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Tu mejor versión en redes sociales

Todos queremos mostrar nuestra mejor versión a los demás. Eso es innegable. Y qué mejor lugar para hacerlo que las redes sociales. Pero cuidado, que el espejismo no nos haga perder la perspectiva.

Antes, cuando alguien quería aparentar, lo hacía con ropa, zapatos, o tal vez imitando una forma de hablar o caminar. Hoy basta estar detrás de un Smartphone para aparentar lo que tal vez no somos, más aun cuando nuestra generación da tanta importancia a vivir una vida que “se vea bonita y compartir cada detalle de ella”. Es por esto que las redes sociales juegan un papel fundamental en la cotidianidad, incluso para algunos jóvenes han convertido esta en su comunicación principal.

De acuerdo con un estudio realizado por la fundación Reina Sofía sobre adolescencia y juventud, 94,5% de los jóvenes entre 18 y 24 años se conecta diariamente a internet (y 66% de estos se conecta a redes sociales) y 83,5 % de las personas entre 24 y 34 años también lo hace (y 40% de ellos se conecta a redes sociales).

El mismo estudio reveló que la principal motivación de los jóvenes al conectarse a internet es pasar el rato (95.1%), seguida de saber lo que ocurre (81.1%) y publicar contenidos propios (81.9%), y en muchas otras ocasiones lo hacen para decir lo que piensan (55.3%) y para hacer amigos (67.5%), por lo que lo consideran un espacio “íntimo” en el que pueden ser ellos mismos.

¿Qué significa ser ellos mismos? La respuesta parece tenerla la joven estudiante Lin Yuan quien publicó su famosa frase citada constantemente al hablar del tema: “En internet soy la que quiero ser. En clase y en casa soy la que me dicen que debo ser”.

Aunque los expertos parecen diferir. “Las personas no muestran en redes sociales lo que realmente son, sino lo que les gustaría ser”, asegura la psicóloga Diana Hernández. Y es que nuestra generación invierte demasiado tiempo en probar cosas nuevas. Antes se podría pensar que una persona conseguía un trabajo para toda la vida y hacía carrera en una empresa, ahora una persona no dura más de tres años en su puesto.

El autoestima también está directamente ligada con eso que queremos ser. Parece que no estamos contentos con nuestras vidas, pues necesitamos estar actualizados con lo que se está usando, con lo que los influencers nos dicen que debemos comer o ponernos o la forma en que debemos vernos. Precisamente de esto es que se alimentan las redes sociales. De nuestra autoestima.

Un influencer (persona con presencia en redes sociales que cuenta con gran cantidad de seguidores por su conocimiento o autoridad en un tema específico) puede ganar hasta 10.000 euros por un solo video si tiene medio millón de seguidores.

En muchos casos, estos influencers no son expertos en un tema, sino personas que nos gustan y a las que queremos parecernos que nos dan un falso modelo de admiración, pues muchos tienen invertidos los valores. Esto está minando lo que realmente somos para sumirnos en una profunda depresión por lo que no podemos llegar a ser.

Un artículo publicado por el portal del diario El País afirma que Instagram podría ser la más nociva de las redes sociales entre los adolescentes por su impacto en la salud psicológica de este grupo, que se encuentra en una edad más vulnerable. A ella le siguen, con notas también negativas, Snapchat, Facebook, y Twitter.

“Los jóvenes que pasan más de dos horas al día en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram son más propensos a sufrir problemas de salud mental, sobre todo angustia y síntomas de ansiedad y depresión”, recogió la investigación realizada por la Royal Society of Public Health y la Universidad de Cambridge.

Sergio Roncallo, filósofo y magíster en comunicación aseguró en una entrevista a revista Semana que “actualmente estamos en un ‘espejismo ontológico’, es decir la gente cree que si no está en redes sociales no existe. Es un espejismo porque realmente no tiene que estar en una red social para existir. Pero lo extraño ahora es no pertenecer a una red social”.

Es común encontrar personas que sienten la imperiosa necesidad de visitar ciertos lugares solo para publicar fotos o compartir en su estado que están allá. No importa si disfrutan o no el momento, lo que importa es poder publicarlo y esperar ansiosamente a que aumente el número de likes.

Nuestra autoestima se ve atropellada porque muchas veces nuestras publicaciones no generan los likes esperados o porque nuestras vidas no se ven tan perfectas como las de aquellas personas que seguimos, pues ellos parecen ser más bellos, más felices y tenerlo todo, mientras nosotros carecemos de tanto. ¡No es así! Pues nadie puede tener una vida perfecta y secretamente todos envidian algo de alguien más.

¿Qué estamos mostrando?

La mejor versión que podemos mostrar no es la de cuerpos esculturales por las rutinas de ejercicio y la sana alimentación, ni la de mujeres perfectamente maquilladas, vestidas a la última moda o de hombres súper influyentes musculosos que usan las marcas más reconocidas.

Lo primero que debemos recordar es que no somos personas normales. Los hijos de Dios debemos ser luz en todo momento y lugar y esto incluye nuestras redes sociales.

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Mateo 5:14-15.

Podemos usar las redes de la manera correcta que incluye honrar a Dios, o de la manera incorrecta en la que simplemente rebajamos lo que somos por un like y dañamos nuestro testimonio.

Nuestra mejor versión en redes sociales debe estar marcada por lo que dice Filipenses 1:9-10: …que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo.

5 tips para mostrar tu mejor versión en las redes sociales

La escritora cristiana Samantha Loucks escribió estos consejos para usar las redes de manera adecuada:

1- La bandera roja

Si te encuentras escribiendo o compartiendo algo que realmente nunca dirías cara a cara a una persona, eso es una bandera roja. ¿Sabes que hay teorías acerca de este fenómeno social donde la gente se hace increíblemente atrevida en línea? Esas teorías dicen que sentimos una sensación de empoderamiento para decir casi cualquier cosa, porque estamos mirando una pantalla en vez de una cara humana. Es una sensación de anonimato. Para un cristiano, esas son malas noticias. Nuestras palabras siempre deberían pasar por un filtro

– ya sea que estemos hablando, twitteando o compartiendo en Facebook.

Proverbios 13:3 dice: El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina. Si dejas que tu boca crezca salvajemente en línea, te encontrarás un montón de problemas. Pero Dios nos honra cuando guardamos nuestras palabras.

2- Evalúa los “subtweets”

Si tu perfil de Twitter está lleno de “subtweets” podría ser tiempo de evaluar tu motivación para usar las redes sociales. En Twitter, puedes “mencionar” a alguien usando su nombre de usuario. Pero subtwittear es cuando twitteas sobre alguien sin darle mención a su nombre de usuario, y por lo general es bastante vago pero suficientemente específico para comunicar tu idea.

La mayoría de las veces subtwittear es solo puro chisme, pasa igual con Facebook y las demás redes. Y el chisme en redes sociales sigue siendo el chisme al que Dios llama pecado.

Proverbios 16:28 dice que: El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos. Es como si “subtwittear” sea lo que este versículo llama “chismoso”. Esto abrirá una brecha entre tú y otros, y causará heridas y dolor en sus relaciones.

3- Evalúa tu actitud

Evalúa tu actitud

¿Las palabras “malo”, “criticón”, “presumido” o “grosero” describen tus perfi les de las redes sociales? Si este es el caso, evalúa.

Nuestras cuentas de Twitter, Instagram y Facebook reflejan quienes somos y nosotros estamos llamados a refl ejar a Cristo. Así que aquí hay una mejor pregunta: ¿Reflejan tus redes sociales el amor, la gracia y la pureza de Cristo?

Aquí hay un examen de la Escritura basado en 1 Corintios 13 y Filipenses 4:8. Pregúntate:

  • ¿Mi cuenta de Twitter es paciente y bondadosa? ¿Se jacta de serlo? ¿Es arrogante o grosera?
  • ¿Mi cuenta de Facebook se regocija en la maldad? ¿Refl eja un corazón que es irritable y

resentido?

  • ¿Mi cuenta de Instagram es pura, linda y recomendable?

La Escritura nos llama a tener los más altos estándares. Y las redes sociales no están exentas de los mandamientos dados en la Palabra de Dios. ¡La buena noticia es que Dios nos da gracia para honrarlo!

4- ¿Demasiada curiosidad?

Hay muchísima basura allá afuera. Y con el Internet, no es difícil encontrar un montón de esa porquería. Pero esa basura no es para un hijo de Dios. Si estás revolcándote en la suciedad del pecado que encuentras en línea, siempre podrás poner tus ojos nuevamente en Cristo, Él es el único que puede limpiarte. (Lee 1 Juan 1:9). Si este no es tu caso, sé prudente. El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Proverbios 22

5- Desplazándote… y desplantándote a través de las redes

Si te encuentras desplazándote… y desplazándote… y desplazándote… a través de las redes sociales, podría ser tiempo de un descanso. Fuimos hechos para mucho más que desplazar hacia abajo una pantalla con nuestros pulgares. Estamos hechos para hacer grandes cosas por Jesús.

No tenemos que dejar de usar redes sociales, está bien si nos divierten, pero debemos guardarnos y dejar de perder tiempo en ellas, en cambio podríamos hacer algo más para servir a Jesús o aprender de Él, por ejemplo. Lo que sea que hagas, ya sea que publiques un tweet, subas una foto a Instagram o escribas un comentario en Facebook, hazlo todo para la gloria de Dios, solo así llegarás a cumplir tu mejor versión. En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31.

Por: María Isabel Jaramillo – @MaiaJaramillo

Foto: Freepik

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