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Periodismo ¿El faro que el mundo quiere apagar?

Ser periodista no es rentable. No es un gran negocio, no se ganan millones, se pone la vida en riesgo y se ganan cientos de enemigos, ese es el precio que tienen que pagar los periodistas en todo el mundo para dar a conocer lo bueno, lo malo y lo feo.

Estados Unidos, Colombia, Venezuela, México, Nicaragua, entre otras naciones, han ocupado los titulares de los medios de comunicación por los ataques, intentos de censura y por la grave situación que atraviesan los comunicadores en estas naciones.

En nuestro país, la situación parece ser una constante, en donde los ataques provienen de diferentes personas, organizaciones criminales, políticos, usuarios de redes sociales, partidos políticos, bandas criminales y hasta del mismo Estado.

Periodismo bajo amenaza

El informe “Tendencias mundiales de la libertad de expresión y desarrollo de los medios 2017-2018” elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) concluyó que “el periodismo se encuentra amenazado en todo el mundo. Si bien nunca antes tantas personas habían tenido acceso a contenidos, la combinación de polarización política y cambio tecnológico ha facilitado la rápida propagación del discurso del odio, la misoginia y las “noticias falsas” sin verificar, que a menudo conducen a restricciones desproporcionadas de la libertad de expresión. En cada vez más países, los periodistas sufren ataques físicos y verbales que amenazan su capacidad para informar al público”.

Este mismo documento señala con preocupación que “entre 2012 y 2016, 530 periodistas fueron asesinados, una media de dos a la semana. Debido a los conflictos constantes y a la inestabilidad, sigue habiendo muchos asesinatos en partes de la región árabe. Tras el pico alcanzado en 2012, la región africana vivió una reducción importante del número de asesinatos de periodistas. Los asesinatos de mujeres periodistas aumentaron durante el periodo comprendido entre 2012 y 2016, de cinco en 2012 a diez en 2016. Aunque los asesinatos de corresponsales extranjeros suelen atraer la mayor parte de la atención mundial, el 92% de los periodistas asesinados durante este periodo eran reporteros locales”.

Esta grave situación se complica aún más, cifras más recientes de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) indican que tan solo en 2018: 51 periodistas han muerto en el cumplimiento de su deber, 19 periodistas ciudadanos han sido asesinados y 3 colaboradores muertos.

Esta organización también detalla que en el presente año hay 160 periodistas que han sido encarcelados, 143 periodistas ciudadanos están tras las rejas así como 19 colaboradores.

Y la situación empeora… en los Estados Unidos, más de 300 medios de comunicación, entre los que se incluyen The Boston Globe y The New York Times, entre otros, se unieron para denunciar “una guerra sucia contra la prensa libere” así como protestar mediante una editorial publicada de forma coordinada contra los ataques y amenazas contra la prensa del presidente Trump y su administración.

“En 2018, los ataques más dañinos provienen de funcionarios del gobierno. Criticar a los medios —por darles menos o más importancia a las noticias, por equivocarse en algo— es completamente correcto. Los reporteros y editores son humanos y cometen errores. Corregirlos es crucial para nuestro trabajo. Sin embargo, insistir en que las verdades que no te gustan son “noticias falsas” es peligroso para el alma de la democracia. Y decir que los periodistas son los “enemigos del pueblo” es peligroso”, señala la editorial conjunta publicada.

Por otro lado, dos periodistas de la Agencia Reuters fueron condenados por un tribunal de Myanmar (Antigua Birmania) a siete años de cárcel bajo el delito de violar la Ley de Secretos Oficiales mientras investigaban la matanza de a un grupo de Rohinyás, una minoría musulmana perseguida por el ejército, según la Misión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre Myanmar.

Latinoamérica se raja en libertad de prensa

En México, considerado por varias organizaciones como el país más peligroso para ejercer el periodismo, en la actualidad permanecen desaparecidos 23 periodistas de los cuales no se sabe nada. La mayoría de ellos son periodistas locales que trabajaban en zonas dominadas por los carteles de la droga.

En Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro llevó a varios medios de comunicación al cierre tras ahogarlos con la asfixia económica, falta de recursos y materias primas para poder ejercer su labor. Asimismo muchos periodistas han sido detenidos por el régimen al informar sobre la crisis por la que atraviesa esta nación.

Por otro lado, el gobierno de Daniel Ortega ha perseguido, capturado, golpeado y amenazado a periodistas nacionales e internacionales que informan sobre la crisis por la que atraviesa la nación centroamericana.

Según RSF “en numerosos Estados de América Latina persisten problemas como la impunidad, la violencia contra los periodistas y las políticas autoritarias frente a la prensa”, indica la organización en su informe América Latina: A medias tintas.

El caso Colombia

Hace algunos meses el caricaturista Matador cerró su cuenta de Twitter debido a las constantes amenazas e insultos que recibía por su trabajo que es publicado en el Diario El Tiempo. Más tarde, dos periodistas y su conductor que trabajaban para el Diario El Comercio de Ecuador fueron secuestrados y asesinados en Colombia por un grupo disidente de las Farc liderado por alias “Guacho”.

Esta es una pequeña muestra de lo que ocurre con los periodistas en el país. Periodistas de la mayoría de medios han sido amenazados debido a sus investigaciones, entrevistas u opiniones emitidas en medios o redes sociales.

“Los periodistas colombianos juegan un papel fundamental en este contexto político tenso al garantizar el debate democrático y es inadmisible que puedan ser víctimas de esta polarización política y convertirse en blanco de ejecuciones, declaró Emmanuel Colombié, director del despacho América Latina de RSF. “Es urgente protegerlos más. La justicia colombiana debe identificar y castigar a los autores de estas amenazas cuanto antes y crear una unidad especial para luchar contra los ataques en línea y en redes sociales”.

A nivel local, el periodismo regional se encuentra en alerta por el aumento de las intimidaciones y amenazas de los comunicadores regionales, que en la mayoría de los casos son aquellos quienes sacan a la luz casos de corrupción de los gobiernos locales así como los delitos cometidos en sus respectivas regiones de bandas criminales y grupos guerrilleros.

“En lo corrido de 2018 la FLIP ha registrado un aumento en el número de amenazas contra periodistas con respecto al año anterior. Mientras que para julio de 2017 la Fundación había documentado 65 casos de amenazas, en este 2018 se han reportado 89. Estas cifras acentúan una tendencia preocupante: en los últimos años se ha registrado un aumento considerable en el número de amenazas contra periodistas en Colombia. Mientras que en el año 2015 la FLIP documentó 59 casos de amenazas, en 2016 la cifra ascendió a 90 y en 2017 llegó a 129”, informa la Fundación Para la Libertad de prensa (FLIP).

El periodismo es un faro vigilante y necesario para la sociedad que hoy está siendo fuertemente atacado y necesita el respaldo de todos. Hoy más que nunca el apoyo al periodismo es fundamental y por eso el llamado de la editorial conjunta de los medios americanos es tan relevante el soporte de los lectores a la prensa: “Si todavía no lo has hecho, por favor, suscríbete a los periódicos locales de tu ciudad. Reconoce su labor cuando creas que han hecho un buen trabajo y critícalos cuando pienses que pueden hacerlo mejor. Todos estamos juntos en esto”.

Por: David Bernal – @davidbernall

Foto: La imagen destacada ha sido descargada del Banco de imágenes y sonidos del INTEF y está sujeta a una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported (Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual)(CC BY-NC-SA 3.0)

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