Editorial

La Navidad de Martín Lutero

La Navidad en Colombia es derivada de una tradición andaluza que a su Vez provino de la Roma imperial.

En Colombia ha servido, mucho, para la unión familiar. La feliz y dulce Navidad nos recuerda las ilusiones de la infancia y los sueños de la adolescencia, devuelve a los abuelos sus alegrías y travesuras de juventud y transporta al viajero a su hogar, dulce hogar. Es también cuando los borrachines beben y beben como peces en el río pero también nos descubre que los carritos o muñecas de juguete que nos trajo el “Niño Dios” llegaron sin pilas. ¡Claro! Cuando Jesús nació, en Belén tampoco había pilas.

No existe la Navidad ideal, según Charles Dickens, pero sí la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores y tradiciones, de gente a su alrededor, es cuando sacamos del cajón del olvido esa vela que ilumina la vida de cada quien pues la Navidad es luz, mucha luz, cantidades de luces que iluminarán nuestros senderos y nos congregarán en una conspiración de amor y más amor. Es ideal encender una vela para peregrinar por la oscuridad.

Miremos por la web la esplendorosa Navidad reciente de la 5ª. Avenida de Nueva York: ¡qué soberbio espectáculo de luces y vitrinas! O desde la Tour Eiffel de la “ciudad luz” cuando divisamos Les Champs Elysées convertidos en una maravilla humano-natural, otro regalo de Dios. Ese kilómetro de árboles sembrados a lado y lado de la anchurosa avenida parisina, ahora iluminados por manos piadosas y corazones indulgentes, es la mejor sonrisa que Dios ofrece al mundo en cada Navidad.

Bueno, sí, claro, alguien debe estar diciendo cada año: “pongamos otra vez a Cristo en la Navidad” aunque no haya sido comprobado que Jesús hubiera nacido un 25 de diciembre. Lo importante es que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

La Navidad trae sus encantos como las reuniones familiares alrededor de la mesa del hogar paterno, y para los del Norte, en pleno invierno, saborear castañas tostadas a la luz de la luna en una fogata a cero grados centígrados, estrenarse el vestido anhelado, regalar un abrazo envuelto en los empaques del amor con la cinta roja de amor y más amor, orar y orar por quienes necesitan de nuestras oraciones y enviarlas envueltas en un abrazo, pedir a nuestro Dios el regalo de la paz y etc. etc. Si no sabes qué regalar, ilumina tus ojos y regalas amor, mucho amor, amor en paz, amor en cantidades. ¡Tanto que nos trae la Navidad…! Pero ante todo, un buen pedazo de felicidad.

Entonces, ¿qué? ¿Cuál es la historia de la Navidad? Que entró a la iglesia siglos después del Nuevo Testamento, se descartó en la Reforma pero Martín Lutero fue el primero en llevar a casa un pequeño árbol; al atardecer del 24, Lutero andaba por un tupido bosque alemán, era invierno y el frío entraba a los huesos aunque el cielo era de un azul espléndido. Martín adornó el árbol con candiles del candelero de su mesa de centro y esa noche mostró a su familia cómo iluminar nuestros corazones en medio de los temores que generan las tinieblas.

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