de tomarse cuatro meses “sabáticos” para recuperarse, acababa de regresar a su iglesia para predicar, pero la noche del 25 de agosto intentó suicidarse y después de casi 24 horas de vivir bajo asistencia, falleció.

Lo conmovedor de la historia es que el pastor parecía estar en luna de miel con su bella esposa Kayla con quien solo llevaba siete años de casado y disfrutar la vida con sus tres pequeños hijos, menores de seis años. Andrew hacía viajes humanitarios frecuentemente para iniciar y mantener iglesias alrededor del mundo. Era reconocido por su carisma, por su sonrisa permanente que incluso lo llevó a aparecer en televisión con un grupo de pastores jóvenes.

Para las personas a su alrededor, el pastor Stoecklein lo tenía todo. Una iglesia próspera que crecía, una bella familia, el apoyo de amigos, familiares y una comunidad entera. La única tristeza conocida era la muerte de su padre, director de la iglesia, que se había registrado hace dos años.

Sí, el pastor Andrew lo tenía todo, pero aun así, decidió terminar con su vida. Lo más sorprendente de todo es que no es el único caso. Según el Instituto de Schaeffer, el 70% de los pastores luchan constantemente la depresión, y el 71% de ellos se da por vencido. Mientras tanto, el 80% cree que el ministerio pastoral ha afectado negativamente a sus familias, y el 70% dice que no tienen un amigo cercano. No está claro cuántos se suicidan, pero está claro que los pastores no son inmunes a estos sentimientos.

Y aunque el caso del pastor Stoecklein pueda tratarse de un trastorno psiquiátrico de depresión o un desorden en su química cerebral (algo que tal vez nunca sabremos), lo cierto es que tener un ministerio pastoral es un asunto complejo. Un pastor no solo debe cargar con sus propios problemas y asuntos, sino también los de la congregación.

En estos casos, las palabras de Scott Graham, pastor de la Iglesia Real Life de Kankakee, Illinois cobran mayor trascendencia: “A veces el pastoreo es difícil y muy solitario. Es difícil tener amigos genuinos a los que puedas ser honesto sin temor a ser juzgados”.

Los pastores necesitan apoyo

Mario Santa, pastor de Casa Sobre la Roca Sabana Norte, cita frecuentemente a un pastor de otra sede de la misma iglesia a quien él ayudó a “entrenar” que un día lo llamó molesto a reclamarle. “¿Por qué nunca me dijiste que uno aquí se siente tan solo?”, a lo que el pastor Santa respondió: “Porque no puedo enseñarte con palabras a depender de Dios, eso tienes que vivirlo”.

Para Pablo Martínez Vila, psiquiatra, escritor y conferencista cristiano, “todo líder debería contar con una o dos personas de confianza y reunirse con ellas un par de veces al año. Este tipo de relación consultiva sirve para renovar visión, fuerzas, y a la vez es una forma de rendir cuentas”, añade. Hay riesgo en entender el ministerio pastoral como una lucha solitaria y la soledad en el ministerio es un caldo de cultivo donde germinan pecados que encuentran allí un hábitat favorable para crecer. El silencio ante los problemas y la tentación, el aislamiento y la soledad son enemigos que el pastor debe conocer y combatir con denuedo”, aseguró en entrevista con el portal Protestante Digital.

En esta línea, Casa Sobre la Roca realiza encuentro de pastores frecuentemente, con el fin de “pastorear a sus pastores”. El más reciente se realizó en Cartagena en el mes de septiembre bajo la consigna “Clave de Re. Reespiritualización, recristianización, reevangelización”.

Pero más allá de la confianza y dependencia en Dios que tengan nuestros pastores, nosotros como iglesia debemos despertar. No podemos exigir que no se cansen, que sean perfectos, que no flaqueen, pero sobre todo, no debemos olvidar que nosotros como congregación también estamos a su servicio y Dios nos ha mandado a amarlos y ser considerados con ellos.

Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes, y los guían y amonestan en el Señor. Ténganlos en alta estima, y ámenlos por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros. 1 Tesalonicenses 5:12-13.

Nancy DeMoss, del programa Aviva nuestros corazones asegura: “Los pastores son humanos. Ellos enfrentan los mismos desafíos que su pueblo, con algunos adicionales. Se agotan en el ministerio, son tentados a pecar, y pueden encontrar que es difícil balancear sus numerosos roles y responsabilidades. Ellos necesitan el apoyo y ánimo de aquellos a quienes lideran. Las oraciones por tu pastor son cruciales para su salud espiritual, la de su familia y tu iglesia. Dios recompensará tus esfuerzos de cubrirlos en oración.

Si quieres animar a tus líderes espirituales (y a sus esposas) déjales saber que estas orando por ellos. Pregúntales periódicamente por alguna petición de oración específica y asegúrales que vas a orar de acuerdo a eso”. Asegura y además propone un modelo de oración por los pastores y sus familias, a manera de reto de 30 días que puede iniciar la congregación.

“No hay mejor regalo que puedas darle a tu pastor y a los líderes espirituales de tu iglesia que orar por ellos. Los pastores no pueden ganar la batalla solos; ellos necesitan intercesores comprometidos que los levanten en oración ferviente y específica. Imagina cómo puede derramarse el poder de Dios en nuestras iglesias si oramos fielmente por nuestros pastores”.

Foto: 123RF

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