Timoteos

Noviazgo cristiano en dulce de ¿papaya?

¡Nada va a pasar!…un besito más…

Es triste ver jóvenes cristianos ennoviados que “dan papaya” a las tentaciones sexuales. Con frecuencia se ven hombres y mujeres en citas de consejería porque viven llenos de culpa, temor e inseguridad por tener relaciones sexuales antes del matrimonio. La pureza en el noviazgo no es un juego, es la clave para vivir un matrimonio en libertad.

Si en la iglesia a la que asistes, tu pastor y líderes hablan sobre pureza, los peligros de las relaciones sexuales antes del matrimonio y enfatizan en que un noviazgo debe tener límites ¡escúchalos atentamente! ¡No tomes sus enseñanzas a la ligera, decídete a seguirlas al pie de la letra! No hay sea que termines lamentándote como pasó en la siguiente historia.

Hace unos meses se me acercó una joven de 21 años con la que hablé largo y tendido. Estaba angustiada, no me miraba a los ojos, sus nervios y pena se notaban a leguas… necesitaba confesarme algo. Le pregunté “¿qué te pasa? no te preocupes, te voy a escuchar”.

La joven levantó su cara llena de lágrimas y esto me dijo: “Hace un tiempo me enamoré de una persona de la universidad, no era cristiano y sabía que no estaba bien porque en la iglesia siempre hablan del yugo desigual, pero no me importó. Mis papás no estaban de acuerdo con esa relación, así que solo nos veíamos afuera. Lo difícil de esto es que mi novio nunca quiso ir a la iglesia, decía que allá era un circo de fanáticos donde prohibían todo. Entonces, para quedar bien con él y llamar su atención (no te imaginas lo estúpida que fui), empecé a acceder a peticiones como estas: “ven, déjame tocarte, tú sabes que te amo”, “¿Qué impide que me demuestres cuánto me amas? ¿Tú sabes que eres la única y solo tengo ojos para ti?… y la flor florecida, hermosa y entregada a Dios que era antes de esta pesadilla, empezó a deshojarse.

Con tanta ‘insistidera’, accedí poco a poco… pasamos de un simple beso, a una caricia; y de una caricia apasionada, a entregarle lo más preciado de mi cuerpo: mi virginidad. En el momento fue aparentemente lindo y tierno, pero te confieso que luego de eso me sentí peor que una basura. Tengo pena, llevo días sin orar; dañé mi relación con Dios, sé que Él está triste conmigo y necesito que me digas qué hacer, ¡mis papás no saben nada, la embarré horrible!”.

Mientras escuchaba a esta joven, se me aguaron los ojos, la abracé, e inmediatamente se vino a mi memoria mi pequeña hija de seis años… pensaba dentro de mí que me dolería verla algún día en una situación de estas. Pido a Dios que me dé sabiduría para guiarla en cada etapa de su vida, ser siempre su mejor amiga y ante todo ser ejemplo para ella.

Entre lágrimas, la joven me decía lo arrepentida que estaba, así que oré por ella, después le dije que eso que había hecho no estaba bien delante de los ojos de Dios, en ningún momento la juzgué. Luego, pregunté por su novio: “¡No, ya no es mi novio! No quiero saber más de él, además me enteré hace poco que él había tenido más novias y con todas terminaba en la cama. ¡Me usó! Sencillamente no fui fuerte en ese momento en el que estuvimos juntos, no corrí, caí vilmente, me siento sucia; lo peor de todo es que desde pequeña conozco de Dios y lo ofendí”, contaba la joven.

Le dije que si su arrepentimiento era genuino, Dios con su amor, gracia y misericordia, la perdonaría y restauraría todas las áreas de su vida, así que le sugerí hacer un proceso de sanidad interior con una consejera. Le aseguré que en ese proceso Dios la haría libre, nueva y volvería a ser una flor hermosa…

Ya han pasado varios meses, gracias a Dios la joven terminó su proceso y hoy brilla como nunca, además es testimonio para muchas jóvenes que han hecho lo mismo.… el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. 1 Pedro 5:10.

No caigas en la trampa

Si tu noviazgo está acompañado de una dulce “salsa de papaya” que se compone de caricias, seducción y besos apasionados que te pueden mandar a la cama en un dos por tres, ¡mucho cuidado! Tampoco te las des de Superman, o Mujer Maravilla para decir que nada de eso va a pasar porque ustedes son fuertes, están sirviendo en la iglesia, oran todo el tiempo y así estén solos hay control total, ¡Mentira! La Biblia dice claramente en 1 Corintios 6:18: Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.

Recuerda que la voluntad de Dios es que te mantengas puro para el matrimonio, pero la voluntad de Satanás es que caigas en sus garras y termines acostándote con cualquiera por el famoso “momento de placer”. Ten presente que el sexo no es malo, es un regalo de Dios para disfrutar en el matrimonio compuesto por un hombre y una mujer, así que espera y ora por esa persona que Él tiene para ti. El momento de Dios es perfecto.

Si estas ennoviado(a) y están a punto de comprometerse porque la relación va enserio, ojo con la frase “si nos vamos a casar, ¿por qué no tenemos relaciones si vamos a ser esposos? ¡Pilas en este punto! El hecho de que te vayas a casar no significa que debas adelantarte para hacer lo que quieras. Ahí es donde debes preguntarte si realmente esa persona te ama. Alguien que se muere de amor por ti está en la capacidad de esperar y ante todo respetarte, es alguien madura(o) que comprende la bendición del matrimonio. No te dejes engañar por el hecho de que se casarán pronto. No hay nada mejor que llegar puros al altar. Así que NO ESTÉN SOLOS, traten de estar acompañados y tengan límites.

Por otra parte, cuidado con la famosa etapa de compatibilidad, me refiero a aquellos que se van a vivir juntos antes del matrimonio, caen en inmoralidad sexual y dicen que antes de casarse deben probar si realmente la relación va a funcionar. Cuando Dios pone en tu la persona que es, por supuesto serán compatibles a pesar de las diferencias que todos los matrimonios presentan en el camino. Esa persona será esa ayuda idónea que te acompañará hasta que la muerte los separe. Así que no es necesario caer en la mentira de convivir antes de casarse. A otro con ese cuento.

Otro punto importante es que muchos jóvenes piensan que tener relaciones sexuales los va a unir para siempre y consideran que es una especie de “pacto eterno”. No es así. Ten claro que el que une para siempre es Dios. Si crees que el sexo los unirá, ten por seguro que tu relación se deteriorará en un abrir y cerrar de ojos por la sencilla razón de que están dependiendo del pecado para unirse.

Si no me mantengo puro(a)… ¿qué?

Seré directa en este aspecto. Puede ocurrir que seas de esos cristianos mentirosos que dice que no se acuesta con su novia, lleva una vida aparentemente limpia y santa, pero en el fondo está llena de mentiras… La promiscuidad sexual tarde o temprano saldrá a la luz con diversas consecuencias. Esto significa que si has caído, tus instintos sexuales y carnales te harán una mala jugada. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Romanos 8:8.

Cuando no te mantienes puro:

–  Hay frustración porque le has fallado a Dios, Satanás empezará a hacer fiesta contigo y te hará sentir como lo peor, posiblemente el pecado hará que termines con tu novio(a).

– Sientes vergüenza, pena, no eres capaz de mirar a los ojos cuando alguien pregunta por tu pureza sexual.

– Cuando caes en el pecado de la promiscuidad sexual, tienes relaciones sexuales con tu novio o novia, deberías de pensarlo muy bien antes de hacerlo. Las consecuencias espirituales son duras y las físicas también: Enfermedades de transmisión sexual, embarazo no deseado, problemas de autoestima, depresión, entre otras.

– La fornicación puede llevarte a cometer otro tipo de pecados. Por ejemplo, ser bombardeado con imágenes de ese momento que quedaron en tu mente, caer en pornografía, masturbación y otro tipo de problemas sexuales que te apartarán de Dios.

Bendiciones de mantenerte puro:

El pastor y bloguero cristiano Enrique Monterroza, explica que “cuando te mantienes puro agradas a Dios, te haces fuerte y valiente. Ser hombre no es tener todas las mujeres que quieras a tus pies, ser hombre es poder decir “NO” al pecado; y ser mujer no es tener todos los hombres que quieras a tus pies, también debe decir “NO” a pecado. No creas que tu decisión de mantenerte puro quedará en el anonimato celestial, al contrario Dios ha visto tu fi delidad y determinación de ser fi el y te premiara grandemente”.

– Además de agradar a Dios, te agradas a ti mismo: El hecho de saber que pudiste fallar, pero no lo hiciste, te hará sentir orgulloso y te motivará a ser más fiel cada día.

– Tienes el respaldo de Dios: un ejemplo claro es José, quien después de ser acosado por la esposa de Potifar, decidió decir NO al pecado.

– Tienes autoridad de parte de Dios: Si el pecado te roba la autoridad, la fidelidad te la aumenta. Vencer la tentación nos hace grandes, testimonios vivos que muestran que la pureza es posible. Además podemos ser instrumentos para motivar a otros jóvenes a que se mantengan puros en el noviazgo.

– Cuando te cases, tu matrimonio será fundado sobre la Roca. Si te abstuviste en el noviazgo a caer en fornicación, disfrutarás del sexo como una bendición, sabrás que es un regalo, un deleite único que Dios bendice y tendrás la familia que siempre soñaste. Si por el contrario no llegaste virgen al matrimonio, pero tuviste un arrepentimiento genuino, Dios también se glorificará en esa unión porque Él restaura y hace todo nuevo.

Dios restaura y hace todo nuevo

Si caiste, la culpabilidad rondará todo el tiempo, posiblemente Satanás aproveche para alejarte de Dios y de paso pensarás que jamás vas a recibir Su perdón. No te creas esta mentira. A pesar de tu pecado, Dios estará ahí para abrazarte, perdonarte, limpiarte y darte una nueva oportunidad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 Juan 1:9.

Por: Jennifer Barreto / @BarretoJenn

Foto: 123RF

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